17/2/17

Lo and Behold: Ensueños de un Mundo Conectado - Por Juan Pablo Donoso

Werner Herzog es uno de los más apasionantes directores alemanes contemporáneos. Baste recordar su Aguire la Ira de Dios, Fitzcarraldo, Nosferatu, Woyzeck, entre muchas más. Y también descuella cuando realiza documentales: La Cueva de los Sueños Olvidados (2010) y En el Abismo (2011). En todos sus filmes hay un indagación profunda, personal y poética sobre el tema abordado.

Esta vez incursiona en el fenómeno cibernético del Internet. Y en un ensayo fílmico dividido en 10 capítulos toca diversas facetas de este poderoso instrumento de comunicación. Así como eleva los niveles de conocimiento y concordia, puede también ser un arma de aberrante crueldad y destrucción espiritual.

Se inicia con la historia de su invento. La palabra LO del título expresa las primera dos letras que se transmitieron con éxito. Y de ahí en adelante seguirá creciendo por sí mismo sin que nadie pueda detener su marcha, ni tampoco habrá un responsable humano al cual culpar o felicitar por sus mensajes. Se conocen sus “padres creadores”, pero el hijo adquirió una independencia de irrefrenable crecimiento y poder.

Por medio de entrevistas a destacados científicos y programadores, el mismo Herzog con voz en off, les va planteando sus dudas, tanto sobre la naturaleza del mecanismo, como de los posibles horizontes que seguirían abriéndose hacia las galaxias. Y las hipótesis son, literalmente, abismantes.

El pionero Lawrence Krauss dice en el filme: “casi toda la ciencia-ficción ha ignorado el factor más importante: el Internet en SÍ MISMO. Soñó con auto voladores y con cohetes espaciales, pero ha sido incapaz de imaginar hasta dónde el Internet puede llegar a moldear nuestras vidas, nuestras mentes y la cultura universal. Cuando te comunicabas con alguien el comunicador era tan importante como la información que daba. Ahora la persona perdió absoluta relevancia. El desafío para el futuro será sólo tu propio criterio y capacidad para filtrar lo que Internet te vuelque encima. ¿Cómo percibirán la realidad los hijos de nuestros hijos interactuando con semejante océano virtual y omnisapiente que, por su anonimato, será irresponsable de sus consecuencias?”. ¿Será posible alguna gama de valores ante tan omnímoda fuente informativa? ¿Cuál será entonces la esencia de lo que hoy llamamos “sabiduría”?

Estas y otras reflexiones va planteando el documental. Por una parte es bienvenido como canal de progreso y desarrollo – pudiendo hasta generar vínculos habitables en Marte y otros planetas – y por otro lado, por su falta de emotividad llegar a hechos tan desgarradores como difundir sin límites la imagen del cadáver destrozado de una niña en un accidente de auto ante la impotencia y dolor de su familia que, ante tal falta de misericordia y pudor, lo identifica con el mismísimo Anticristo.   

¿Llegará un día esta inteligencia a poder soñar, y en el sueño imaginarse a sí misma para seguirse perfeccionando hasta el infinito? 

Un documental que supera los hechos concretos, y que en su misma virtualidad nos enfrenta a un abismo cuyos confines ninguna imaginación puede aún concebir.

ENSAYO DOCUMENTAL QUE FASCINA TANTO COMO ATERRA ANTE LAS PERSPECTIVAS QUE SUGIERE PARA LA HUMANIDAD.

Ficha técnica

Título Original: Lo and Behold, Reveries of a Connected World
Documental – Cibernética
EE.UU.- 98 minutos
Fotografía: Peter Zeitlinger
Edición: Marco Capalbo
Testimonios: Lawrence Krauss, Kevin Mitnick, Elon Musk, Ted Nelson, Sebastina Thrun, Lucianne Walkowicz
Guión y Dirección: Werner Herzog

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