16/4/20

Milagros del cielo - Por José Blanco Jiménez

Disponible en Claro Video.

La familia Beam, que aparece al final de la cinta, se vio remecida por una extraña enfermedad de Annabel, la hija intermedia de 4 años, que de problemas digestivos pasó a una obstrucción intestinal.

La enfermedad no tenía remedio y, después de una cirugía, la única esperanza era un médico, Samuel Nurko, que tenía su Hospital Pediátrico en Boston y que centraba su investigación en la motilidad gastrointestinal.Christy, su madre, no pudo esperar a que se diera el cupo necesario (éste se producía sólo con la muerte de una o uno de las/los pacientes) y la llevó desde Texas consiguiendo que la atendieran.

¡Atención, lectores! Esta vez contaré la película, porque forma parte de su campaña publicitaria.

Mientras, jugaba con su hermana mayor, Anna cayó dentro de un árbol hueco. Su cuerpecito fue rescatado por los bomberos después de 5 horas y todavía presentaba signos vitales. Desde ese momento, la enfermedad incurable se detuvo y ella empezó a volver a la normalidad.

El mismo Dr. Nurko (que practica, sin nombrarla, la metodología de Patch Adams) declara que – en medicina – ese fenómeno se rotula como “remisión espontánea”.

Para los creyentes, en cambio, es un milagro y dio origen a un libro, que fue récord de ventas y que ahora es película.

Como siempre, me interesan las lecturas paralelas que ésta entrega.

Algunos miembros de la Iglesia protestante sostienen que la niña se enfermó porque ella o sus padres pecaron. Y, después de su curación, afirman que la enfermedad no era tan terrible como la presentaron y que, en realidad, sus padres querían publicidad. Ello es desmentido, en el mismo templo evangélico, por el padre de la compañera de pieza, que murió de cáncer.

Esa actitud negativa es contrastada por aquéllos que hacen posible la situación milagrosa y que pertenecen todos al grupo de los no-caucásicos: el médico es mexicano, la recepcionista y el joven del counter en el aeropuerto tienen aspecto latino, la mesera es de raza negra. La Divina Providencia actúa a través de las personas y todos podemos contribuir a los milagros.

A ello hay que agregar las imágenes que habría vistoAnna durante su letargo mortal (¿murió y volvió a la vida?): los colores se relacionan con la pintura que había admirado en una galería (o el Museo de Bellas Artes de Boston).

(Miracles From Heaven. USA, 2016)

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