6/10/23

Las Bestias - Por Carlos Correa Acuña

Esta es la historia de Antoine -Denis Ménochet-, y Olga -Marina Foïs-, una pareja francesa avecindada en un pequeño pueblo rural de Galicia. Ambos se dedican al cultivo de sus propias verduras que también venden en la feria. Además, y en algunos tiempos extra, reparan cabañas abandonadas como acción altruista, en beneficio de un lugar que les ha provocado gran fascinación. Pero el mundo no siempre recompensa o se porta a la altura de las circunstancias, por lo que los problemas no tardan en aparecer. Y vienen de la mano de sus vecinos, los hermanos Anta, Xan -Luis Zahera-, y Lorenzo -Diego Anido-, quienes han ido desarrollando una fobia difícil de describir.

El guion, escrito por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, no entrega muchos detalles al comienzo del metraje. Más bien se centra en una prolija descripción de entornos para dejar en claro el clima humano en el que se moverán posteriormente los protagonistas. Cuando se revelan las primeras pistas, entendemos que el conflicto tiene que ver con las motivaciones que mueven a los lugareños y en cómo las decisiones de Antoine y Olga interfieren en aquellos planes. Sintetizando, los lugareños quieren vender sus tierras a una empresa noruega que instala molinos de acero para producción de energía eólica, y los franceses se niegan a vender. En otras palabras, quienes han vivido allí toda la vida se quieren ir a cómo de lugar, y los foráneos quieren establecerse allí por el resto de su vida.

Dos posturas tan diametralmente opuestas, extremas, y brutalmente enfrentadas, no ofrecen buen augurio. Y es claro como el agua que la lucha de poder que se desata no puede terminar hasta que haya vencedores y vencidos. Lo anterior, y aunque resulte evidente, es desarrollado magistralmente por un relato que va transmitiendo lentamente lo que conocemos como “hacer la vida imposible”, es decir, cocina una presión y escala una tensión a niveles que resultan sencillamente insostenibles.

Con una banda sonora de excepción, a cargo de Olivier Arson, y una fotografía preciosa de Álex de Pablo, el director Rodrigo Sorogoyen compone un thriller sólido con largas secuencias, y una edición suave que no tiene ninguna prisa. A los magnos entornos, ofrece un contrapunto marcado por pequeños lugares -la taberna, por ejemplo-, donde los diálogos tienen una sustancia tan relevante como las miradas y gestos que los protagonistas intercambian.

Como se trata de una obra donde el grado de tensión va en permanente aumento, algo así como esas pendientes leves pero constantes que parecen menos empinadas de lo que realmente son, la progresión dramática sube lentamente hasta llegar a lo que podemos denominar como un punto de no retorno. No es claro cuál es ese punto, o si son varios, pero ciertamente es algo que percibimos, porque cuando no se ve ninguna salida podemos esperar los más cruentos resultados.

El tercio final podríamos considerarlo otra película, y con ello no adelantamos nada. Y es difícil es lograr esto, ya que aunque el eje varía, y el foco cambia, el hilo conductor se mantiene intacto porque posee sólidas bases. Parte de la maestría de la elaboración de “As Bestas” está justamente en sostener un ritmo lento pero implacable, de esos que podríamos describir como “sin prisa pero sin pausa”.

Párrafo aparte para los protagonistas. ¡Qué bien configurado sus personajes y qué bien logradas cada una de las actuaciones! Denis Ménochet y Marina Foïs logran una química precisa junto a un equilibrio que permite que sus roles destaquen naturalmente en las secuencias que a cada uno le toca liderar. Por su parte, los antagonistas, estos despreciables hermanos Anta, están liderados por un soberbio Luis Zahera, quien no escatima esfuerzos para usar todo su caudal escénico y provocar hasta al más tranquilo de los espectadores de la sala. Diego Anido, encarnado al hermano menor, no solo lo secunda correctamente, sino que también se da maña para incorporar una cuota de inestabilidad emocional a una dupla que parece absolutamente incontenible e incontrarrestable.

Rodrigo Sorogoyen apunta al centro con su película, no solo por lo cristalino de su elaboración, sino por una dirección firme y clara que expone cuán precisas son las ideas del cineasta. Inspirado en una historia real -y no es bueno conocerla previamente, sino a posteriori-, este atrapante e impactante trabajo no solo nos mantiene al borde del asiento durante más de dos horas sino que también expone valores fundamentales en cuanto a resiliencia, perseverancia, insistencia y actuar decidido.

Imperdible desde todo punto de vista, “As Bestas”, ganadora de 9 Premios Goya 2022, incluyendo Mejor película, dirección, guion y actor, merece todos y cada uno de los elogios que ha recibido. Se trata de una construcción atmosférica, deliberadamente cruda, que muestra el mal que producen las relaciones tóxicas, y una cinta vibrante en cuanto a la cinematografía usada en su realización. Además, resulta muy esperanzadora la forma en que el amor se abre paso entre tantas dificultades, porque cuando la vida parece apagarse, surge de pronto una llama que la mantienen viva, tal vez imperceptible, pero que no se rinde jamás, un pequeño fuego que incendia el corazón y que permite que la esperanza resurja incluso cuando pensamos que todo está perdido.

Ficha técnica

Título original: As bestas
Año: 2022
Duración: 137 minutos
País: España
Compañías: Coproducción España-Francia; Arcadia Motion Pictures, Caballo Films, Cronos Entertainment AIE, Le Pacte, RTVE, Movistar Plus+, Canal+, Ciné+
Género: Thriller. Drama | Vida rural
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Música: Olivier Arson
Fotografía: Álex de Pablo
Reparto: Denis Ménochet, Marina Foïs, Luis Zahera, Diego Anido.
Dirección: Rodrigo Sorogoyen

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