8/10/19

Guasón - Por José Blanco Jiménez

Arthur Fleck se disfraza de clown para hacer publicidad callejera y es víctima de la violencia de Ciudad Gótica, que ya presenta una realidad poco agradable con la presencia de ratas enormes. Vive con su madre enferma, que escribe cartas desesperadas al magnate Thomas Wayne para el que trabajó como sirvienta, pidiéndole ayuda. Pero, además de su aspecto insignificante, Arthur sufre de una lesión cerebral que lo hace reír sin motivo alguno. Y eso molesta a la gente, que se imagina que se está riendo de ella. Y eso a pesar de que afirma con dolor: “Es tan difícil estar Feliz todo el tiempo”.

Un compañero de trabajo le entrega una pistola y llegará un momento en que no soportará más agresiones y matará a tres individuos que lo agreden en el metro. De allí para adelante, la figura del “clown killer” se transforma en el símbolo del vengador de la prepotencia de los ricos y – cuando tendrá la oportunidad de presentarse en televisión – aprovechará la ocasión para desatar toda su amargura contra la sociedad maligna que lo ha humillado.

¡Pero, atención! No todo lo que se ve existe realmente, sino que puede ser lo que Arthur se imagina, como cuando – la primera vez - se ve en el programa televiso de Murray Franklin (Robert DeNiro) o expresa sus efusiones amorosas con su vecina Sophie (Zazie Beetz).

Todd Phillips entrega algunas pistas, sobre todo cuando muestra las conversaciones entre el Guasón y una asistente social. De hecho, la película es el mundo visto desde la perspectiva del psicópata, que se transforma de víctima en victimario. Pero sí parece conocido el mundo del “talk show” televisivo, incluso con una psiquiatra que participa como opinóloga.

Por el momento, no tiene un gran antagonista, pero se anuncia en el niño Bruce Wayne, cuyos padres serán asesinados por los vociferantes desadaptados, que ven en el “clown killer” al líder que expresa todas sus frustraciones y favorece su catarsis.

Excelente actuación de Joaquin Phoenix, que supera con creces a los otros guasones (partiendo por el caricaturesco televisivo de César Romero) tal vez con la única excepción de Heath Ledger que, bajo la dirección de Christopher Nolan, delineó un personaje más creíble y menos historietístico. Porque el cómic quedó atrás: ¡esto es sociopatía pura!

(Joker. USA, 2019)

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