11/9/20

Almacenados - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix. 


Basada en la obra de teatro homónima estrenada el año 2004 en el Palacio Valdés de Avilés, “Almacenados” presenta a dos seres humanos en puntos extremos: el señor Lino -José Carlos Ruiz-, encargado de una bodega hace 39 años, a punto de jubilar, y Nin -Hoze Meléndez-, un joven que llega para ser su sustituto. La vieja bodega es amplia sin embargo está vacía. El señor Lino mantiene un estricto orden y cumple ceremoniosamente una rutina que de forma lenta y rigurosa va traspasando a Nin. La cinta comienza un lunes y son cinco las jornadas laborales que ambos compartirán hasta el viernes, último día de trabajo del señor Lino antes de su retiro. 

Escrita por el dramaturgo español David Desola, el guion de esta cinta también es de su autoría. Originalmente llamado “Estamos, estamos”, el relato es una reflexión profunda sobre la cultura del trabajo. Sus elementos son minimalistas y llama la atención el trasfondo que subyace tras la narración. La presencia de estas dos generaciones tan diferentes parecen contrapuntos difíciles de encuadrar. La necesidad de empleo que tiene el joven Nin y el cuidado que el señor Lino prodiga a su puesto no se oponen, se cruzan. Desola logra eficacia gracias a los detalles, a la atención puesta en aquellas rutinas, aparentemente insignificantes, que adquieren una mayor proporción a medida que nos internamos en la historia. 

El guion es interesante. La tensión que se provoca entre ambos hombres es innegable. Por un lado el señor Lino protege y mantiene aquello que está acostumbrado a hacer y Nin le descoloca, rompe cualquier esquema, resulta disruptivo. Pero esto no es grandilocuente, es simple y sencillo, coloquial y cotidiano. Asoma en el señor Lino el riesgo, emerge el temor. Por su parte, Nin va comprendiendo a su interlocutor y trata de aceptarlo con respeto. Trata de acercarse al señor Lino, ambos se acercan, ambos cambian. 

El director Jack Zagha Kababie da forma a un relato que se sostiene en dos excelentes actores. Sin estridencias, su cometido está impregnado de sentimientos y contradicciones. La fuerza de sus actuaciones radica en la sencillez, en lo que dejan traslucir y en lo que deben contener internamente. Mucho lenguaje no verbal está presente, el metraje no tiene prisa, la calma abunda, sin embargo la tensión se prolonga sin ceder. 

La cinta tiene un tratamiento sutil. Su lenguaje de miradas, movimientos y gestos, dan forma a un guion agudo e incisivo. Observamos poco texto, es suficiente. El mayor desarrollo está en las metáforas: padre, hijo; experiencia, juventud; vida recorrida y por recorrer. El cuestionamiento al sentido del trabajo o más bien al “no trabajo” o trabajo sin sentido, es profundo. Incluye, por supuesto, el término de algún tipo de labor junto a otras que ya se encuentran en vías de extinción. Las preguntas quedan flotando y la obra no ensaya respuestas. Interpela, interroga, desafía. Surgen nuevas metáforas; las hormigas y su recorrido, la lluvia que se cuela en las goteras del galpón, la soledad; el vacío del lugar y el de la propia vida. 

“Almacenados” es una obra de teatro llevada al cine. Adopta el lenguaje audiovisual de forma natural. La cámara hace un excelente trabajo al conducirnos por detalles que podrían pasar inadvertidos. Adquiere relevancia lo que no se dice en forma explícita, aquello que extraemos de lo que observamos en pantalla. El desafío es completar nosotros la película, rellenar los espacios e interpretar sus símbolos que incluyen más de alguna denuncia. ¡Muy recomendable! 

Ficha técnica 

Título original: Almacenados 
Año: 2015 
Duración: 93 minutos 
País: México 
Productora: Avanti Pictures, Producciones Chonchas, Zensky Cine 
Género: Comedia. Drama | Trabajo/empleo 
Guion: David Desola (Obra: David Desola) 
Música: Andrés Sánchez 
Fotografía: Claudio Rocha 
Reparto: Hoze Meléndez, José Carlos Ruiz 
Dirección: Jack Zagha Kababie

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