23/9/20

Contra el demonio - Por José Blanco Jiménez

El tema del la posesión demoníaca de una jovencita se mezcla con el de la maldad humana en un ámbito conocido por los chilenos. Excelente fotografía, actuaciones y música dan categoría a un buen esfuerzo cinematográfico.


Estará disponible en Arena Virtual el 31 de Octubre de 2020.

Los que han visto la sinopsis (o trailer, como la llaman ahora) se preguntarán si tiene sentido producir una versión chilena de El exorcista. Mi respuesta desde ya es afirmativa puesto que, sin entrar en detalles que arruinarían el efecto de la película dirigida por José Miguel Zúñiga, estamos ante una dosis de terror que apunta hacia otros problemas que aquejan a nuestro país.

Una pareja en crisis matrimonial después de la muerte de su primogénito (María José Prieto, perfecta en la evolución de su personaje, y Julio Milostich) se traslada a vivir, con sus dos hijas, en una lujosa casa cerca de la playa. Pero empiezan a ocurrir fenómenos paranormales: sangre en un florero, panqueques que aparecen y desaparecen… La puerta que abre el ingreso al mundo demoníaco es un diario de vida que la muchachita mayor (Fernanda Finsterbusch) había encontrado en un museo, que antes fue un Internado. El año 1961 allí ocurrió un incendio que costó la vida a varios estudiantes. Según se sabe, la intervención del padre Angelo impidió una desgracia mayor: el cura (Agustín Moya) sigue viviendo ahí y serán requeridos sus servicios como exorcista. Todo esto cuando habrá fracasado una parapsicóloga experta en posesiones y casas con presencias malignas.

Fuera de los impecables efectos especiales, el filme remece por la introspección acerca de nuestra sociedad y los lábiles lazos afectivos que ligan a las personas. La actualidad chilena está presente de manera categórica y da pábulo para reflexionar acerca de lo que puede la maldad humana. Porque – insisto, sin ser un spoiler – lo demoníaco está siempre presente en la sociedad y no simplemente aparece gracias a una excavación arqueológica. A veces, los peores demonios tienen su origen en desviaciones patológicas, en el abuso de poder y el encubrimiento de las jerarquías. ¿Suena a cosa conocida?

El relato está basado en hechos acaecidos realmente en Puerto Montt, en 2004. Y no sería más que un episodio de crónica negra si no contara con una música fascinante y una fotografía panorámica, que desafía nuestros 180º de visión y que contrasta con la agobiante atmósfera familiar.

(Contra el demonio. Chile, 2018)

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