9/1/19

El regreso de Mary Poppins - Por Carlos Correa

Cuando escuchamos sobre “Mary Poppins” de inmediato viene a nuestra mente el recuerdo de un clásico que se sitúa en el inconsciente colectivo de varias generaciones. En 1964, Walt Disney sorprendía al mundo con una cinta que combinaba animación con personajes reales y la magistral Julie Andrews encarnaba a una niñera única y especial cuyo propósito era rescatar a la familia Banks. Hoy día, 54 años después, “Mary Poppins” regresa y con ello vuelve la magia a Londres, ahora en 1930, en los tiempos de la gran depresión económica.

Los hermanos Banks, Michael (Ben Whishaw) y Jane Banks (Emily Mortimer) viven juntos en Cherry Tree Lane. También con ellos están los tres hijos de Michael además de Ellen -Julie Walters-, su sirvienta. Afrontan en su hogar un período complicado en la economía doméstica y ademas deben sobrellevar la reciente muerte de la mamá de los pequeños. A este escenario es al que regresa Mary Poppins -Emily Blunt-, con un objetivo similar: cuidar a los hermanos Banks, y de paso a los niños pequeños, por cierto. Y no está sola. Jack, el farolero -Lin-Manuel Miranda- conoce la historia y es pieza vital en esta nueva misión.

La cinta dirigida por Rob Marshall fluye de comienzo a fin. La magia y el encanto dominan la pantalla y la historia se nutre de ingredientes que van componiendo un relato ameno y divertido durante toda la película. La banda sonora, fundamental en un musical de este tipo, está muy bien compuesta por Marc Shaiman, con letras de Scott Wittman. Entrega un ritmo clave al guion que combina muy bien las escenas de diálogos con los episodios musicales que además tienen una muy lograda y particular coreografía, un sello preciso del mismo director.

Las comparaciones son odiosas y por ello es mejor evitarlas, sobre todo cuando la actual versión evoca a su predecesora sin pretender dejarla atrás. Al contrario, la destaca aún más e incluso la homenajea con una propuesta que logra sintonía fina con el guion original sin renunciar a trazar su propio camino. Los elementos de la fábula están perfectos y todo se enlaza armónicamente en una sucesión de colores, fantasía y felicidad.

Párrafo aparte para los protagonistas. Emily Blunt posee una estampa que le permite encarnar a Mary Poppins de forma notable. Canta, baila y se luce en cada una de sus intervenciones, con una prestancia única. Lin-Manuel Miranda es toda una sorpresa. Con un ángel especial, logra una química muy natural con Blunt y juntos soportan gran parte del hilo conductor de la historia. Los secundarios de esta cinta son un lujo. Colin Firth interpreta al Banquero sin escrúpulos, Meryl Streep a la extravagante prima Topsy -un lacierto su secuencia, con una dicción encomiable- y Dick Van Dyke revive mágicamente al tío Bert, en un cierre digno de altura.

“Mary Poppins regresa” resulta adorable. Revitaliza el género haciendo resurgir la historia de 1964 -y de paso nos invita a revisitarla- y por sobre todo nos recuerda que no hay nada mejor que una sencilla fábula para entender -o al menos tratar- que nunca debemos dejar de ser niños, de soñar y volar, de liberar nuestras ataduras y así abrir espacio a nuestra imaginación para maravillarnos con historias mágicas que llenen de color y esperanza nuestra vida.

Ficha técnica

Título original: Mary Poppins Returns
Año: 2018
Duración: 130 minutos
País: Estados Unidos 
Productora: Walt Disney Pictures / Lucamar Productions / Marc Platt Productions
Género: Musical. Fantástico | Cine familiar. Años 30. Secuela
Guion: David Magee (Libro: P.L. Travers)
Música: Marc Shaiman, Scott Wittman
Fotografía: Dion Beebe
Reparto: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer, Nathanael Saleh, Pixie Davies, Joel Dawson, Julie Walters, Colin Firth, Meryl Streep, David Warner, Dick Van Dyke, Angela Lansbury, Jeremy Swift, Kobna Holdbrook-Smith, Christian Dixon, Craig Stein, Bernardo Santos, Bern Collaco, Ian Conningham
Dirección: Rob Marshall

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