18/1/17

La La Land - Por Carlos Correa

Si una película queda por días -y en este caso semanas- es una señal. Y además, cuando inmediatamente después de verla, uno siente que algo ha cambiado, es aún más claro. “La La Land” tiene mucho de ambos aspectos. Escribo estas líneas escuchando la preciosa banda sonora que Justin Hurwitz compuso para esta maravillosa joya del talentoso director Damien Chazelle, quien ya nos sorprendiera hace dos años con la excelente “Whiplash”.

Mia -Emma Stone- y Sebastián -Ryan Gosling-, son dos jóvenes soñadores que habitan Los Ángeles, la ciudad de las estrellas. Ella quiere ser actriz, va a todas las audiciones posibles para conseguir un papel mientras trabaja en una cafetería que es asiduamente visitada por estrellas consagradas. Él, pianista de Jazz tradicional, se gana la vida tocando en bares y pubs, intentando que la música que lo apasiona siga viva y vigente. Mia y Sebastián, dos almas gemelas que se encuentran por casualidad, cruzan sus vidas, sus emociones, sus frustraciones y sus sueños en un romance que amplía sus horizontes y que parece no tener límite.

Damien Chazelle -de 31 años- narra esta historia como un musical, sin embargo esta cinta es muchísimo más amplia. “La La Land” no solo es excelente musicalmente sino que es un maravilloso relato sobre el amor, la ilusión y la vocación de dos personas, dos almas artísticas que juntas descubren su propio potencial. Habla de fracaso -las más de las veces- y pequeñas cimas -las menos-, en un camino azaroso, difícil, complejo, situados en un universo muchas veces hostil, que no da ventajas y que al menor descuido, pasa la cuenta.

Todo encaja perfectamente en “La La Land”. Las actuaciones de Emma Stone y Ryan Gosling son realmente excelentes. Cantan y bailan de manera estupenda y se complementan con una química y magia única. La música como hilo conductor de la historia es sencilla y a la vez elaborada. El tema central de ambos protagonistas les acompaña permanentemente y el resto de la partitura fluye sólida, alegre, reflexiva y emotiva. La dirección de Chazelle es clave por la forma que tiene de filmar las emociones. Observamos plano-secuencia, diálogos, silencios, primeros planos, contexto, todo desarrollado certeramente y generando una complicidad que aumenta en la medida que el metraje avanza. Ya no son Mia y Sebastián. Somos nosotros representados en ellos. Allí están nuestros propios sueños, nuestra pasión y tal vez nuestra propia historia. Nos apropiamos de sus frustraciones y nos emocionamos con sus conquistas. Aquella sincronía afectiva y fuertemente empática, logra compenetrar la historia y nos hace protagonistas de ella.

“La La Land” es una gran película y sin duda irá por todos los premios del 2016. Es cierto que mira hacia el interior de Hollywood no solo como homenaje -tal vez un poco también mirándose el ombligo-, sin embargo esto no le resta absolutamente ningún mérito. Al contrario, aumenta sus virtudes en un drama musical que tiene de comedia, de romance y un gran abanico de formatos, para dar vida a una historia narrada con variados lenguajes donde la emoción, la pasión, la locura y los sueños se abren paso con energía y vitalidad sin frontera, en una película que nos ilusiona y simplemente nos deja maravillados.

Ficha técnica

Título original: La La Land 
Año: 2016
Duración: 127 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Summit Entertainment / Gilbert Films / Impostor Pictures / Marc Platt Productions
Género: Musical. Comedia. Drama. Romance
Guión: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, J.K. Simmons, Rosemarie De Witt, John Legend, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera, Kaye L. Morris
Director: Damien Chazelle

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