30/9/20

El Diablo a todas horas - Por Carlos Correa

Disponible en Netflix.


Esta película esta basada en la novela homónima de Donald Ray Pollock, quien asume el papel de narrador. La historia recorre unas dos décadas en Coal Creek, Virginia Occidental y en Knockemstiff, Ohio.

Willard Russell -Bill Skarsgård- regresa a Estados Unidos luego de combatir en la Segunda Guerra Mundial. De camino a casa, pasa por la ciudad de Meade en el estado de Ohio. Allí conoce en un restaurante a Charlotte, luego de un tiempo se casan y se trasladan a Knockemstiff, donde crían a su hijo Arvin. Helen Hatton -Mia Wasikowska- se compromete en matrimonio con el predicador evangélico Roy Laferty -Harry Melling- y tienen una hija llamada Lenora. Cierra el cuadro, Carl y Sandy Henderson -Jason Clarke y Riley Keough-, una misteriosa pareja que comete asesinatos al azar.

Saltamos al año 1957, vemos a la madre de Arvin enferma y al padre enfrentado a una drástica decisión. Desvalido, el pequeño Arvin se muda con su abuela Emma -Kristin Griffith-, y en ese hogar encuentra a Lenora, su "hermanastra" adoptada. Un nuevo avance nos sitúa en 1965, con los ya adolescentes Arvin -Tom Holland- y Lenora -Eliza Scanlen-. Él la defiende de matones abusadores sin embargo el peligro acecha donde menos se espera. Se desencadenan los acontecimientos, aparece en escena el reverendo Preston -Robert Pattinson- y Arvin debe actuar en consecuencia. Hay más personajes e historias pero no vale contar más.

Esta cinta dirigida por Antonio Campos resulta, al menos, difusa. Dejando de lado el título, que es original de la novela, la historia remite directamente a aquello que podemos denominar “maldad”. La película contrapone el sentido religioso, la búsqueda de Dios y las prédicas en torno a la bondad con lo antagónico que suele ser el comportamiento humano, en especial cuando existe perversión, manipulación, mentira y abuso. La disputa que representa la película es clara y también lo es la conclusión a la que llega: el diablo siempre mete la cola, el mal se las arregla para introducirse en cuanto puede y cuando puede.

La confección de la cinta es correcta, la atmósfera se consigue y las actuaciones resultan convincentes. Sin embargo, hay aspectos que no logran cuajar para que el relato cobre mayor fuerza. Si bien la historia impacta, sobre todo con algunos hechos clave y escenas duras, no nos compromete más allá de nuestro rol de espectadores. La empatía no brota a pesar de las actuaciones por lo que la causa debemos encontrarla en otras líneas. Tiendo a pensar que cierta exageración junto a un ritmo cansino hace que nos despeguemos del foco y fácilmente nos distraigamos en detalles más bien cosméticos. A pesar de tener claridad de lo central, nos resistimos, inconscientemente nos soltamos y por eso tal vez huimos.

“The Devil All the Time”, el diablo todo el tiempo, pierde fuerza con el correr de los minutos. Uno se pregunta, ¿dónde va? A veces la respuesta es, “a ninguna parte”, porque las secuencias continúan, se entrelazan las historias, entendemos el contexto y la trama, confusa en un comienzo, se aclara antes del último tercio. ¿Muy extensa? Creo que si, dos horas y dieciocho minutos que parecen tres horas o más, juegan en contra de un mejor resultado. ¿Pura maldad? También parece ir en ese sentido, porque si bien comprendemos que la cinta es sobre el mal, presente en todas las acciones humanas, es necesario respirar algo de esperanza, algo que entregue una luz de bondad, aunque sea un puntito al final del túnel.

Para no ser tan negativo, creo que “El Diablo a todas horas” tiene algo necesario de rescatar. Es una cinta que sugiere más de lo que enseña, que como ya observamos, no es poco. Y no solo lo sugiere, existe un impulso vital que está presente en la capa más interna del relato, en las miradas de los protagonistas, incluso en las bellas tomas aéreas o los soñados paisajes que enfoca. Ese impulso, esa fuerza, debemos encontrarla y relevarla. No es sencillo cuando el envoltorio -la forma- está elaborado con distractivos. Menos aún, cuando las capas superficiales son tremendamente efectivas. Y aquí, el punto principal: el mal se viste atractivo, seductor, irresistible, y al igual que esta película, debemos despojarlo de sus ropajes de gala para descubrirlo, someterlo y desterrarlo.

Ficha técnica

Título original: The Devil All the Time
Año: 2020
Duración: 138 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Distribuida por Netflix. BorderLine Films, Ninestory Pictures
Género: Thriller. Drama | Thriller psicológico. Vida rural (Norteamérica). Asesinos en serie. Años 60. Años 50. Religión. Crimen
Guion: Antonio Campos, Paulo Campos (Novela: Donald Roy Pollock)
Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans
Fotografía: Lol Crawley
Reparto: Robert Pattinson, Tom Holland, Bill Skarsgård, Mia Wasikowska, Jason Clarke, Sebastian Stan, Riley Keough, Haley Bennett, Mia Goth, Eliza Scanlen, Tracy Letts, Gregory Kelly, Gabriel Ebert, Emma Coulter, Harry Melling, Douglas Hodge, Lucy Faust, Drew Starkey, Kristin Griffith
Dirección: Antonio Campos

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