8/7/20

The Report - Por Carlos Correa

Disponible en Amazon Prime.

Escrita y dirigida por Scott Z. Burns, “The Report” centra la mirada en Daniel Jones -excelente personificación de Adam Driver-, un joven miembro del personal del Senado de Estados Unidos, quien recibe la misión de liderar una investigación sobre las acciones realizadas en el Programa de Detención e Interrogación de la CIA post 11-S. Todo comienza cuando la agencia norteamericana destruye, el año 2005, cientos de cintas con los interrogatorios. Por esta razón, el Comité de Inteligencia de la Cámara Alta liderado por la senadora Dianne Feinstein -Annette Bening-, designa el año 2009 un grupo de 6 personas con dedicación exclusiva a la investigación detallada de los hechos.

Basada en eventos reales y en el artículo artículo "Rorschach and Awe" de Katherine Eban, la cinta se propone mostrar cómo se llega a configurar el informe de 6.700 páginas que da cuenta del fallido programa de “técnicas de interrogación mejoradas”. Revisando miles de páginas con evidencias, los investigadores descubren la brutalidad de las torturas ejecutadas durante los interrogatorios de la CIA tras el 11-S. Jones se obsesiona con la investigación. Mientras más profundiza, es testigo principal de las trabas que la agencia y el poder político le ponen a su trabajo con el fin de ocultad la verdad de lo acontecido.

El guion es muy nutrido, tienen muchos antecedentes y la cantidad de texto por momentos abruma. Sin perder agilidad vamos pasando por diferentes escenarios, confrontando a los protagonistas y a través de flashback, conociendo lo que sucede realmente con esas “nuevas técnicas”. La inclusión de ahogamientos con agua, encierros en cubículos minúsculos, impedimento del sueño con música a todo volumen y tantas otras, las justifican por el miedo producido por los atentando de Septiembre de 2001. La investigación de Jones derriba mitos entorno a la efectividad de los interrogatorios. Esas torturas no solo fueron inhumanas y una inaceptable violación sistemática a los Derechos Humanos de los prisioneros; claramente no cumplieron su objetivo, no aportaron ninguna información trascendente o que permitiera salvar vidas.

“The Report” es profunda. No solo se trata de una investigación para dar a luz una verdad, se trata de la necesidad de corregir errores, de aceptarlos y enmendarlos. El énfasis, a veces enfocado en una sola persona como es el caso de Jones, desvía un poco el foco, sin embargo la altura política de la senadora Feinstein va al fondo del cuestionamiento. No podemos perder de vista que se trata de acciones políticas. Lo fue la tortura implementada en esos años, lo fue la supresión de aquello al asumir el presidente Obama en 2009 y también lo es la investigación que revela la cinta. La lucha de poder entre la Casa Blanca, el Senado y la CIA no es trivial. Se trata de fuerzas poderosas, que responden a intereses diversos y que son juzgados permanentemente por todos los actores.

Scott Z. Burns y las excelentes actuaciones de Adam Driver y Annette Bening, dan el tono perfecto a una temática polémica y que genera por cierto mucho debate. Pone el centro en un concepto que es vital al hablar de política; “accountability”, difícil de traducir y que implica hacerse cargo, asumir la responsabilidad de las acciones y dar cuenta de ello. Este es el punto central, es lo que la confección del informe se propone al investigar los hechos. Saber qué sucedió, entender los contextos, analizarlos, describirlos y luego de evaluarlos entregar una opinión. Con estos elementos nos acercamos a la “accountability”” no para juzgar el pasado sino con el fin de enmendar lo necesario y aprender de los errores para no cometerlos en el futuro.

“The Report” es intensa y también agobia. Al mismo tiempo, proporciona una luz de esperanza. Las cosas pueden hacerse bien, por las vías oficiales y llegar a buen puerto. La persistencia de Daniel Jones habla de aquello. También la conducción política acertada, honesta y valiente de la senadora Dianne Feinstein. Varios elementos se juntan para poder sobrellevar los obstáculos. Después de muchos años, trabajo arduo, discusiones infinitas y diálogos interminables, el informe vio la luz como un resumen de 500 páginas, suficiente para acreditar los hechos y conocer la verdad de lo sucedido. Un paso adelante y una tarea cumplida. Enaltece que personas dediquen sus esfuerzos por el bien común a pesar de las amenazas, incluso arriesgando su integridad. Todo esfuerzo por la transparencia y la verdad bien vale su reconocimiento y esta cinta así lo pone de relieve.

Ficha técnica

Título original: The Report
Año: 2019
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Distribuida por Amazon Studios. Productor: Steven Soderbergh. Vice, Topic Studios, Margin of Error, Unbranded Pictures
Género: Drama. Thriller | Política. Basado en hechos reales
Guion: Scott Z. Burns
Música: David Wingo
Fotografía: Eigil Bryld
Reparto: Adam Driver, Annette Bening, Jon Hamm, Ted Levine, Maura Tierney, Michael C. Hall, Tim Blake Nelson, Jennifer Morrison, Matthew Rhys, Ben McKenzie, Sarah Goldberg, Noah Bean, Carlos Gómez, Daniel London, Linda Powell, Victor Slezak, Joseph Siravo, Hope Blackstock, Jane May Graves, Evander Duck Jr., Julia Murney, Pun Bandhu, T. Ryder Smith, Jake Silbermann, Frances Eve, CJ Parson, Gregory Jones, Ratnesh Dubey, Corey Stoll, John Rothman, Alexander Chaplin, Guy Boyd, Dominic Fumusa, Ian Blackman, Fajer Al-Kaisi, Douglas Hodge, Scott Shepherd, Kate Beahan
Dirección: Scott Z. Burns

Cinema Paradiso - Por Alejandro Caro

Sinopsis 

Cinema Paradiso es una historia de amor por el cine. Narra la historia de Salvatore, un niño de un pueblecito italiano en el que el único pasatiempo es ir al cine. Subyugado por las imágenes en movimiento, el chico cree ciegamente que el cine es magia; pero, un día, Alfredo, el operador, accede a enseñarle al pequeño los misterios y secretos que se ocultan detrás de una película. Salvatore va creciendo y llega el momento en el que debe abandonar su pueblo de expectativas limitadas, fantasmas en vida y buscarse un mejor porvenir. Treinta años después recibe un mensaje, que debe volver a casa. 


Este film de Tornatore, es un clásico, emociona, con buenas interpretaciones, aunque una historia muy condecendiente con el espectador, una buena banda sonora. A los cinefilos les encantará, pero se afirma en claves de fácil impacto. Es una historia de amor al cine y un encuentro con nuestras lagrimas. Cada vez que la veo me gusta menos.  

Una historia aparte es su banda sonora, no sería tan emotiva y auténtica sin su música, a cargo del maestro Ennio Morricone. Si esta es una película que habla de las propias películas, la banda sonora evoca esa nostalgia. Y vaya si lo hace. Es una celebración sin palabras de lo que era el cine, una cápsula del tiempo en la que se guardan los recuerdos que ya creíamos olvidados y una canción triste para la tragedia de la posguerra, en la que el cine permitía en esa época, soñar un poco despiertos. Escapar de los problemas sociales. Vivir en otros mundos y viajar a mundo imaginario y olvidar, aunque por un momento las pallejerias de la vida. Y así es esta herencia de Morricone. Además, se ha convertido en una de las partituras más reconocibles del cine italiano. La música es poderosa. 

Finalmente quiero mencionar algunos temas que afloran, la amistad sincera y profunda, el poder de los sueños, con la crisis que estamos experimentando tanto en lo político como en lo social, la película nos recuerda que todos podemos y debemos, seguir soñando un mundo, no hay que conformarse. 

Disponible en Claro Video.

Ficha técnica

Título original: Nuovo Cinema Paradiso 
Año: 1988 
Duración: 155 minutos
País: Italia 
Dirección: Giuseppe Tornatore 
Guion: Giuseppe Tornatore 
Música: Ennio Morricone 
Fotografía: Blasco Giurato 
Reparto: Philippe Noiret, Marco Leonardi, Salvatore Cascio, Jacques Perrin, Agnese Nano, Brigitte Fossey, Antonella Attiu, Enzo Cannavale, Isa Danieli, Leo Gullotta, Pupella Maggio, Leopoldo Trieste 
Producción: Coproducción Italia-Francia; Les Films Ariane, Cristaldifilm, TF1 Films Production, RAI 3, Forum Picture 
Género: Drama. Comedia | Melodrama. Cine dentro del cine. 

Disponble en youtube 

Premios 

1989: Premios Oscar: Mejor película de habla no inglesa 
1989: Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa 
1990: 5 Premios BAFTA, incluyendo Mejor película de habla no inglesa. 11 nom. 
1990: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor película extranjera 
1989: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado 
1989: Premios César: Mejor póster. Nominada a Mejor Película Extranjera 
1989: Premios del Cine Europeo: Mejor actor (Philippe Noiret) 
1988: Premios David di Donatello: Mejor música. 5 nominaciones 
1990: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

La trilogía del dólar - Por Jackie O.

“Spaghetti que sabe muy bien”.


La Trilogía del dólar, ​también conocida como Trilogía del “hombre sin nombre”, son películas sin relación entre sí de la década de 1960, dirigidas por el director italiano Sergio Leone.

De seguro las viste, pero no en el orden que refiere la trilogía, pero no te preocupes por que no altera las historias, porque como ya dije no están relacionadas entre sí, y cuales son:

Por un puñado de dólares (1964)

La muerte tenía un precio o Por unos dólares más (1965)

El bueno, el malo y el feo (1966).

De que tratan brevemente estás geniales obras:

La primera: Protagonizada por el “jovencito” de la trilogía Clint Eastwood, y como antagonista Gian Volonté, quien fue considerado uno de los mejores actores europeos en su tiempo.

El forastero Clint, llega al pequeño pueblo llamado San Miguel y entabla amistad con un tabernero quien le cuenta que el pueblo tiene dos dueños, por un lado están los hermanos de apellido ROJO, quienes trafican licor; y por otro lado están los traficantes de armas los BAXTER, el sheriff junto a su mujer (ojo, que quien da las ordenes es la mujer, lo recalco ya que es una película totalmente machista). Y nuestro protagonista se las ingenia para trabajar con ambas familias sin que se enteren, con el fin de crear un caos entre ellos. Siendo ayudado por el tabernero y el encargado de la funeraria.

Entre disputas, robos, caos en este pequeño pueblo donde todos viven atemorizados por estas dos bandas, se genera esta trama.

¿Tendrá que elegir en algún momento con que familia aliarse nuestro “jovencito”? ¿Volverá a reinar la paz en este pequeño pueblo?

La segunda de nuestra trilogía está protagonizada por “el mismo jovencito” de la película, además de Lee Van Cleef como “El Coronel”. Y ojo, nuevamente como antagonista Gian Volonté, esta vez como “El Indio”, y como uno de sus tantos rufianes Klaus Kinski.

Los primeros minutos son para ver al gran LEE, muy elegante en vestuario, accesorios y modales, quien es un cazarecompensas llegando al pueblito de Tucumbari, y viendo un aviso de búsqueda de nuestro rufián, que lo lleva al pueblito de White Rocks donde está el también cazarecompensas… mmmm no tiene nombre así que sigamos diciéndole “el jovencito”.

Mientras tanto El Indio, un ser despiadado que mata por diversión, hace de las suyas para robar un banco en el pueblito de Santa Cruz, del Paso.

¿Qué pasará con nuestros cazarecompensas? ¿Se alían entre ellos, o cada quien desea capturarlo por separado? ¿El Indio logrará escapar?

Y la última película de esta genial trilogía; tenemos a Clint (el bueno) quien se le conoce por diferentes apodos en todas las películas señaladas (Rubio, manco, etc), el malo esta vez es LEE Van Cleef (conocido como ojos de ángel o Sentencia), y como el feo un gran Eli Wallach, quien se llama Tuco.

La trama gira en torno a dos pistoleros (el bueno y el feo) y un asesino, corrupto e inescrupuloso sargento del Ejército convertido en pistolero (el malo). Los 3 luchan por encontrar un tesoro consistente en monedas de oro escondido durante la Guerra Civil estadounidense (sutilmente hace una crítica).

El único dato que tiene el TUCO es que el tesoro está escondido en el cementerio Sad Hill, en una tumba. Y esa tumba la sabe nuestro jovencito por lo que deben asociarse, y a pesar de que ninguno confía en el otro deben defenderse del malvado “ojos de ángel”.

Se agrega al films un humor sarcástico, dentro de tanta violencia.

Durante el transcurso de la historia suceden diferentes episodios de enfrentamientos entre estos 3 pistoleros, hasta llegar al tramo final, ese triángulo de enfrentamiento en el cementerio con una tensionada música de ENNIO.

¿Quién vivirá en este triángulo de la muerte? ¿Podrán desenterrar ese oro, o todo ha sido una farsa?

CURIOSIDADES de estas 3 películas:

- Todas dirigidas por Sergio Leone, con música de Ennio Morricone (QEPD) y el encargado de vestuario fue Carlo Simi.

- “Por un puñado de dólares” es una reversión de un films japonés llamado “Yojimbo” del año 1961 de Akira Kurosawa. Los italianos no pagaron los derechos, y fueron demandados por los japoneses por violación de derechos de autor. Los últimos ganaron recibiendo un 15% de ganancia por los derechos de distribución.

- Tienen una belleza de fotografía, con planos generales perfectos aprovechando la luz natural, Y unos primeros planos, mostrando cada gesticulación del personaje, de frialdad, incertidumbre, enojo, etc.

- Maquillaje impresionantemente real.

- En las 3 el protagonista es Clint Eastwood, el cual no tienen nombre en específico y viste con la misma ropa.

- Las tres son de suspenso, sí! Tal cual. Los silencios incómodos, acompañados de una música acorde, ponen nervioso al ser más duro, pues no sabes que va a pasar.

- Películas muy machistas, el 90% de los partícipes son hombres, se agradece que en la primera se le diera el cuasi protagónico a 2 mujeres.

-Lee Van Cleef es solo 5 años mayor que Clint Eastwood, pero en las películas se ve mucho mayor que él.

-Todas se hicieron con poco presupuesto y tuvieron grandes ganancias. Nada que envidiarle a las grandes producciones Hollywoodenses.

Solo siéntate y disfrútalas, porque están las 3 en YouTube.

7/7/20

Ennio Morricone: Huella mnémica musical cinematográfica - Por José Blanco Jiménez

Para saber de la biografía de Ennio Morricone (nacido el 10 de noviembre de 1928 y muerto el 06 de julio de 2020), los invito a consultar las acostumbradas fuentes de información en Internet. Ni siquiera reproduciré su filmografía, incluso porque tiene más de 500 títulos entre películas, comentarios y series televisivas. 

Me interesa, en cambio, referirme a su legado para la historia de la música y de la cinematografía.

En el cine mudo, la música era un acompañamiento necesario. Pianistas y orquestas recurrieron a “repertorios” con temas compuestos especialmente para cada tipo de película. En todo caso, surgieron también partituras para determinadas películas, como las compuestas por Camille Saint-Säens para L’assassinat du Duc de Guise, de André Calmettes (1908), por Joseph Carl Breil para The birth of a nation, de D. W. Griffith (1915), o por Arthur Honegger para Napoleon, de Abel Gance (1926).

De simple acompañamiento musical pasó a ser un elemento portante del lenguaje dramático, remarcando las diversas secuencias de misterio, de romance o de acción, por ejemplo. Ciertas melodías identifican a personajes incluso sin que éstos aparezcan en la pantalla (La pantera rosa, Tiburón, Psicosis, La guerra de las galaxias, El padrino).

Tanto la columna sonora como el color no deben intervenir para duplicar la columna visiva sino para “complicarla”. La música puede presentarse diegéticamente (ambientando la escena, por ejemplo una radio que se escucha) o extradiegéticamente (acompaña la escena de manera arbitraria y no corresponde a un sonido que se escuche dentro de la escena). Es precisamente el caso de la producción de Ennio Morricone.

De partida, con sus creaciones aportó a la formación de dos nuevos subgéneros con una marca indeleble.

El primero son los “spaghetti western”, que me comprometo a analizar en un próximo artículo. Con su estilo de ruptura maniquea de “buenos y malos”, sus muertos a granel y una perenne sonrisa cómplice sobre los labios de actor y espectadores, dejó de lado también el estilo solemne de las películas de Hollywood. El estilo épico de Dimitri Tiomkin fue reemplazado por melodías en las que se mezclaba, por ejemplo en las películas de Sergio Leone, las míticas trompetas de El Álamo con lo “scacciapensieri”, la guitarra eléctrica, silbidos y coros en Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964) y Por unos dólares más (Per qualche dollaro in più, 1965) y El bueno, el malo y el feo (Il buono, il brutto e il cattivo, 1966). Toda una novedad, como los temas que complementaban las aterradoras películas de Dario Argento, que El pájaro de las plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de nueve colas (Il gatto a nove code, 1971) y Cuatro moscas de terciopelo gris (Quattro mosche di velluto grigio, 1972). Éstas mostraban crímenes horribles (“bellos”, según el director), pero que se anunciaban con tiernas melodías o retumbantes temas de jazz. Todo lo contrario de lo que hacía la Castle Films, que aterraba al público con los golpes musicales de improviso.

Morricone empezó en el cine con la película Il federale, de Luciano Salce (1961), en la que, por primera vez, Ugo Tognazzi dejaba de lado sus roles de bufón y se hacía un papel de comedia negra como un fascista que debía entregar a sus jefes a un estudioso contrario al régimen. Planteado como un “buddy movie”, lo tragicómico de las situaciones era matizado con una simpática marcha, que recordaba a Laurel y Hardy.

El tema de la marcha será siempre recurrente: en Muerte en Roma (Rappresaglia, de George Pan Cosmatos, 1973) es aplastante y violenta, con estridentes gritos de dolor; en Mussolini, último acto (Mussolini ultimo atto, Carlo Lizzani, 1974) es una marcha triunfal con ecos dramáticos e instrumentos de viento, que interrumpen una avanzada que va hacia la muerte); en Los Intocables (The Untouchables, de Brian de Palma, 1987) es una marcha de batalla; y en Frantic (de Roman Polanski, 1988) es un ritmo marcado de marcha fúnebre con guitarra española.

Notable es también su colaboración con Pier Paolo Pasolini. En la “trilogía de la vida” – Decameron (1970), Los cuentos de Canterbury (I racconti di Canterbury, 1972), Las mil y una noches (Il fiore delle mille e una notte, 1974) – parafrasea música folklórica de los lugares y épocas escogidos; en Salò o le 120 giornate di Sodoma (Salò o las 120 jornadas de Sodoma, 1975), coloca música de baile lento y apretado de los años del “ventennio fascista” o se da el lujo de acompañar a Domenico Modugno mientras canta los créditos de apertura de Parajitos y pajarracos (Uccellacci e uccellini, 1966).

El instrumento solista, en muchos casos, se transforma en un personaje más. El violín solitario anuncia que algo no funciona en Una pura formalidad (Una pura formalità, de Giuseppe Tornatore, 1994), el clarinete es nostálgico en Érase una vez en América (Once Upon a Time in America, de Sergio Leone, 1978), el oboe es un canto de esperanza entre los tambores indígenas de La misión (The Mission, de Roland Joffé,1986), el piano evoca la soledad y el tiempo que no se detiene en El desierto de los tártaros (Il deserto dei tartari, de Valerio Zurlini, 1975) y Nuovo Cinema Paradiso (de Giuseppe Tornatore, 1988).

Además, la tristeza lo lleva a mimetizarse en otros autores, sobre todo cuando los filmes asumen el tono de los grandes clásicos. Sólo dos ejemplos: Puccini en Novecento (de Bernardo Bertolucci, 1975) y Sibelius en Hamlet (de Franco Zeffirelli, 1990).

Y por último, ya que no es el caso de extenderme más, el maestro tiene la capacidad de adaptar motivos del ámbito geográfico en el que se desarrolla la acción del filme. Verbigracia: Sostiene Pereira (de Roberto Faenza, 1995) retoma la entonación del fado portugués, Investigación sobre un ciudadano por encima de toda sospecha (Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto, de Elio Petri, 1970) y Están todos bien (Stanno tutti bene, de Giuseppe Tornatore, 1990) recuerdan – cada uno en su género – ritmos sicilianos, La llave (La chiave, de Tinto Brass, 1983) es eróticamente veneziana con mucho de Antonio Vivaldi, Átame (de Pedro Almodóvar, 1990) juguetea con a la zarzuela y Manuel de Falla.

¿Debo seguir? Son seis décadas de producción musical. En suma, un genio y ya un clásico en vida, que ha logrado dejar huellas mnémicas musicales, nacidas para la grande y pequeña pantallas y que ahora forman parte del inconsciente colectivo.

Cada trozo musical nos trae un recuerdo indeleble y doy un dato. Pueden buscar en internet y encontrar los carteles de casi todas las películas, con un link que permite escuchar el tema principal de cada uno. Consulten acá.

El silencio de otros - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix.

Este es un documental que impacta. Impacta porque duele, porque muestra una verdad, se hace cargo de una injusticia que persiste hasta el día de hoy. Almudena Carracedo y Robert Bahar filmaron durante seis años este testimonio de valor, un homenaje honesto, valiente y directo a las miles de víctimas de la dictadura de Franco en España. 

Qué duda cabe, las dictaduras dividen. Hay vencedores y vencidos; víctimas y victimarios. Cuando son extensas, aquello se multiplica exponencialmente. Lo hemos vivido en carne propia en Chile y Sudamérica. En España el poder lo ejerció el General Francisco Franco durante casi 40 años, entre 1939 y 1975, desde la Guerra Civil hasta la muerte del dictador. Este documental nos entrega el contexto muy gráficamente con imágenes de la época. Nos introduce de golpe en un tiempo oscuro y desolador. 

A través del testimonio de víctimas de la dictadura, el trabajo de los realizadores profundiza aspectos vitales. El primero es la necesidad que tienen de conocer el paradero de sus parientes asesinados. Enterrados mayoritariamente en fosas comunes, sus deudos no han podido despedirse de sus restos y les han negado por años la posibilidad de siquiera identificarlos. La ley de Amnistía aprobada en España en 1977 ha cerrado esa posibilidad. Solo la apertura de la “querella argentina”, una acción legal interpuesta en Buenos Aires, le ha permitido a un grupo de abogados poder tener una luz de esperanza para que decenas de víctimas sean escuchadas por la justicia y asimismo torturadores y responsables sean llamados a comparecer por sus acciones. 

El documental tiene mucha fuerza. El trabajo es delicado y metódico. La música de Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman es precisa. La narración, intrigante y los testimonios, emocionantes. Son seis años de seguimiento directo, seis años de trabajo incesante en la búsqueda de justicia. Justicia, no venganza. Es increíble cuán profundo es el sentimiento expresado en este sentido. Porque sin duda esta búsqueda afanosa y decidida de justicia podría parecer, superficialmente, una búsqueda de venganza. Sin embargo es genuino lo que vemos y escuchamos; poder exhumar los restos, identificarlos, sindicar a los responsables y que estos asuman las consecuencias de sus actos. Eso no es venganza, es un acto de justicia. Los Derechos Humanos son universales y su violación no prescribe, jamás.

“El Silencio de otros” conmueve de comienzo a fin. La realización técnica es de excelencia y su edición permite que el testimonio de cada persona tenga el espacio que merece. Emociona la fuerza narrativa porque está impregnada de verdad y honestidad. Quienes encabezan el movimiento se muestran vigorosos, aun cuando reciben negativas o las puertas se cierran en sus narices. A pesar de todo, continuan la acción. Todo un ejemplo de perseverancia y de resiliencia. 

Este documental presentado por Pedro Almodóvar, premiado por el público en Berlín, ganador del Premio Goya, Forqué y Platino, es en sí mismo un acto de justicia. Reconocer a quienes luchan por no olvidar lo sucedido. Le entrega voz a quienes ya casi la han perdido. Presenta un registro relevante que contribuye a tener claridad que las situaciones expuestas no pueden suceder jamás y que para ello la solución no es el olvido. Al contrario, la obligación de olvidar solo agudiza la injusticia; hace más latente la necesidad de tener siempre presente la memoria histórica. No hay herida que sane sin antes limpiarla, y con mucho dolor. “El silencio de otros” lo hace profundamente, con rigor, con emoción. Un homenaje indispensable, necesario. Imperdible. 

Ficha técnica 

Título original: El silencio de otros
Año: 2018 
Duración: 95 minutos 
País: España 
Productora: Coproducción España-Estados Unidos-Francia-Canadá; Semilla Verde Productions, Lucernam Films, American Documentary POV, Independent Television Service, Latino Public Broadcasting (LPB), El Deseo 
Género: Documental | Posguerra española 
Guion: Almudena Carracedo, Robert Bahar 
Música: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman 
Fotografía: Almudena Carracedo 
Reparto: Documentary 
Dirección: Almudena Carracedo, Robert Bahar

Adú - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix.

A orillas del Mar Mediterráneo está Melilla, una ciudad española que se encuentra en el norte de África. Allí, un grupo de inmigrantes intenta cruzar una alta valla que les separa de lo que ven como un mundo mejor. Es de noche, los alambres de púas los hieren, sin embargo la ilusión es mayor. La guardia civil protege el lugar pero son muy pocos oficiales. Es algo que se repite día a día y noche tras noche, sin embargo en esta ocasión, uno de los inmigrantes cae desde lo alto de la estructura divisoria y muere. 

En Camerún, un activista ambiental español intenta frenar la caza ilegal de elefantes. Los matan para obtener sus colmillos. En un gran Parque Nacional sus esfuerzos se desvanecen no solo por la poca colaboración de los guardias a cargo sino también por su mal carácter, algo que le juega siempre en contra. La visita de su hija para pasar el verano con él modifica su vida. Debe protegerla y tomar aun más conciencia de los peligros a los que está expuesto.

En medio de la selva, un niño pequeño y su hermana algunos años mayor son testigos de un brutal ataque del que logran escapar apenas. Comienza, desde ese momento, un viaje sin retorno en busca de un sueño, la ilusión de una mejor vida y sobre todo de una anhelada protección.

Estos son los tres frentes que presenta esta cinta del director Salvador Calvo. Con guion de Alejandro Hernández, la película va intercalando los tres escenarios y desde un comienzo hace explícitas sus conexiones.

Mateo -Álvaro Cervantes- es uno de los guardias que está en el lugar cuando muere el inmigrante. Obediente, respalda la versión de sus compañeros a pesar de saber que la verdad es otra. Es cierto, son siempre atacados y cada vez con más violencia, pero nada les da el derecho a terminar con una vida.

Gonzalo -Luis Tosar- es malas pulgas, cierto. Defiende con exceso de vehemencia sus ideales, protege a los elefantes y lucha contra la corrupción en una zona que parece fuera de control. Su hija Sandra -Anna Castillo-, heredera del carácter de su padre y a quien no ha visto en años, llega en un momento que los obliga a parar. Es el momento de una pausa, de reflexionar y reconectar.

Adú -Moustapha Oumarou- es pequeño y frágil. Su ternura se transmite de inmediato y la protección de su hermana resulta fundamental. Deben huir, su padre ha pagado para que les lleven a Marruecos, sin embargo los encargados no cumplen su palabra y los abandonan a su suerte. Al borde de una pista de aterrizaje, la única opción posible es colarse en las bodegas de un avión y emprender rumbo a lo desconocido.

La película nos va conduciendo al interior de las tres historias. Sabemos que están relacionadas y esperamos el momento del encuentro. Cada una tiene su relato particular y también su ritmo. La hermosa fotografía de Sergi Vilanova junto con una banda sonora muy adecuada compuesta por Roque Baños entregan luces de contextos muy distintos. Selva, extensos parajes, ciudad, pobreza, hacinamiento; subdesarrollo, barrios marginales, delincuencia, falta de oportunidades, inseguridad. Tras la cámara de Calvo vemos muchos matices de un claro-oscuro marcado por la discriminación y por la supervivencia del más fuerte.

“Adú” recorre un camino lento para mostrarnos realidades que hoy son cada vez más urgentes. Si bien no está basada en hechos reales, su inspiración se remite a miles de historias similares, historias que no llegan a concretarse y otras pocas que tal vez tienen un final feliz. Las vemos reflejadas en números, en esa creciente masa que se mueve hacia un desconocido futuro, hacia algo mejor. Pero no son números ni una masa, son personas. Cada una de ellas es una vida, un mundo, una ilusión. Cuando vemos a Adú nos conmovemos, queremos salir a rescatarlo y ayudarlo. Cuando vemos cifras, olvidamos la historia que hay detrás.

Salvador Calvo pone imagen a lo que ya conocemos desde lejos. Entrega perspectivas distintas y agrega dramatismo para su mejor comprensión. El reflejo de estas tres historias en suelo africano nos hacen pensar. Adú nos brinda los momentos más dramáticos, los más tristes y desoladores. Gonzalo y Sandra nos conectan con los lazos filiales, con la protección y contención necesaria. Mateo, con sus silencios íntimos, con la reflexión sobre lo que es correcto y lo que no lo es. Los relatos también nos interpelan hacia una toma de conciencia necesaria. Las historias deben tener nombre, deben ser personales, porque cuando solo vemos cifras, las observamos como un dato más. El mayor valor de esta cinta es precisamente mostrar esta odisea de “Adú” para alertar que como él, cientos, tal vez miles, día a día viven esta realidad. Algo que no debiera suceder pero sucede. Algo que debiera ser resuelto porque lo que está en juego es el derecho más fundamental del ser humano, la vida. 

Ficha técnica

Título original: Adú
Año: 2020
Duración: 119 minutos
País: España
Productora: Ikiru Films, La Terraza Films, Telecinco Cinema, ICAA, Mediaset España, Mogambo, Netflix
Género: Drama | Inmigración. África. Historias cruzadas
Guion: Alejandro Hernández
Música: Roque Baños
Fotografía: Sergi Vilanova
Reparto: Luis Tosar, Anna Castillo, Moustapha Oumarou, Álvaro Cervantes, Miquel Fernández, Zayiddiya Dissou, Jesús Carroza, Ana Wagener, Nora Navas, Marta Calvó, Josean Bengoetxea, Jose María Chumo, Candela Cruz, Rubén Miralles, Emilio Buale
Dirección: Salvador Calvo

6/7/20

Hecho en casa - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix.

En este tiempo de COVID-19 surge una respuesta artística, “Homemade”, una idea del cineasta chileno Pablo Larraín, que convoca a 17 directores de todo el mundo con el desafío de reunir diferentes miradas sobre el confinamiento decretado en diversas latitudes para enfrentar al virus y evitar su dispersión. 

Reconozco que cuando supe de este proyecto no me llamó particularmente la atención. Pensaba en lo que podría surgir desde el encierro, con recursos limitados y bajo una presión difícil de describir. La verdad, no me tincaba para nada. Sin embargo, el resultado es sorprendente y por supuesto estaba totalmente equivocado. El arte es como el agua, se abre paso a raudales y la creatividad, cuando más escasos son los recursos, parece que fuera un río torrentoso que se desborda en todo momento. Esto es lo que sucede con “Hecho en casa”, un reflejo de miradas particulares y globales a la vez; focos específicos, historias distintas pero todas con un nivel de humanidad que sobresale y que nos llega profundamente. 

Los nombres que firman los relatos son reconocidos. Cada uno tiene un sello particular. Han elegido temáticas diversas, han optado por crear historias desde diferentes ópticas y en conjunto ofrecen una riqueza digna de alabanza. Describirlos creo que no corresponde. Es necesaria la experiencia de descubrirlos. Considero que mientras menos información tengamos la sorpresa es mayor. 

Aunque me gustaría nombrarlos a todos por su valor particular, los que más me llaman la atención son los trabajos del italiano Paolo Sorrentino -un diálogo entre el papa Francisco y la reina Isabel-; del alemán Sebastián Schipper -un desdoblamiento en varios “yo”-; de la keniata Gurinder Chadha -su vida en familia y el tiempo con sus hijos-; del maliense Ladj Ly -un drone que retrata la cuarentena en un barrio de inmigrantes de París-; del chileno Pablo Larraín -una hilarante puesta en escena de Jaime Vadell con Mercedes Morán a través de videollamada-; del chino Johnny Ma -una carta-homenaje a su madre desde México-; y el aislamiento-denuncia en modo musical creado por el chileno Sebastián Lelio. 

“Hecho en casa” es necesario. Abre una ventana al mundo. En tiempos de encierro nos hace bien saber que no somos los únicos. El arte y la creatividad expande el horizonte y nos hace abandonar aquello que nos ata. Experimentar esa sensación es lo más vital que tiene este volumen de 17 cortos que retratan los últimos meses. ¿Un regalo? Puede ser. Pero en realidad es más que un regalo. Es un desafío que queda sembrado; mirar más allá, con otros ojos, la diversidad de personas, sentimientos y realidades. Pensar fuera de la pecera, fuera de la caja, algo que tal vez sabemos en teoría pero que sin duda llevarlo a cabo es incómodo y difícil. “Otra cosa es con guitarra” dice el dicho y “Hecho en casa” nos ofrece el testimonio de 17 cineastas que aceptan el desafío, nos emocionan, nos entretienen, nos cautivan y nos entregan vida. 

Ficha técnica 

Título original: Homemade (TV Series) 
Año: 2020 
Duración: 138 minutos 
País: Italia 
Productora: Distribuida por Netflix. Coproducción Italia-Chile-Francia-Reino Unido-Estados Unidos; The Apartment, Fabula 
Género: Drama. Serie de TV | Coronavirus (COVID-19). Serie de antología 
Reparto: Peter Sarsgaard, Kristen Stewart, Mercedes Morán, Jaime Vadell, Amalia Kassai 
Dirección: Ladj Ly, Paolo Sorrentino, Rachel Morrison, Pablo Larraín, Rungano Nyoni, Natalia Beristain, Sebastian Schipper, Naomi Kawase, David Mackenzie, Maggie Gyllenhaal, Nadine Labaki, Khaled Mouzanar, Antonio Campos, Johnny Ma, Kristen Stewart, Gurinder Chadha, Sebastián Lelio, Ana Lily Amirpour

El libro de Henry - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix. 

Esta es la historia de Henry -Jaeden Martell-, su hermano Peter -Jacob Tremblay-, su madre Susan -Naomi Watts- y la chica del lado, su vecina y compañera de curso, Christina -Maddie Ziegler-. Henry tiene 11 años y es superdotado. Posee una madurez que impacta a su corta edad. Y no solo eso, es él quien parece llevar sobre sus hombros la responsabilidad del hogar. Su madre le consulta todas las decisiones que debe tomar. Susan escribe libros infantiles y trabaja como camarera en una pequeña ciudad del valle de Hudson. Henry lleva las cuentas, los estados financieros, las inversiones y también se hace cargo de su hermano menor en la escuela.

Colin Trevorrow dirige una cinta que pone énfasis en el seguimiento de sus protagonistas. Durante la exposición, se toma bastante tiempo para entregarnos el contexto en el que la historia transcurre. Hermosos lugares retratados por una fotografía precisa de John Schwartzman más la estupenda partitura de Michael Giacchino, dan cuenta de la belleza del entorno que rodea a esta particular familia. También dedica varios minutos a mostrarnos cómo Henry actúa en la escuela. Asiste a un establecimiento regular y no a uno de niños genios. La razón, el “bienestar para su desarrollo psico-social e interacción con un grupo de sus mismos intereses”, en sus propias palabras.

Hasta el primer tercio no sabemos hacia dónde conduce la historia. Una luz aparece cuando descubrimos que Cristina está en problemas. Ella vive con su padrastro Glenn Sickleman -Dean Norris- quien aparece como un hombre normal, comisionado de la policía local y un hombre muy respetado en la ciudad. Cristina se ha vuelto callada y tímida, mucho más de lo habitual, y por eso surge una sospecha que se hace realidad cuando Henry observa que ella es abusada. A pesar de hacerlo ver en la escuela y a las autoridades, la impronta de Glenn impide que se realice una investigación y se tome en cuenta la denuncia. En ese momento surge el plan; Henry está dispuesto a poner freno a la situación, documenta todo en un libro -un libro rojo-, y elabora una secuencia detallada para librar a Cristina de su actual condición de vulnerabilidad.

La cinta es bastante lineal y el guion de Gregg Hurwitz, si bien aporta antecedentes, deja de lado varios aspectos. El más importante es el desarrollo de sus personajes. Salvo Henry, los demás roles carecen de mayor profundidad. Susan, por ejemplo, no logra configurarse pese al esfuerzo de la reconocida Naomi Watts. Lo mismo sucede con el padre de Cristina. Dean Norris imprime a Glenn algo de misterio y de oscuridad, pero no es suficiente para configurar el retrato de un abusador y menos aquello que lo lleva a cometer esas brutales acciones. Una excepción es Peter gracias al gran trabajo de Jacob Tremblay que lo interpreta con mucha soltura y frescura. La complicidad de los hermanos, su complemento con Jaeden Martell y su relación cercana, es de lo mejor de la cinta.

La película toma un ritmo y un matiz distinto en su último tercio. Un hecho inesperado marca la historia y desencadena que los acontecimientos aceleren el plan de Henry. Susan deja de lado su dependencia, adquiere seguridad y decisión para ayudar a Cristina, mientras el resto de las piezas, coincidentemente, se alinean en una secuencia casi perfecta.

“The Book of Henry” resulta débil en el relato al no configurar relaciones más estrechas y solo observar el desarrollo desde una distancia más bien lejana. Es un retrato general de situaciones cotidianas y que respecto al tema del abuso ofrece una solución que dista bastante de la racionalidad. Ni la brillante mente de Henry ni la frescura de Peter logran revertir un descenso argumental que se percibe desde su medianía. Así todo, la cinta logra un desenlace diferente que permite, al menos, mantenernos atentos hasta el final.

Ficha técnica

Título original: The Book of Henry
Año: 2017
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Focus Features, Double Nickel Entertainment, Sidney Kimmel
Género: Drama | Familia
Guion: Gregg Hurwitz
Música: Michael Giacchino
Fotografía: John Schwartzman
Reparto: Naomi Watts, Jaeden Martell, Jacob Tremblay, Dean Norris, Sarah Silverman, Lee Pace, Maddie Ziegler, Bobby Moynihan, Marjan Neshat, Deborah Rayne, Maxwell Simkins, Mary Joy
Dirección: Colin Trevorrow

4/7/20

1922 - Por Jackie O.

“Las ratas terminarán el trabajo”. 


Un matrimonio con su hijo de 14 años viven tranquilamente en su granja, allá por el verano de 1922. Tranquilidad que se vio afectada por la rabia del padre de familia.

Película tomada de una novela corta de Stephen King, publicada en su colección “Todo oscuro, sin estrellas” el 2010.

Wilfred James tiene ciertas hectáreas las cuales trabaja con mucho gusto, la vida de campo le encanta, al igual que a su hijo Henry quien además está enamorado de su vecina Shannon. Pero su esposa Arlette heredó de su padre más hectáreas que su esposo y quiere venderlas para irse a la ciudad. Pero su esposo no quiere dejar el lugar, y comienza a planear su muerte convenciendo a su hijo que lo ayude.

Todo esto lo sabemos desde el comienzo, ya que es un relato en primera persona de Wilfred confesando el crimen.

Los personajes en la historia están bien trabajados. Pero Thomas Jane realiza una gran actuación, mostrando a un perturbado sujeto que lo hace muy creíble. Un papel sólido, interesante y bien trabajado, llevando el peso de la película.

Hay un buen trabajo de sonido y una impecable fotografía. La ambientación tiene un buen nivel técnico. Y hay un buen maquillaje.

El problema creo yo de la película, es que no define si quiere ser un intenso drama o una película de terror sicológico, eso me deja con la sensación que pudo haber sido más completa esta película. Si quería ser ambas, de todas formas faltó un mayor esfuerzo en marcar el o los géneros.

Aun así es una interesante película para ver. El trabajo técnico lo vale.

Disponible en NETFLIX 

Ficha técnica

Dirección y guion: Zak Hilditch

Producción: Ross M. Dinerstein
Basada en 1922 de Stephen King
Música: Mike Patton
Fotografía: Ben Richardson
Montaje: Merlin Eden
Reparto:
Thomas Jane como Wilfred James
Dylan Schmid como Henry James
Molly Parker como Arlette
Neal McDonough como Harlan Cotterie
Kaitlyn Bernard como Shannon Cotterie
Brian d'Arcy James como Sheriff Jones
Bob Frazer como Mr. Lester

3/7/20

"Avant Premiere" en Radio María - SIGNIS en el cine Viernes 3 de Julio 2020

Programa "En Marcha" en Radio María. SIGNIS en el Cine.

La Lengua de las Mariposas - Por Juan Pablo Donoso

Disponible en YouTube.

Uno de los dramas agridulces más viscerales del gran realizador español José Luis Cuerda (La Marrana 1992 - Así en el Cielo como en la Tierra 1995 - Los Girasoles Ciegos 2008).

Con guion de Rafael Azcona, basado en la novela "Que Me Quieres, Amor" de Manuel Rivas, nos instala en un pueblito de Galicia poco antes del estallido de la Guerra Civil de 1936.

El pequeño Moncho (Manuel Lozano), hijo del sastre, debe ir a la escuela recién a los 9 años, debido a su frágil salud. Luego de un bochornoso comienzo se irá incorporando, poco a poco, a la convivencia con otros niños, a los cominillos de la aldea y, muy especialmente, a la tutela cariñosa del maestro Don Gregorio (Fernando Fernán Gómez).

Será este anciano profesor quien lo inicie en la literatura y en los paseos de curso por los bosques. Le revelará las maravillas de la naturaleza. Aprenderá por qué las mariposas tienen la lengua como espiral, cosa que dará origen a la gran metáfora de esta obra.

La frescura del guion y el encanto de sus sencillos personajes, con sus pormenores cotidianos, se va contaminando de manera muy sutil con las diferencias políticas entre los pocos falangistas del pueblo y los republicanos, mayoritarios, que por sus ideas de libertad los comienzan a tildar de rojos y comunistas.

Lejos de ser un filme sobre la guerra, alude a un dilema de conciencia. Atañe a cuanto puede transar el honor de las personas cuando ven amenazada su propia seguridad y la de sus familias.

Será la última imagen de este filme - sobre el rostro desconcertado del pequeño Moncho - la que aglutine el desgarro de los bellos ideales que aprendió junto a su querido maestro, versus el peso de una comunidad aterrada por la intolerancia, capaz de apedrear a quienes antes ensalzaron.

Por su hermosa fotografía, la perfecta selección de cada uno de sus actores y actrices, incluyendo a los niños, y la música incidental de nuestro compatriota, y también laureado director de cine, Alejandro Amenábar (Los Otros 2001 - Mar Adentro 2004 - Tesis 1996), es un filme que nos atrapa desde el principio, y nos deja con el corazón apretado al final.

¿Habría sido diferente el futuro de España si hubiera - como aquellas frágiles mariposas del bosque - caído en manos de personas como ese niño y de aquel sabio maestro?

IMPACTANTE DENUNCIA DE CÓMO LA INTOLERANCIA Y EL FANATISMO POLÍTICO DESTRUYEN LAS RAÍCES MÁS PURAS DEL CARIÑO Y LA LEALTAD.

Ficha técnica

Drama - 1999 España -1,36 hrs. 
Fotografía: Javier Salmones 
Edición: Ignacio Cayetano Rodríguez, Nacho Ruiz Capillas 
Musica: Alejandro Amenábar 
Diseño Prod.: Josep Rosell 
Guion: Rafael Azcona, J.L. Cuerda, Manuel Rivas 
Actores: Manuel Lozano, Fernando Fernán Gómez, Uxía Blanco 
Director: José Luis Cuerda

Dinastía - Por Jackie O.

“Familias poderosas, ambiciosas y con mucho estilo”. 


En una era en que estamos ante muchos remakes, reboot o como quieran llamarle, y en la que el público se interesa de las vidas privadas de “dinastías” de la vida real como los Trump, la Realeza de Inglaterra, las Kardashian, entre otras, esta serie llega muy bien en este siglo y en especial para ver en esta cuarentena sanitaria.

¿Quién no conoce sobre la serie Dinastía de los 80? Todos sabemos de qué hablan cuando es mencionada.

En lo personal no la vi, pero algo de nociones de los personajes en mi memoria hay, y me encantaría verla para así poder hacer una comparación entre esa premiada serie con esta nueva. Pero no estoy ajena a unas fabulosas y tenaces Linda Evans o Joan Collins, todos sabemos que fueron grandes actrices en esta serie, todo el mundo estaba pendiente de ellas y las peleas de sus familias.

Que tenemos entonces en la actualidad: Una nueva Dinastía adaptada a los tiempos actuales, Alexis no es de apellido Colby, pero se hace Colby. Que Steven Carrington es gay y se casa con un latino. Que los Colby enemigos de los Carrington, son negros.

Toda la diversidad que quieran la encuentran en esta serie. Porque estamos en otra era.

Además los lujos de champaña al desayuno y caviar de colación, estarán a la orden del día. Lujos y más lujos. No existe la gente pobre. Una serie totalmente frívola.

La parte visual te atrapa en vestuario, colores, personajes… y la nostalgia de una serie pasada.

¿Pero qué tiene de malo que sea así frívola? Nada.

Es una serie de 3 temporadas muy entretenida en un comienzo. Te engancha de inmediato aunque tiene unas caídas en su segunda y tercera temporada. Sí, va decayendo en argumento, meten más personajes para inventar más culebrones de ambición, amores y traiciones.

La temporada 1 nos inserta en esta Dinastía y peleas entre Carrington y los Colby, gente ambiciosa y multimillonaria. Pero quien se roba la pantalla es FALLON, interpretada por Elizabeth Gillies. Quien lleva la serie con total soltura y profesionalismo.

En la temporada 2, van apareciendo otros roles y por ende historias. Pero la trama como señalé va decayendo. Pero nos entretiene visualmente con tanto glamour que hay. En la temporada 3 es lo mismo, pero con algunos cantitos.

Una serie ideal para ver en cuarentena. Una serie que es muy visual, te reirás ya que hay momentos en que tiene un guion inteligente.

No tienes que pensar nada, que es lo que en algunos momentos necesitamos.

La cuarta temporada quedó paralizada, estaban grabando los últimos capítulos cuando emergió con fuerza el Covid19. Así que a la espera, para deleitarnos con todo ese glamour y más intrigas.

Disponible en NETFLIX. 

Ficha técnica

Primera y segunda temporada de 22 capítulos.
Tercera Temporada de 20 capítulos
40 minutos aprox. c/u
Elenco principal:
Elizabeth Gillies como Fallon Carrington
Nathalie Kelley como Celia Machado / Cristal Flores Carrington (temporada 1)
James Mackay como Steven Carrington
Robert Christopher Riley como Michael Culhane
Sam Adegoke como Jeff Colby
Rafael de la Fuente como Samuel «Sammy Jo» Jones
Alan Dale como Joseph Anders
Grant Show como Blake Carrington
Nicollette Sheridan (temporadas 1-2) y Elaine Hendrix (temporada 3) como Alexis Carrington.
Ana Brenda Contreras (temporada 2) y Daniella Alonso (temporada 3) como “Cristal Jennings”.
Maddison Brown como Kirby Anders
Sam Underwood como Adam Carrington
Adam Huber como Liam Ridley