9/4/21

El Mauritano - Por Carlos Correa

Disponible en Cinemark.cl

Basada en las memorias autobiográficas del “Diario de Guantánamo”, escrito el año 2015 por Mohamedou Ould Slahi, la cinta narra la captura y posterior detención de este hombre en la prisión de Guantánamo, Cuba, sin cargos ni juicio. Mohamedou -Tahar Rahim-, desesperanzado y sin opciones, recibe ayuda de la abogada Nancy Hollander -Jodie Foster-, y su asociada Teri Duncan -Shailene Woodley-, para revisar su caso, pedir un “habeas corpus”, e intentar, al menos, obtener un juicio justo. 

Los hechos son brutales. Lo vivido por Mohamedou en prisión, indescriptible. Pero lo que se construye por sobre todo aquello es sencillamente inimaginable. Conspiración es lo mínimo que se podría mencionar, porque junto a informes tachados, pruebas inexistentes y confesiones forzadas, el tinglado que muestra el relato parece más ficción que realidad. El punto es que no lo es. La realidad es, por mucho, superior a cualquier invención y por más que se trate de ocultar o modificar, siempre se abre paso a través de aquellas personas que luchan con fervor, que resisten hasta las últimas consecuencias y que se transforman en ejemplos a seguir desde muchos puntos de vista.

Esta película puede ser analizada desde al menos cuatro vertientes. La primera, indudablemente, es acerca de los abusos tanto en las aprehensiones ilegales como en la aplicación de torturas en los campos de detención. Conocemos de antemano el lugar que ocupa Guantánamo los años posteriores a los ataques del 9/11. También sabemos la cantidad de personas detenidas, la falta de pruebas, la ausencia de juicios y también la imposibilidad manifiesta de una defensa digna y apropiada.

Sobre este punto, la cinta es clara en mostrar las vulnerabilidades del sistema y la violación flagrante de los derechos humanos de los prisioneros. Ya sea mediante engaños, confusiones, o brutales apremios físicos, el objetivo final de encontrar culpables y prevenir nuevos ataques se diluye completamente constituyendo un estrepitoso fracaso. No hay nuevos antecedentes, no existen pruebas irrefutables, no hay procesos justos, no existe imparcialidad, no están dadas las condiciones mínimas para que la investigación y la justicia hagan bien su trabajo.

La segunda vertiente que aborda el filme es respecto al prisionero, Mohamedou Ould Slahi, y su entereza física y mental para sobrellevar un tratamiento inhumano y tremendamente violento. Mohamedou no solo aprende inglés en tiempo récord, o es capaz de escribir un diario con su historia, sino que exuda una resiliencia que realmente es admirable. Podríamos pensar que la caracterización realizada por Tahar Rahim es benevolente con Ould Slahi, incluso demasiado gentil, cubierta de un “buenismo” difícil de encontrar en la vida real. Todas estas conjeturas se destruyen al ver los créditos finales y observar al verdadero Mohamedou Ould Slahi. En ese momento comprendemos su altura humana y mucho de lo que observamos anteriormente cobra verdadero sentido.

Una tercera arista tiene que ver con la defensa de los prisioneros injustamente encarcelados, privados de libertad, retenidos por años y sin un posible juicio a la vista. A través de un recurso dictaminado por la Corte Suprema, se abre la posibilidad de revisar sus casos, de poder constatar las situaciones y con ello lograr, al menos, que se pueda llegar a un tribunal. El camino hacia este objetivo es tan azaroso que resulta prácticamente imposible. Allí surge la figura de Nancy Hollander quien, fuera de cualquier consideración personal, independiente de la posible culpabilidad o inocencia de su defendido, aboga por sus derechos básicos, impugna los procesos viciados y lucha por el reconocimiento de su dignidad personal, más allá de cualquier circunstancia. Jodie Foster la interpreta en forma brillante. Conjuga dureza con compromiso, tenacidad y severidad, impregnando la pantalla de honestidad, decisión y coraje.

Finalmente, una cuarta mirada que presenta esta cinta refiere a la acusación, a la fiscalía, a quienes tienen la misión de presentar cargos y acusar a una persona como responsable de crímenes aberrantes. El caso se presenta con implicancias públicas y también personales, para el fiscal, el teniente coronel Stuart Couch -Benedict Cumberbatch-, quien se debe formar la convicción de culpabilidad de Mohamedou Ould Slahi. Pero naturalmente para ello necesita pruebas y las busca afanosamente. No las encuentra, porque los documentos están bloqueados, censurados o simplemente vetados. Existe un paralelo con la defensa, porque ninguna de las partes tiene acceso libre a los informes que contienen la verdad -o al menos parte de esa verdad- en una seguidilla de trabas burocráticas y políticas que pasan por sobre cualquier consideración moral o ética de mínima justicia.

“The Mauritanian” resulta una película interesante tanto por su parte histórica como por su realización. Si bien, por momentos puede resultar pesada, lenta o cargada de procesos judiciales, lo que emerge desde su texto central es la persona humana, su dignidad y sus derechos. La lucha no es solo por Mohamedou, independiente de su inocencia o culpabilidad, asunto que queda sin resolver; es por todos quienes están en su misma condición y que han logrado sobrevivir, pues muchos han quedado en el camino. En ese sentido, la cinta se transforma en un nuevo llamado de atención, otra alerta, una bullante denuncia de hechos que se deben identificar y esclarecer. Por supuesto hay responsables de estos abusos y probablemente también deben ser acusados y llevados a juicio. Y prisiones como Guantánamo simplemente no deben existir.

Ficha técnica

Título original: The Mauritanian
Año: 2021
Duración: 129 minutos
País: Reino Unido
Productora: Co-production Reino Unido-Estados Unidos; BBC Films, SunnyMarch, Wonder Street, Black Sheep Pictures, Convergent Media, Topic Studios
Género: Drama | Basado en hechos reales. Drama carcelario. Drama judicial / Abogados/as. Política
Guion: Rory Haines, Sohrab Noshirvani, M.B. Traven (Libro: Mohamedou Ould Slahi)
Música: Tom Hodge
Fotografía: Alwin H. Kuchler
Reparto: Tahar Rahim, Jodie Foster, Shailene Woodley, Benedict Cumberbatch, Zachary Levi, Corey Johnson, Langley Kirkwood, David Fynn, Darron Meyer, Arthur Falko, Stevel Marc, Walter van Dyk, Daniel Kühne
Dirección: Kevin Macdonald

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