19/11/19

El pasado que nos une - Por Carlos Correa

Esta cinta del director Bart Freundlich narra la particular historia de la responsable de un orfanato en India que necesita imperiosamente recursos económicos para seguir desarrollando su labor. Una interesante oportunidad se abre pues una donación cuantiosa ofrecida por una empresaria norteamericana puede cambiar la vida de muchísimos niños y niñas en situación de vulnerabilidad.

Isabel Anderson -Michelle Williams- tiene dudas sobre el dinero involucrado y por sobre todo de la exigencia de la donante, Theresa Young -Julianne Moore-, quien quiere que viaje a Nueva York para conocerla y definir los términos del millonario aporte. Pese a su reticencia inicial, Isabel accede a la petición; todo es demasiado hermoso para ser real. La donación es verdadera y también lo es la intención genuina de Theresa de ayudar a la noble causa. No obstante hay algo más; una boda se celebra en esos días. Se trata del matrimonio de Grace, hija de Theresa y su esposo Oscar -Billy Crudup-, e Isabel es invitada a compartir en el evento familiar. En ese momento se une la historia presente con su pasado, las opciones, los caminos y las decisiones que tomó, junto a todo aquello que ha configurado su vida desde entonces.

La película es un remake de la exitosa cinta danesa del mismo nombre -“After the Wedding”- que el año 2006 fue nominada al Oscar como mejor película extranjera. La historia es potente, llena de significaciones y con una emocionalidad a flor de piel. Esta versión, sin embargo, no conecta en ese sentido pues carece de un guion que le permita desarrollar y profundizar el tejido del relato, dotar a los personajes de mayor sensibilidad y configurar una narrativa que conduzca hacia los puntos de mayor tensión sin que estos parezcan fuera de contexto.

Dos tomas aéreas abren y cierran la película, casi como si se tratara de unas comillas. Pueden tener un significado diferente, como tomando distancia, pero parecieran ser una cita a la cinta original. Los actores también se encuentran “entre comillas” pese a tener solidez y gran experiencia. Verlos a la deriva durante varios momentos del filme da la sensación que algo quedó trunco en el camino, en la producción o tal vez en los tiempos y la forma de filmación. Hay escenas que parecen rodadas en otro contexto y que al momento de editarlas y componerlas como parte del desarrollo narrativo no se visualizan como resultado de un progreso dramático, pese al esfuerzo evidentemente desplegado por sus actores.

“El pasado que nos une” tiene su mayor debilidad en la falta de desarrollo de una idea que sin duda es rica en matices y originalidad. Tal vez la urgencia de hacer una nueva versión pudo jugar en contra o tal vez la adaptación resultó más difícil de realizar. No obstante estos reparos, la cinta no se hace densa y sus 110 minutos transcurren con cierta fluidez. Lo anticipable de las situaciones que se muestran y la mezquindad narrativa en la que cae por largos minutos -diálogos cotidianos, lentos y sin banda sonora- alargan innecesariamente una cinta que perfectamente podría haberse limitado en duración y contenido, para conseguir un resultado distinto.

Ficha técnica

Título original: After the Wedding
Año: 2019
Duración: 110 minutos
País: Estados Unidos
Productora: MPATW / Paradox Studios / Rock Island. Distribuida por Sony Pictures Classics
Género: Drama | Remake. Familia. Melodrama
Guion: Bart Freundlich (Guion original: Susanne Bier, Anders Thomas Jensen)
Música: Mychael Danna
Fotografía: Julio Macat
Reparto: Julianne Moore, Michelle Williams, Billy Crudup, Will Chase, Alex Esola, Abby Quinn, Eisa Davis, Azhy Robertson, Doris McCarthy, Alex Cranmer, Ron Simons, Amelia Workman
Dirección: Bart Freundlich

14/11/19

Estafadoras de Wall Street - Por Juan Pablo Donoso

Desequilibrada en sus méritos. Atractiva en la forma y defectuosa en el guion.

Describe el caso real - New York Magazine (Jessica Pressler) - de un grupo de bailarinas exóticas de cabaret que, rebelándose contra los jefes explotadores, organizaron una banda para esquilmar a los ejecutivos millonarios de Wall Street.

Aprovechándose de la lascivia de sus clientes, los drogaban, les usaban las tarjetas de crédito, y con el dinero alcanzaron un elevado nivel económico y de elegancia.

La justificación era criar a sus hijos y ayudar a sus familiares ancianos. Se consolaban sabiendo que sus víctimas se enriquecían especulando con el dinero de otros.

Se sentían inteligentes, ingeniosas y altruistas. Una revancha feminista contra la estupidez machista.

Todo anduvo bien durante años, hasta que la droga, los celos y la imprudencia corroyeron los lazos de lealtad del grupo.

Los elementos atractivos de esta aventura son: buenas y comprometidas actrices, fastuosa producción que incluye salones de vida nocturna, desfile innumerable de vestidos y zapatos, una edición ágil, y una abundante selección musical.

En la banda sonora se agradecen, entre las variadas canciones populares, los diez trozos de Estudios de Chopin interpretados magistralmente por L.H. Thomas.

En fin, hay muchos elementos audio-visuales para enriquecer la aventura de estas “robinhoodes” urbanas.

Pero la directora Lorene Scafaria debió pedir asesoría dramatúrgica con el guion.

Como es sólo una progresión de acontecimientos, al carecer de una fuerza antagónica proporcional, se va poniendo monótona y repetitiva: uno tras otro van cayendo en la trampa los bodoques masculinos. Por más que las mujeres interaccionen entre sí, con la maternidad y los lazos familiares, el relato se va transformando en una meseta cuyo desenlace demora demasiado.

Los personajes van perdiendo nuestro afecto, y con excepción de los trozos musicales y el despliegue de ornaménticas, nos importa muy poco en que terminará esta epopeya de jactancia feminista. Ni siquiera hay un ejemplar masculino digno de respeto o empatía. Son todos unos imbéciles desechables.

Jennifer López, a su edad, sigue alardeando sensualidad. Constance Wu aporta su carisma asiático y, aparte de las demás integrantes del clan, se desperdicia aquella enorme actriz Mercedes Ruehl (El Pescador de Ilusiones - 1991).

Es lamentable mostrar un género femenino tan delincuente como el de los hombres que ellas dicen aborrecer.

FEMINISMO LLENO DE GANCHOS GLAMOROSOS PARA CAMUFLAR UN GUION CHATO Y REPETITIVO.

Ficha técnica


Título Original: Hustlers 
Tragicomedia delictual Diamond Films EE.UU. - 1,50 hrs. 
Fotografía: Todd Banhazl 
Edición: Kayla Emter 
Diseño Prod: Jane Musky 
Actores: Constance Wu, Jennifer Lopez, Julia Stiles 
Guionista y Directora: Lorene Scafaria

12/11/19

Estafadoras de Wall Street - Por Carlos Correa

Esta cinta tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto y de inmediato se transformó en una sorpresa por la recepción del público y de la crítica. Escrita y dirigida por Lorene Scafaria y basada en el artículo de prensa del año 2015, “The Hustlers at Scores” de Jessica Pressler, la película -protagonizada por Jennifer López, Constance Wu, Cardi B, Keke Palmer, Julia Stiles y Lili Reinhart- narra la historia de un grupo de bailarinas de striptease que se confabulan para estafar a sus clientes, todos ricos ejecutivos del mundo financiero de Wall Street, quienes incautamente caen en sus redes de alcohol, sexo y diversión. Todo comienza a peligrar cuando una periodista del New York Magazine comienza a investigar los hechos y este naciente y lucrativo “negocio familiar” empieza a tambalear poniendo en jaque la lealtad de las amigas.

“Hustlers” -su título original- presenta a Jennifer López interpretando a Ramona Vega, como líder del grupo. Su actuación, llena de desplante y carisma, seduce desde un comienzo y se complementa a la perfección con el resto del reparto. Cada una de las protagonistas tiene sus propios problemas, situaciones económicas y familiares que resolver. Es por eso que la idea de obtener beneficios de estos nuevos “clientes” les despierta más esperanza que temor. No obstante, observamos a poco andar que el engranaje no está exento de dificultades y puede hacer agua en cualquier momento pues no es fácil mantenerse firme si se ven amenazadas por el descubrimiento paulatino de la verdad.

La película está inspirada en hechos reales, lo que es significativo, porque dota a la historia de realismo. La madeja se va componiendo en forma lenta, nada es apresurado e incluso por momentos pareciera que el ritmo decae por prestar atención en detalles importantes pero no fundamentales en el desarrollo del guion. En esos momentos es que destacan aun más las actuaciones, porque Jénnifer López llena la pantalla y el coro responde espléndido para mostrar un ambiente lleno de lujuria y desenfreno; Constance Wu como Destiny -Wu-, Keke Palmer como Mercedes y Lili Reinhart como Annabelle, están todas en alto nivel.

En un tono de comedia, la película también cumple un rol de denuncia. Como bailarinas son abusadas, les pagan menos de lo que les corresponde, están expuestas a todo tipo de malos ratos y actos denigrantes provocándoles frustración y rabia. Sin embargo, al proponerse dar vuelta la situación, son ellas las que ahora abusan y roban a otros, usando su belleza, sus encantos y su máxima seducción. Esta premisa también es denuncia; si los ejecutivos de Wall Street le han robado a todo el mundo, ¿por qué ellas no pueden hacerlo? “El juego está arreglado y no premia a los que si siguen las reglas”, menciona Ramona como una bandera de lucha.

La ambición, el poder, el dinero y las mentiras son adictivas pero tienen límites. La vulnerabilidad de la cadena permite que se corte en los lugares más débiles, es decir, cuando la amenaza recae en cada una, individualmente, y deben decidir si velar por su propia causa o mantener la lealtad con un grupo que se ve cada vez más acorralado.

Visualmente atractiva y con un fondo muy actual, “Las estafadoras de Wall Street” responde a las expectativas de su recepción y resulta ser una cinta interesante que aporta niveles de lectura inesperados para su género junto al tratamiento abierto de una temática que nunca es fácil ni sencilla de abordar.

Ficha técnica

Título original: Hustlers
Año: 2019
Duración: 110 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Gloria Sanchez Productions, STXfilms, Annapurna Pictures. Distribuida por STX Entertainment
Género: Drama. Comedia | Basado en hechos reales
Guion: Jessica Pressler, Lorene Scafaria
Fotografía: Todd Banhazl
Reparto: Jennifer Lopez, Constance Wu, Lili Reinhart, Julia Stiles, Cardi B, Mercedes Ruehl, Keke Palmer, Trace Lysette, Vanessa Aspillaga, Mette Towley, Lizzo, Madeline Brewer, Tia Barr, Tommy Bayiokos, Tommy Beardmore, Steven Boyer, Kristoffe Brodeur, Kristina Asriyan
Dirección: Lorene Scafaria

8/11/19

Descubriendo a mi hijo - Por Jackie O.

“El redescubrimiento de la paternidad” 

Ariel es un hombre maduro exitoso y sin hijos, que se entera repentinamente que tiene un hijo de 19 años, su ex novia de universidad nunca le contó que estaba embarazada cuando se separaron.

¿Pero porque contarle después de 20 años?

Este hijo acaba de morir en un accidente, y es tal vez ese sentimiento de culpa de esta madre de haberle dicho a su hijo que su padre biológico murió, y necesita su propia calma... O solo cumplió con lo querido por su antiguo novio que no quería hijos…

Solo nos encontramos ante la ausencia.

La ausencia de hijo, de padre, de madre, de amigos, del amor…

Adam, este joven que empezamos a conocer después de su muerte y su carencia de muchas cosas. Carencias propias que tienen algunos adolecentes, que tiene todo ser humano…

Ariel se embarca en un viaje a la ciudad donde vivía su hijo, con el fin de conocer quien era, y de todo lo que pudo haber sido. Conociendo diversas facetas del joven producto de conversaciones con quienes conformaban su entorno.

Un entorno negativo, obsesivo, apasionado, feliz, difícil.

La actuaciones son muy correctas, la ambientación muy bien escogida que acompaña el guion. Una historia que no decae ya que su ritmo pasa por diferentes estados que te mantienen atento a cada acontecimiento que va descubriendo nuestro protagonista sobre la vida de su hijo, en donde él también aprende a descubrirse en una faceta que renegó siempre: la de padre. Por ese hijo que nunca llegó a ver, pero de todas formas descubrió y lo amó.

Una película sobre el duelo, con final esperanzador para el alma.

Ficha técnica

“Descubriendo a mi hijo”
Título original: Ga’agua.
País: Israel Año: 2017.
Dirección y Guion: Savi Gabizon.
Elenco: Ella Armony, Asi Levy, Shai Avivi, Shmil Ben Ari, Salim Dau, Erez Driges, Shmuel Edelman, Adam Gabay, Shiri Golan, Yiftach Kaminer, Ori Laizerouvich. Fotografía: Asaf Sudri.
Montaje: Tali Helter-Shenkar/Escenografïa: Shahar Bar-Adon.
Duración: 100 minutos

7/11/19

Los Locos Addams - Por Juan Pablo Donoso

Al parecer, será difícil recrear la magia y fascinación de la serie original de TV de los años 60.

Este largometraje animado queda más terrorífico que cordial, y más forzado que gracioso. Pierde su encantadora naturalidad.

En la serie de TV cada personaje, por extravagante que fuera, tenía una ternura irresistible. Y por el hecho de creerse tan “normales”, se comportaban con un realismo que los hacía verosímiles en su propio mundo.

Al transformarlos en dibujos les cambiaron el lenguaje audiovisual, privados de humanidad pasan a ser sólo monitos de otra película de fantasías animadas.

En la serie creada por David Levy, inspirada en los comics de Charles Addams, los actores de carne y hueso debían hallar las motivaciones propias de su verdad dramática y, con ello, por disparatados que fueran, aportaban credibilidad a sus reacciones.

Lo gracioso brotaba sin esfuerzo cuando se enfrentaban, o eran visitados, por personas del mundo exterior. Eso bastaba para que cada capítulo de 30 minutos se redondeara en una anécdota precisa. Y quedábamos con ganas de ver un nuevo episodio.

Hacer con ellos un largometraje obliga a estirar las situaciones, complicarlas, y esquematizar a nuestros queridos miembros de la familia Addams.

Para que hubiera un conflicto hubo que crear una antagonista poderosa - Margaux -, que para otra historia habría sido contundente. Pero aquí sólo nos privó de convivir más con nuestros insólitos amigos originales.

Hubo que mandar a la pequeña Wednesday al colegio; la sensual y atractiva Morticia (Carolyn Jones) quedó sólo siniestra, Homero pasó de ser el alegre anfitrión de John Astin a una apocada caricatura de Peter Lorre (¿por qué?) y, para colmo, el tío Lucas de Jackie Coogan es ahora solo un gordo torpe y antojadizo.

Recomendamos ver en internet los episodios antiguos para reconciliarse con aquellos inolvidables personajes que se atrevían a vivir como si lo tétrico fuera lo más divertido.

Por suerte rescataron, a ratos, el tema musical de Vic Mizzy.

LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA ADDAMS DEJAN DE SER ADORABLES PARA CONVERTIRSE EN DIBUJOS TORTUOSOS. DECEPCIONANTE COMPARACIÓN.

Ficha técnica


The Addams Family 
Comedia negra, animación 
Andes Films -Universal 
Inglaterra, EE.UU., Canadá - 1,27 hrs. 
Edición: Kevin Pavlovic, David Ian Salter 
Música: Jeff Danna, Mychael Danna 
Diseño Prod.: Patricia Atchison, Kyle McQueen 
Guion: Matt Lieberman, Charles Addams (original) 
Voces: Oscar Isaac, Charlize Theron, Chloë Grace Moretz 
Directores: Greg Tiernan, Conrad Vernon

Midsommar - Por Juan Pablo Donoso

Una obra inmensa, y poéticamente perturbadora.

Por estas razones se recomienda sólo a espectadores muy selectos.

Si un público masivo quiere pasar un rato agradable, y la resiste entera, saldrá molesto y desconcertado.

En lo visual es muy hermosa. Y también en su ambientación. Cada personaje tiene motivaciones claras y sufre un destino inesperado.

Repleta de niveles de lectura; con símbolos que sugieren una larga exploración antropológica.

Queda en el recuerdo como una cantata coral siniestra o sublime, según cómo se la descifre.

Nos mantiene tensos, al borde del asiento, durante las 2, 27 horas de duración, y ya viene con 30 minutos recortados.

Su tema es la transculturización. En este caso, del enfrentamiento súbito - y violento - que dos culturas muy distintas ejercen en la psiquis y valores de cuatro jóvenes contemporáneos.

Dani (Florence Pugh), joven universitaria estadounidense, cuya hermana bipolar se suicidó, acarreando la muerte de sus padres, para calmar su neurosis acepta la invitación de su novio y amigos de viajar a Suecia.

Visitarán la región rural de Pelle (Vilhelm Blomgren), uno de los compañeros, y serán acogidos por la comunidad de sus familiares.

Participarán de una fiesta folclórica milenaria llamada “midsommar”, en que sus habitantes celebran el solsticio de verano. Y esta vez, como cada 90 años, los ritos ancestrales vikingos alcanzarán su mayor solemnidad y trascendencia.

Las vacaciones que comienzan con una grata diversión con otros jóvenes y muchachas campesinas, compartiendo alucinógenos, los conducirá al centro bucólico de la ceremonia principal.

Allí compartirán, junto a los adultos y ancianos, sabrosos banquetes en largas mesas instaladas a pleno sol en la pradera. Escucharán sus cantos, oirán sus alocuciones, bailarán con hermosas muchachas de blanco adornadas con flores, y sentirán en el aire la invitación erótica de aquellas virginales adolescentes. 

Mas, con el fluir de la fiesta se irán desplegando otros antiguos rituales vikingos que - gradualmente - adquirirán contornos de salvajismo místico. Ante el estupor de los visitantes, los anfitriones justificarán sus acciones comparándolas con crueldades mucho menos compasivas de nuestro mundo supuestamente civilizado.

La estructura del guion es la de una espiral ascendente. Carece de conflicto antagónico. A pesar de los horrores, avanza sin cesar hacia un clímax que desconocemos.

Durante el dantesco desarrollo del relato nos preguntamos qué nos quiere comunicar su guionista y director Ari Aster (Heredity) con esta sucesión de esperpentos tan ajenos a nuestros valores morales.

Pero si hemos acompañado a la sufriente Dani por este averno, comprenderemos la sonrisa con que nos despide en la última imagen del filme: hay dolores del alma que sólo otras civilizaciones, muy remotas, nos pueden curar.

UN POEMA ANTROPOLÓGICO EN QUE LA BELLEZA Y EL HORROR SE COMBINAN PARA CONFIRMAR VERDADES ETERNAS DEL ALMA HUMANA.

Ficha técnica


Terror, drama - 2,27 hrs. 
EE.UU., Suecia, Hungría - 2,27 hrs 
BFDistribution 
Fotografía: Pawel Pogorzelski 
Edición: Lucian Johnston 
Música: The Haxan Cloak 
Diseño Prod.: Henrik Svensson 
Actores: Florence Pugh, Jack Reynor, Vilhelm Blomgren 
Guionista y Director: Ari Aster

Descubriendo a mi Hijo - Por Juan Pablo Donoso

Vamos de sorpresa en sorpresa gracias a una cadena de revelaciones muy bien tramadas.

Nos instala en el corazón de Ariel, un empresario maduro y soltero empedernido. Aborrecía la posibilidad de tener hijos por traumas de infancia contra su padre.

La historia se inicia cuando Ronit, una antigua novia, le informa que hace 20 años lo abandonó al saberse embarazada.

Nunca se lo dijo. Se trasladó a vivir al pueblo costero de Acre, fue madre soltera, y se casó con otro hombre quien adoptó al niño.

El motivo del encuentro es que Adam, el hijo de 19 años, recién falleció en un accidente de auto. Ella viajó a Tel Aviv sólo para que él supiera que su hijo había muerto.

A partir de ese momento, al saber que alguna vez fue padre, algo muy profundo se conmueve en él. Poseído por una extraña inquietud viaja a Acre y visita la tumba de aquel hijo desconocido.

Mientras se aloja en un hotel para ordenar sus sentimientos, irá

conociendo aspectos de la vida del muchacho: sus talentos, carácter, amigos, negocios turbios, colegio, novia adolescente y, lo más desconcertante, la pasión erótica por Yael, su reservada profesora de francés.

Los días que permanece en el pueblito se van transformando en un proceso revelador. Cada nuevo personaje le desata extrañas emociones, que entrelazan la paternidad que nunca vivió con los dolores de otras familias, también inconsolables.

Es un drama de conciencia póstuma. El título “Longing” en inglés significa añoranza, pero גאאגואה “Ga´agua” en hebreo se refiere a alguien que nunca se conoció.

La virtud del relato es la claridad con que el guionista/director Savi Gabizon va entretejiendo las inesperadas circunstancias, con personajes cotidianos, sometidos a muy insólitas decisiones.

Entrañables actuaciones de todos, en especial de Shai Avivi (Uriel) y Assi Levy (Ronit). Muy bella composición fotográfica de interiores y del pueblito costero.

Admirable la honestidad con que los actores permiten que sus personajes reaccionen a los giros del destino.

Merecido Premio del Público al Mejor Director en el Festival de Venecia.

PROVIDENCIAL DESPERTAR DE UNA CONCIENCIA PATERNA FATALMENTE REPRIMIDA.

Ficha técnica


Título Original: גאאגואה Ga'agua 
Drama familiar Arcadia Films Israel - 1,45 hrs. 
Fotografía: Asaf Sudri 
Edición: Tali Helter-Shenkar 
Arte: Shahar Bar-Adon 
Actores: Ella Armony, Shai Avivi, Shmil Ben Ari 
Guionista y Director: Savi Gabizon

El Amor Verdadero - Por Juan Pablo Donoso

Mirada muy femenina de su autora, Claire Burger (Party Girl 2014 y cortos). Ganó el Premio Mejor Dirección en el Festival de Venecia 2018.

Íntima y clara, apela a nuestro cariño por los dilemas de una familia disgregada como hay tantas.

Mario, el padre, es un empleado público de carácter iracundo. Su esposa, agotada y confundida, opta por irse de la casa para ordenar su propia mente. Lo deja a cargo de sus dos hijas en plena crisis de adolescencia: ni pequeñas ni tampoco adultas.

Ellas, sin sentirse comprendidas por su padre, resienten el abandono que ha hecho la madre del hogar. La mayor inicia recién un romance con un muchacho árabe. La menor cree estar enamorada de otra niña de su edad, igualmente confundida e inestable.

Lo crítico es que todos, cada cual con sus flaquezas, se aman y sufren. Pero ignoran cómo hallar una luz que los consuele y los anime para seguir con sus vidas en un hogar que, sin estar destruido, carece de núcleo y comprensión.

Cada uno busca por fuera, ya sea por terapias colectivas o en talleres artísticos, una respuesta de autoestima.

Al presenciar el esfuerzo de sus personajes por vivir su “amor verdadero”, nos invitan también a nosotros a incorporarnos a la hermosa tarea. 

Por su ritmo lento, reflexivo y minucioso, y por la cercanía con cada personaje, resulta ideal para espectadores de Cine-Arte.

Admirable compenetración de Bouli Lanners (Todos los Gatos son Grises 2014) como el desorientado padre quien, sobrecargado con sus propios tormentos, debe responder a las inquietudes afectivas de sus hijas (brillante elección de las jóvenes Justine Lacroix y Sarah Henochsberg).

Es un momento, un corto periodo, en que cada cual mira y ve a los demás, siente lo propio, se compadece con amor, para finalmente salir de sí mismos para darse a los suyos.

TERNURA Y FEMINEIDAD LLENAS DE AMOR Y CONMISERACIÓN. MÁS QUE SOLUCIONES ENTREGA COMPAÑÍA Y MADUREZ.

Ficha técnica


Título Original: Cést ca L´Amour 
Tragicomedia familiar Francia, Bélgica - 1,38 hrs. 
Fotografía: Julien Poupard 
Edición: Claire Burger, Laurent Sénéchal 
Diseño Prod.: Pascale Consigny 
Actores: Bouli Lanners, Justine Lacroix, Sarah Henochsberg 
Guionista y Directora: Claire Burger

6/11/19

Midsommar - Por José Blanco Jiménez

La película se puede dividir en tres actos.

Primero: Dani (Florence Pugh), después de recibir llamados de auxilio de su hermana bipolar, se entera del suicidio de ella y de sus padres, asfixiados por el gas de descarga de su automóvil. Vuelca su desesperación en su novio Christian (Jack Reynor), un mentiroso que trata tanto de terminar con ella como de aprovecharse del trabajo de tesis de un amigo.

Segundo: Ambos, junto a otros dos muchachos, aceptan la invitación del compañero sueco Pelle, (Vilhelm Blongren) para visitar su pueblo natal, que celebra una fiesta tradicional con motivo del solsticio. Llegan a un lugar alejado de cualquier ciudad y, desde un comienzo, tienen problemas de adaptación con sus habitantes, que visten túnicas blancas y se comportan con actitudes extrañas.

Tercero: Se precipita el desenlace, que evidencia las verdaderas intenciones de Pelle y se cumple el destino de Dani.

Todo esto se presiente desde un comienzo y el espectador comprende que no habrá vuelta atrás: el destino de los protagonistas está escrito y se puede aceptar sólo con terror o con resignación. La estructura es la de los ritos de la tragedia griega, con grandes escenas corales que incluyen danzas y ectopirosis final.

Además, los varones representan al norteamericano medio, incluyendo naturalmente a un afro: el ya mencionado oportunista, un cínico con objetivos inclaudicables y un transgresor rebosante de hormonas. En el fondo, viajan para comprender mejor sus represiones y huir de los terrores que se esconden dentro de los muros domésticos. Son un coacervo de egoísmo y falsedad, que se sustenta en pseudovalores superficiales, contraponiéndose precisamente una Dani transparente que busca la resiliencia de su luto reciente. Y lo conseguirá en otra dimensión, separada de una sociedad fallida, que se rige por leyes fallidas.

Ari Aster, que ya sorprendió con El legado del diablo (Hereditary, 2018) y sus referencias al satanismo y el espiritismo, plantea - como acota el subtítulo publicitario - que el miedo no surge siempre en la obscuridad: de hecho, en esa latitud, el sol en esa época no se pone casi nunca. Como en El culto siniestro (The Wicker Man, de Robin Hardy, 1973 y remake de Neil Labute, 2006) o en La aldea (The Village, de M. Night Shyamalan, 2004) se trata de una realidad paralela inquietante, que genera temor. Pone a jóvenes del siglo XXI dentro de un mundo pagano, que ellos quieren analizar antropológicamente desde afuera, pero terminan succionados por éste con sus runas, sus sacrificios humanos y sus ritos de fecundación. ¿Y es que acaso el mundo “moderno” no ha adolecido y adolece de prácticas similares? ¿Por casualidad los ancianos no terminan suicidas para no ir a un asilo? ¿No se efectúan matrimonios por interés en los que el amor no tiene cabida? ¿No es natural drogarse para buscar paraísos artificiales?

Dani acepta su situación y se libera de sus cadenas terrenales, abrazando el dolor y la desesperación que le otorga una nueva forma de hedonismo, que tal vez algún día pueda revertir.

(Midsommar. USA / Suecia / Hungría, 2019)

19/10/19

Amityville: El origen de la maldición - Por José Blanco Jiménez

La noche del 13 de noviembre de 1973 Ronald DeFeo Jr. mató con un fusil a su padre, su madre y sus cuatro hermanos mientras dormían. Trató de construir una coartada, pero al final admitió sus crímenes asegurando que había sido obligado por unas voces que procedían de la casa.

Los hechos ocurrieron en el número 112 de Ocean Avenue de Amityville, una localidad del Estado de Nueva York. La casa fue comprada muy barata en 1975 por el matrimonio formado por George y Kathy Lutz, junto a los tres hijos de esta última, más el perro Harry. De inmediato habrían comenzados hechos paranormales, que los obligaron a abandonarla. Ante el revuelo periodístico, Jay Anson escribió y publicó en 1977 el libro El horror de Amityville: Una historia verdadera, que dio origen a la película Aquí vive el horror (The Amityville Horror, de Stuart Rosenberg, 1979), cuyos protagonistas eran los Lutz.

Según sus testimonios, el sacerdote, que había ido a bendecir la casa, oyó una voz siniestra y sufrió extrañas enfermedades. Además, se escuchaban ruidos extraños y descubrieron una misteriosa habitación roja en el sótano. Salía barro negro del WC y ectoplasma (según los parapsicólogos) de color verde de las paredes. No duraron un mes en la casa y, en el libro, Anson relató que los indios shinnecock abandonaban en ese terreno a los moribundos (lo que fue desmentido por ellos) y que la mansión la habría construido un cierto John Catchum, fugitivo de la mismísima Salem por acusación de brujería. Él habría realizado rituales satánicos, siendo más tarde enterrado en el sótano.

A la novela siguieron 14 películas, entre las que se cuentan – además de la ya citada - Amityville II: The Possession (de Damiano Damiani, 1982), Amityville III: The Demon (de Richard Fleischer, 1983), The Amityville Horror (de Andrew Douglas, 2005) y Amityville: el despertar (Amitityville: The Awakening, de Franck Khalfoun, 2017). Incluso, los famosos expertos Ed y Lorraine Warren participaron en una sesión de espiritismo en 2012 y está descrita en El conjuro 2 (The Conjuring 2, de James Wan, 2016) con sus resultados desastrosos: allí aparece la monja Valak, que anuncia la muerte de Ed.

Daniel Farrands quiso dar un relato creíble, que mezcla hechos reales con presuntas manifestaciones paranormales: éstas se presentan como percepciones del atribulado protagonista. Hubo actividad mafiosa, un tema de dinero robado y, además, Ronald junto con su hermana Dawn ejecutaron ciertos actos de espiritismo, que fueron un peligroso aditivo para el consumo de drogas. De hecho, la joven, en la película, después de una conversación con su abuela, vuelve a la casa sabiendo que va a morir. Se cierra así un ciclo de abuso doméstico, con un padre violento y un claro desorden familiar.

Todo esto me parece más coherente que la utilización editorial y cinematográfica de los execrables asesinatos.

(The Amityville Murders. USA, 2019)

17/10/19

Maléfica, dueña del mal - Por José Blanco Jiménez

Para ser sinceros, no recuerdo quién empezó con esta tendencia de mostrar a los presuntos buenos como malos y a los presuntos malos como buenos. Está claro, sin embargo, que se ha superado el maniqueísmo de Hollywood y que se ha aprendido a desconfiar de todo el mundo. De allí que esta película – para mí – tenga un mensaje subliminal que tiende a generar odiosidades con un suave barniz sentimental.

La bella durmiente del bosque es una fábula europea antiquísima, anterior quizás a la Saga völsunga, un texto islandés de mediados del siglo XIII en el que Brunilde cae en un sueño encantado, como más tarde la princesa Zellandine en el Roman di Percefort (1340) y retomado en el Pentamerone di Giambattista Basile (1634). Son historias con fuertes componentes sexuales, que incluyen violación y necrofilia. Charles Perrault (1697) y los Hermanos Grimm (1812) propondrán versiones adaptadas para los niños.

Pero en nuestro ambiente, la que bate todos los récords es la de Walt Disney (Sleeping Beauty, 1959) con música de Chaikovski, que presentaba a una bruja malvada y terrible, capaz de transformarse en dragón: Maléfica.

Es ella misma la que protagonizó la película homónima (Maleficent, de Robert Stromberg, 2014), que rescataba al personaje presentándolo como un hada traicionada y humillada por el padre de Aurora. Su primer deseo había sido la venganza, pero después la había transformado en su hija adoptiva. Y esta segunda parte comienza cuando se opone al matrimonio de la doncella con el príncipe Philip, porque las hadas no deben mezclarse con los humanos.

El subtítulo de la película (“Dueña del mal”) es un cazabobos porque la verdadera malvada es la madre del príncipe (interpretada por Michelle Pfeiffer) como se verá de inmediato. Y la acompaña un siniestro personaje andrógino (Jenn Murray), que mientras suena el órgano despliega el polvo mágico que liquida a las hadas.

Simpáticos personajes como Diaval (Sam Riley), el siervo transformado en cuervo, y efectos especiales impecables completan una película que es un verdadero “pastiche” sentimental y de aventuras. Pero que me recuerda también el espíritu beligerante de los estadounidenses y el rechazo del que es diferente, que desemboca en la xenofobia. Sin dejar de lado el rol del integrado que encabeza la represión: en este caso, es el general encarnado por el afro Chiwetel Ejiofor, que ya sufrió 12 años de Esclavitud en la película de Steve McQueen (12 Years a Slave, 2013).

(Maleficent: Mistress of Evil. USA, 2019)

Maléfica, dueña del Mal - Por Juan Pablo Donoso

Lejos del encanto preciso y delicado de la primera Maléfica de 2015.

Aquella tenía un guion excelente de Linda Woolverton, experta en cuentos de hadas (El Rey León - La Bella y la Bestia - Alicia en el País de las Maravillas, etc.).

Al parecer, los productores queriendo explotar más la veta comercial le impusieron a Woolverton dos guionistas adicionales: Micah Fitzerman-Blue y Noah Harpster.

El resultado fue un exceso de parafernalia que sólo recargó la bella y simple historia de amor principal, complicándola.

Llena de personajes agregados, que poco aportan, grandes batallas y un gigantesco despliegue de efectos especiales para abultar un conflicto que, en el fondo, se reduce a una pelea de celos entre dos suegras: Maléfica (Angelina Jolie) y la Reina Ingrith (Michelle Pfeiffer).

El personaje en disputa es nuevamente la dulce princesa Aurora (Elle Fanning) quien ahora quiere casarse con el Príncipe Felipe. Esto desata la rivalidad entre su hada madrina, Maléfica, y la Reina Ingrith quien se opone a la alianza con el reino de los duendes.

Maléfica, la soberana alada del Páramo mágico, conserva su carácter rencoroso y uterino, más, por amor estará siempre dispuesta a rectificarse. En cambio Ingrith será implacable en su egoísmo y tiranía. Dirigirá sus huestes bajo el lema: “El buen líder mantiene bajo miedo a sus súbditos y les inventa enemigos a los cuales odiar”. Será ella quien desate el conflicto de esta secuela de casi dos horas de duración, que cada vez se aleja más de La Bella Durmiente original creada por Charles Perrault en el siglo 17.

Con semejante presupuesto, obviamente, se lucen los escenarios palaciegos, los bosques mágicos, la utilería, vestimentas, joyas y maquillajes feéricos. Y en contraste con todo ese alarde, celebramos la presencia de Robert Lindsay II (Wimbledon - 2004) como el Rey John. Actor inglés que con carismática sencillez conquista nuestra simpatía. Al comienzo como víctima de su insoportable esposa será nuestro cómplice para celebrar el final feliz de la epopeya.

SECUELA RECARGADA Y AMPULOSA DE LA ENCANTADORA MALÉFICA DEL 2015. CADA VEZ MÁS LEJANA DE LA ORIGINAL BELLA DURMIENTE DE PERRAULT.

Ficha técnica

Título Original: Maleficient, Mistress of Evil 
Aventura, fantasía Cinecolor, Disney Studios EE.UU. - 1,58 hrs.
Fotografía: Henry Braham 
Edición: Laura Jennings, Craig Wood 
Música: Geoff Zanelli 
Diseño Prod.: Patrick Tatopoulos 
Guion: Micah Fitzerman-Blue, Noah Harpster, Linda Woolverton 
Actores: Angelina Jolie, Elle Fanning, Michelle Pfeiffer 
Director: Joachim Rønning

Luz de mi Vida - Por Juan Pablo Donoso

Hay que mirarla como una fábula íntima y minimalista. Así la disfrutaremos mejor. Quienes le pidan lógica le hallarán muchos gazapos. El meollo es la comunicación filial en una circunstancia límite.

El tema se ha tratado antes en, por lo menos, dos estupendas películas: La Carretera - 2009 de John Hillcoat con Vigo Mortensen, y Niños del Hombre - 2006 de Alfonso Cuarón con Julianne Moore.

Una pandemia ha causado la muerte de casi todas las mujeres del mundo. Un viudo huye por los montes boscosos con su pequeña hijita vestida como varón para evitar que se la arrebaten.

Como el grueso de la trama consiste en esquivar el contacto con otras personas, asistimos a largas conversaciones solitarias entre padre e hija. La educará por medio de cuentos infantiles, consejos de sobrevivencia, e ingenio para responder a difíciles preguntas existenciales de la niña.

Escrita, dirigida y protagonizada por Casey Affleck (Manchester Junto al Mar - 2016), centra su afán en los hermosos paisajes silvestres, en el encanto de la pequeña Anna Pniowsky, y en los peligrosos encuentros rumbo a una casa familiar abandonada en lontananza, lejos del mundo civilizado.

Pertenece al sub-género de filmes “ruteros” (circunstancias de un trayecto), y se apoya en la relación casi exclusiva de dos personajes. El mérito de Casey Affleck es involucrarnos en el calor amoroso de estos dos seres que luchan por sobrevivir en circunstancias rebuscadamente extremas.

Por suerte en la última secuencia hay algo más de acción y conflicto. Gracias al final abierto, y al muy acertado primer plano de la pequeña Reg, logramos - por fin - consolidar la sabiduría de las conversaciones, y la lección de experiencias vividas a lo largo de casi dos horas de película.

AMOROSA RELACIÓN ENTRE PADRE E HIJITA, EN SITUACIÓN APOCALÍPTICA. REALIZADA CON CARIÑO, TALENTO Y BELLEZA VISUAL. VALORES POSITIVOS PARA ENFRENTAR LA VIDA.

Ficha técnica

Título Original: Light of My Life 
Drama rutero y familiar Cinetopia EE.UU. - 1,59 hrs. 
Fotografía: Adam Arkapaw 
Edición: Dody Dorn, Christopher Tellefsen 
Música: Daniel Hart 
Diseño Prod.: Sara K. White 
Actores: Anna Pniowsky, Casey Affleck y Elizabeth Moss 
Guionista y Director: Casey Affleck

Amityville: el origen de la maldición - Por Juan Pablo Donoso

Este sería el origen de una masacre familiar verdadera, ocurrida en Long Island en noviembre de 1974.

Desde 1979 se han filmado 7 secuelas de la famosa casa embrujada, y del tormento de cada familia que la habitó.

Como ya el tema se explotó tanto, sólo quedaba remontarse al asesinato inicial, y suponer sus causas.

Nos muestran a un padre termocéfalo (Paul Ben-Victor), vinculado a la mafia, que golpea a su esposa, y trata cruelmente a sus 4 hijos. El mayor de ellos Butch (John Robinson), de 20 años, comienza a desarrollar síntomas esquizo-paranoicos. Junto a su hermana Dawn, y algunos amigos, invocan a los espíritus ancestrales del territorio. Y estos fantasmas responden invadiendo gradualmente la casa.

Butch escuchará sus voces ordenándole poner fin al sufrimiento por medio de la matanza de cada uno de sus miembros. Será la única forma de liberarlos a todos del dominio despiadado del padre.

Asistimos al desarrollo de este proceso, y de cómo su madre, sus hermanas y hermanos menores, son testigos de su trastorno.

¿Serían reales los fantasmas o sólo producto de su locura? ¿Influyó la situación política del país - renuncia de Nixon y Vietnam - con los negocios turbios del padre y el abuelo?

Somos testigos del maltrato y de la sumisión impotente. Hay algo muy perverso en el ambiente de esos días. Solo la hija mayor, Dawn (Chelsea Ricketts), decide escapar a Nueva York y refugiarse en casa de la abuela (Lainie Kazan) quien, descubrimos que también esconde secretos impuros.

La película se hizo con bajo presupuesto, y se nota, especialmente en los efectos climáticos, y en el montaje de momentos fantasmagóricos. Se agradece que en vez de los odiosos “screamers”, por medio de la música se logre mayor sugerencia siniestra.

La actriz Diane Franklin que en 1982 interpretó a una de las jóvenes víctimas, es ahora Louise, la acongojada madre.

Los méritos de esta recreación son recordar un holocausto que fue verdadero, a sus víctimas culpables e inocentes, en una atmósfera proclive al desquicio, y a una sucesión final de imágenes fotográficas de los auténticos mártires de esta carnicería.

PRECUELA DE UNA MASACRE VERDADERA, CUYAS CAUSAS OSCILAN ENTRE LA CRUELDAD PATRIARCAL, LA LOCURA Y LOS ESPÍRITUS DEMONÍACOS.

Ficha técnica


Título Original: Amityville Murders 
Crimen, horror Warner Bros. EE.UU. - 1,37 hrs. 
Fotografía: Carlo Rinaldi 
Edición: Dan Riddle 
Música: Dana Kaproff 
Diseño Prod.: Billy Jett 
Actores: John Robinson, Chelsea Ricketts, Paul Ben-Victor 
Guionista y Director: Daniel Farrands

Luz de mi vida - Por José Blanco Jiménez

¿Qué tenía en la cabeza Casey Affleck cuando resolvió hacer esta variante de La carretera (The Road, de John Hillcoat, 2009)? Si quiso mostrar un mundo post-apocalíptico con pocas esperanzas de reproducción para la especie humana, ya lo hizo Alfonso Cuarón con Los hijos del hombre (Children of Men, 2006) y la idea de la fuga hacia la nada tratando de sobrevivir está bastante trillada.

Si lo hizo para presentar a una nueva actriz, esto es la niña Anna Pniowsky, consiguió plenamente su objetivo. Canadiense, nacida el 4 de septiembre de 2006, con pequeños roles televisivos, se revela como una gran actriz. De hecho, me recuerda una jovencita que vi hace casi 20 años en Lazos de sangre (Winter’s Bone, de Debra Granik, 1990) y que también fue para mí una revelación: Jennifer Lawrence.

El argumento es simple. No hay ruinas materiales, pero sí muchas ruinas morales. La Tierra ha sido asolada por una peste que ataca sólo a las mujeres y, como en los más obscuros tiempos medioevales, son eliminadas como perros rabiosos. Habiendo perdido a su esposa por esta enfermedad, el protagonista trata de salvar a su hija de 11 años haciéndola pasar por un niño.

El suspenso deriva de esta fuga perenne, que se enriquece por la relación de amor entre ambos: incluso dentro de la carpa parecen estar en un útero materno. Pero también da lugar a algunas reflexiones.

La primera tiene que ver con la tendencia actual al femicidio en todo el mundo, que se está expresando en una misoginia irracional. La segunda el drama del migrante, que debe ir de un lugar a otro sin poder detenerse ni echar raíces en parte alguna. Como dice la niña, debe considerarse como un viaje permanente y tal vez de placer.

Resulta claro que, si la especie humana sobrevivirá, será por el género femenino.

(Light of My Life. USA, 2019)

16/10/19

Ema - Por Carlos Correa

La última cinta del director chileno Pablo Larraín nos recuerda algunos rasgos característicos de su estilo. Desde luego su producción nunca ha sido condescendiente, y si bien sus trabajos anteriores, “Neruda” y “Jackie”, distan de la incomodidad de “El Club” y “Post mortem”, con “Ema”, Larraín vuelve a sellos ya explorados en “Tony Manero” y “Fuga” -su ópera prima-, donde el punto principal es la sensación de desazón que transmite a la audiencia lo largo de toda la película. 

Ema -Mariana Di Girolamo- es una joven bailarina y profesora de baile en un colegio, casada con Gastón -Gael García Bernal- coreógrafo de la compañía donde ambos participan. La pareja está en crisis pues han devuelto al SENAME -Servicio Nacional de Menores- al hijo adoptado por ellos; no pudieron, tal vez no fueron capaces y fueron superados por las conductas con que Polo los puso a prueba. Ema quiere seguir adelante, Gastón recrimina; Ema siente que aún es la madre de Polo, Gastón anhela la familia que no se pudo consolidar; Ema escapa, busca, improvisa, Gastón se sumerge en sí mismo y en sus actividades; están cada vez más distantes pero un vínculo los mantiene enlazados a pesar de ser un matrimonio que se está separando.

Pablo Larrain y su equipo logran provocar con una incómoda propuesta. El guion escrito por el mismo director junto a Guillermo Calderón y Alejandro Moreno parece un constante deambular, una improvisación dotada de características difíciles de ordenar, sin forma aparente y con finos detalles apreciables en cada escena y en cada secuencia. El oficio del director es mayúsculo, especialmente en los seguimientos que hace con la cámara y los primeros planos con los que retrata a sus protagonistas. Las luces del puerto de Valparaíso, los colores de su característico cielo, el espectáculo de baile de la compañía, gran producción escénica y telón de fondo de los primeros minutos del metraje, hablan de un amplio dominio visual con un desarrollo en el que banda sonora de Nicolas Jaar es un acierto.

“Ema” -y aquí se abre un espacio totalmente subjetivo- nos revela a un Larrain que explora el protagonismo femenino en forma opuesta al trabajo realizado anteriormente con “Jackie”, el 2016. Esta vez se trata de una mujer inserta en una comunidad de artistas, que tiene diversos intereses, amistades y círculos que si bien son especiales no están fuera de una realidad común. No se trata de una estrella ni menos de un “personaje”. Ema es una mujer qué transita, que experimenta, que busca su identidad y también su lugar en el mundo en el que se encuentra. Ella tiene una historia que no conocemos, solo accedemos a algunas luces sobre su vida que se van revelando en la medida que interactúa con su entorno. Ema lleva el peso de la cinta y Mariana Di Girolamo lo sabe. Larrain basa su expresión de feminismo en los más mínimos detalles de la actuación de la protagonista quien logra una desenvoltura expresiva que va más allá de cualquier directriz. La búsqueda y exploración de Ema, afectiva, emocional, sexual y cognitiva nos puede dejar exhaustos pero en ningún caso indiferentes. Hay un ser inquieto que se abre paso entre moldes clásicos y con ello desequilibra cualquier estereotipo preconcebido.

Aún después de unas horas procesando la experiencia aún me cuesta descubrir los puntos más profundos del trabajo de Pablo Larrain. Intento apreciar las capas del relato, el objetivo de esas desconexiones y si son aparentes o de fondo. Asimismo, trato de entender los movimientos y especialmente las motivaciones intrínsecas que tiene la protagonista, qué la hace actuar así, tomar los caminos y riesgos que decide emprender. Hay una gran cuota de misterio y acá, no es novedad, el director no nos de pistas sino que nos obligue a hacer nosotros el ejercicio intelectual.

Aún dicho lo anterior, hay dos elementos de esta cinta que todavía me dan vuelta. El primero tiene que ver con las numerosas preguntas que la cinta entrega y que por cierto no son respondidas. ¿Debemos esperar más tiempo para digerirla y procesarla? ¿O bien, sencillamente, no se puede someter a un análisis racional sino que debe ser eminentemente una experiencia? Como segundo punto, me asalta una duda que puede ser de fondo o tal vez solo una impresión. En el transcurso de la cinta percibo escenas llenas de detalles y con un dramatismo dotado de gran realidad. Sin embargo, me ha costado unir esas secuencias. Por momentos, incluso, me ha parecido que las escenas han sido rodadas sin un conocimiento cabal de los actores del guion integral. Esta carencia de conexión emocional, de peso específico y de gradualidad, en algunos casos, me lleva a dudar sobre la forma de la realización más que de su fondo, es decir sobre la percepción que podemos tener los espectadores de lo que observamos linealmente. Y como el arte no tiene necesariamente una forma definida, esto no sería un problema, en absoluto, porque la paleta de herramientas es amplia y está para ser usada y descubierta a cada instante. Por ello esta duda se va disipando mientras escribo estas líneas porque Pablo Larrain, una vez más, me desafía a concentrar mi foco en la emoción más que en la razón.

Ficha técnica  

Título original: Ema
Año: 2019
Duración: 102 minutos
País: Chile
Productora: Fabula
Género: Drama | Familia. Adopción
Guion: Guillermo Calderón, Alejandro Moreno, Pablo Larraín
Música: Nicolas Jaar
Fotografía: Sergio Armstrong
Reparto: Mariana Di Girolamo, Gael García Bernal, Santiago Cabrera, Giannina Fruttero, Catalina Saavedra, Eduardo Paxeco, Mariana Loyola, Paola Giannini, Antonia Giesen, Josefina Fiebelkorn, Susana Hidalgo
Dirección: Pablo Larraín

15/10/19

La odisea de los Giles - Por Carlos Correa

Basada en la novela de Eduardo Sacheri -el autor de “El Secreto de sus ojos”- titulada “La noche de la Usina” (2016), esta cinta relata los años de la crisis económica argentina y el emblemático “corralito” desde una perspectiva única. Un grupo de vecinos de un pequeño pueblo del interior de la Provincia de Buenos Aires deciden emprender una cooperativa para revertir la alicaída situación económica imperante, recuperando un antiguo negocio abandonado.

Con esfuerzo y tesón Fermín Perlassi -Ricardo Darín- un ex jugador de fútbol estrella en su pueblo, junto a Fontana -Luis Brandoni- y a Belaúnde -Daniel Aráoz- lideran la recolección de fondos para el negocio. Recurren a amigos y conocidos para juntar poco más de US 150.000 que guardan en una celosa caja de seguridad.

Pero aun falta dinero, por lo que Perlassi recurre al Banco del pueblo donde el gerente le ofrece un préstamo si deposita el dinero de inmediato. Es viernes, es la última opción. El protagonista confía en la palabra empeñada, sin contarle a ninguno de sus socios.

Allí viene lo peor. El gobierno impone el corralito, es decir, decreta que todos los fondos deben permanecer en las cuentas bancarias -y transformados a pesos argentinos- y no hay forma de recuperar el dinero. La impotencia que genera este hecho político-económico genera recriminaciones y las discusiones entre los amigos no se hacen esperar.

¿Qué podemos hacer, se preguntan? A poco andar se dan cuenta, además, que todo ha sido una gran estafa, pues el banquero, coludido con un oscuro personaje, Fortunato Manzi -Andrés Parra- y sabiendo que la medida de restricción venía, retiraron todos los dólares del banco ese mismo día viernes. Todo mal, pero como dice el dicho, “cada día puede ser peor”.

Sebastián Borensztein adapta la novela original y dirige esta cinta con un estilo libre y fluido. Tener a Darín en el elenco entrega un hilo conductor que no requiere presentación. La voz en off del actor nos conduce por varias de las situaciones y gracias a su reconocida personalidad entendemos muy bien la desesperación y angustia que vive producto de esta vulneración. El director pone énfasis en la palabra de origen, Gil, o sea aquella persona que cumple las reglas, que trabaja y que sin embargo es arrollada por ladrones, mentirosos y abusadores. Y acá no hay uno solo de esta clase, para el guionista son todos los protagonistas, y son retratados con una gran gama de caricaturas.

La película es ágil. El relato avanza sin tropiezos y engancha desde el comienzo. La historia además atrapa porque nos sentimos cercanos a los involucrados pues han sido abusados y ellos buscan afanosamente revertir la situación. No hay aparente maldad en ello pero claramente no es correcto; lo que traman es absolutamente ilegal. Pero, como en tantas ocasiones, empatizamos y somos comprensivos pues “el fin justificaría los medios…”

En un tono de comedia, bastante negra por momentos, la película trasluce un drama con muchas aristas. No solo tiene que ver con la denuncia económica y con las insinuaciones políticas sino con la vida misma de personas de clase media que se ven afectadas en el corazón de su intimidad. Son los oprimidos por un sistema que los agobia y que no les da salida alguna. Son pisoteados por abusadores sin escrúpulos que solo ven valor en sus propios asuntos, descartando a los demás. Pero la narración no se queda solo en ese punto, agrega otros sobre las familias, la marginación social, los avances de la modernidad, la vida de pueblo pequeño y los negocios, tan impersonales como insensibles.

Si bien el relato de “La Odisea de los Giles” puede por momentos ser previsible y contener algunos giros que podemos incluso anticipar, se las arregla para mantenernos en suspenso durante su metraje. La navegación no sufre zozobras pese a que en su medianía amenaza con extenderse más allá de lo recomendable. No obstante el timón está firme y el agudo oficio de Borensztein conduce la historia a buen puerto, casi como un vals, como el famoso “Danubio Azul” que marca el inicio de la cinta y también momentos importantes.

Ficha técnica

Título original: La Odisea de los Giles
Año: 2019
Duración: 116 minutos
País; Argentina
Productora: Coproducción Argentina-España; K&S Films / Mod Producciones / Kenya Films
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Comedia negra. Robos & Atracos
Guion: Sebastián Borensztein, Eduardo Sacheri (Novela: Eduardo Sacheri)
Música: Federico Jusid
Fotografía: Rodrigo Pulpeiro
Reparto: Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica Llinás, Daniel Aráoz, Carlos Belloso, Rita Cortese, Andrés Parra, Marco Antonio Caponi, Ailín Zaninovich
Dirección: Sebastián Borensztein

14/10/19

Michelangelo infinito - Por José Blanco Jiménez

Un documental biográfico suele seguir una linealidad cronológica que comienza con el nacimiento y termina con la muerte. Esta película, en cambio, presenta a Michelangelo Buonarroti junto al bloque de mármol en el que debe encontrar la escultura quitando lo que la esconde, come decía Sócrates. Por otro lado, el artista y cronista Giorgio Vasari (autor de Le vite de' più eccellenti pittori, scultori e architettori, publicada en 1550) va relatando las vicisitudes del gran escultor, pintor, poeta y arquitecto, que conoció en vida.

La cámara recorre en detalle todas sus obras y permite evaluar ciertos aspectos que rehúyen nuestra mirada cuando las apreciamos gestálticamente: por ejemplo, la juvenil Batalla de los centauros o la nublada mirada ebria del Baco.

Pero también describe la labor titánica de separar, como Dios Padre Creador, la luz de las tinieblas, de dar tridimensionalidad a la pintura y su gusto por el “non finito”. Esto último es una característica de sus obras, que no terminaba porque ya había alcanzado el punto que no quería y no por otras razones políticas o contingentes. De hecho, los esclavos inconclusos para la tumba de Julio II parecen “prisioneros” que quieren escapar de la piedra.

No quedan fuera los problemas con el clero y los señores comitentes, que exigía cada uno lo mejor en el menor tiempo posible. Y el filme se atreve también a tocar un tema que hasta hace poco era tabú: el homosexualismo, que expresa sin tapujos, como también su relación de amor platónico con Vittoria Colonna.

En suma: una hora y media de placer estético en ultradefinición, gracias al sistema 4K HDR y a la fotografía de Maurizio Calvesi.

(Michelangelo infinito. Italia, 2018)

11/10/19

La odisea de los giles - Por José Blanco Jiménez

“El que no afana es un gil”, dice la letra del tango Cambalache escrita por José Santos Discepolo en 1934. Pero el tramo superior es el “pelotudo”, que encarna Fermín Perlassi cuando decide sacar todos los ahorros que, junto con sus amigos, tenía guardados en dólares dentro de una caja de seguridad y depositarlos en una cuenta corriente. La idea era obtener un préstamo para reflotar una vieja cooperativa agrícola, pero resultan estafados por una de esas acciones que parecen legales y no lo son, desde el momento que quienes las cometen cuentan con información reservada.

Los hechos transcurren en 2001 y, en ese fatídico 3 de diciembre, el gobierno de Fernando de la Rúa decretó el “corralito”, que fijaba en un máximo de 250 pesos el dinero que podía retirarse de los depósitos. Además, a final de año el Estado se declaró en quiebra y, una semana después, se acabó la paridad con el dólar y hubo una devaluación de un 28%.

Aparentemente, nada podría ser peor, pero en realidad no siempre se han consumido los últimos tragos amargos. Muchos quedaron en la ruina, pero los “dateados” se hicieron millonarios, como el abogado Manzi, que se hizo “prestar” los dólares al cierre del día bancario. Además, el gerente que gestionó el préstamo apareció muerto en su hogar junto a su esposa por un escape de gas.

Para no ser un spoiler, resumo: el grupo de nuevos pobres descubre por casualidad que Manzi se consiguió el dinero y, después, que se hizo construir una bóveda en la que seguramente lo tiene escondido. Y surge un plan para recuperar lo que les pertenece.

Generalmente, en las películas de robos, el espectador se pone por el lado de los ladrones: creo que es porque no quieren ver como se pierde todo el trabajo preparado con tanto escrúpulo. Es el caso de Siete ladrones (Seven Thieves, de Henry Hathaway, 1960), Los alegres ladrones (The Happy Thieves, de George Marshall, 1961), Topkapi (Jules Dassin 1964) llegando hasta Cuenta final (The Score, de Frank Oz, 2001), que reunió a Edward Norton, Robert de Niro y Marlon Brando.

Incluso aquí, los que intentan recuperar lo que les pertenece, se sirven de un truco visto en Cómo robar un millón de dólares y vivir felices (How tho Steal a Million, de William Wyler, 1966). Y éste llevará a trastornar a Manzi que, al igual que el Tío Patilludo (Mac Pato de las versiones argentinas de Disney), vive obsesionado con el dinero y con la alarma que lo protege.

Pero la película tiene mucho más y es de una espontaneidad risueña y creíble, que me llevó a pensar en Los desconocidos de siempre (I soliti ignoti, de Mario Monicelli, 1958) por su corte ingenuo y pueblerino. Las reuniones preparatorias y los intentos preliminares provocan sinceras carcajadas, que resultan también del descontexto de algunas situaciones, como cuando se cita a Bakunin. O el tímido avance del joven “espía encubierto” que trata de obtener información de la joven secretaria. Y las interpretaciones son extraordinarias, con una fluida norma lingüística argentina, lejana del truculento lunfardo bonaerense.

Y un pequeño detalle subliminal, que no está demás. El director Sebastián Borensztein, que con ese apellido no puede ocultar su etnia, astutamente le da apellido italiano al sinvergüenza, pero lo hace interpretar por el colombiano Andrés Parra, o sea Escobar, el patrón del mal en la serie televisiva de 113 episodios, que se emitió en 2012.

Obviamente, algo queda.

(La odisea de los giles. Argentina / España, 2019)

10/10/19

Terror a 47 metros: el segundo ataque - Por José Blanco Jiménez

Todo empieza con una sorprendente secuencia cinematográfica en la que una joven trata de salir a la superficie desde las profundidades de un espacio acuático. Después se verá que se trata de la piscina de un colegio y que la muchacha ha sido víctima de bullying.

La vida no es fácil para Mia (Sophie Nélisse), que vive con su padre, su madrastra y la hija de ésta, Sasha (Corinne Foxx), que no la considera su hermana.

Y, justamente, para rehuir la compañía de las compañeras de clase, deciden no ir en una excursión para ver tiburones blancos, sino visitar con equipos de buceo un templo maya submarino. Para ello aceptan la invitación de dos amigas: Alexa (Brianne Tju) y Nicole (Sixtine Rose Stallone) y se disponen a visitar una caverna submarina en la que se encuentra un antiguo templo maya.

Está claro que van a tener problemas y el relato es tan lineal como ya lo fue A 47 metros (47 Meters Down, 2017), que fue un buen éxito de taquilla para el británico Johannes Roberts. Allí dos jóvenes eran acosadas por los tiburones, la falta de oxígeno y la descomprensión dentro de una jaula submarina. Aquí, deben esquivar a escualos ciegos y luego intentar salir hacia el mar abierto con una serie de intentos fallidos.

Filmada en República Dominicana, la película sí tiene una atmósfera claustrofóbica, pero lo que no sé es si es posible hablar y oír debajo del agua con los equipos que ellas tienen. En la vida real, Sixtine Rose es hija de Sylvester Stallone y Corinne de Jamie Foxx, que –por lo visto - no tienen mayores esperanzas ni pretensiones de ser grandes actrices. Además es difícil distinguirlas bajo el agua con los equipos de buceo. La asiática Brianne Tju muestra como una persona muere ahogada por asfixia bajo el agua y Sixtine Rose es identificable por el calzoncito blanco que apenas cubre su trasero de modelo profesional.

Una película de matinée con desafío al peligro al estilo de tantas otras, pero protagonizada por jovencitas, que le dan una connotación de splatter.

(47 Meters Down - Uncaged, USA, 2019)

Michelangelo Infinito - Por Jackie O.

“Intentando crear vida, sin vivir su vida”

Un artista completo. Un artista para admirar.
Es imposible no quedarse impactado ante sus obras.

Una película donde nos muestra parte de su historia, sus obras más emblemáticas. Su soledad.

Una descripción poética hecha por Miguel Angel Buonarotti, y otro consagrado artista: Giorgio Vasari.
Michelangelo en momentos habla en voz alta y relata su vida mientras esculpe.
La cámara se posa en el detalle de sus obras, mientras una voz en off también narra sus virtudes poéticamente.
Es imposible no asombrarse de la genialidad de su mente traspasada al mármol o pintura.

A los 33 pintó el techo de la capilla papal, el génesis en forma hermosamente cronológica. A los 60 tomó el desafió de pintar “El juicio final”, el cual lo encontraron indecoroso e inconveniente. Y así se narran varias de sus obras, bellísimas.

Una película a modo de docu-ficción biográfica, que deja espacios vacíos en cuanto de vida y experiencia de este artista se trata. Sabemos que era minuciosos, detallista, ambicioso, egocéntrico, soberbio, talentoso, y una lista enorme de virtudes y defectos.
Pero queremos saber más de él. Como imagina sus obras… De donde nace esa genialidad… y cuando nombra a sus dos grandes amores. Cómo vivió ese amor artísticamente…
Hay preguntas que no son respondidas. Solo resta admirar sus obras y conocer detalles de algunas de ellas, pues las imágenes son asombrosas, el movimiento de cámara y la luz te impactan.

La película es apta para todo público, en especial a quien le guste la historia, el arte en general.
Y a pesar de ser una película que le falta algo de audacia para mostrar a un “grande”, y sentir que faltó más que relatar, el tiempo fue suficiente. Suficiente para que esos pequeños instantes en que la cámara se despliega en sus obras sean fascinantes.

Ficha técnica

Biografía, arte, semidocumental Arcadiafilms Italia, Ciudad del Vaticano - 1,37 hrs. 
Fotografía: Maurizio Calvesi 
Edición: Sara Zavarise 
Música: Matteo Curallo 
Diseño Prod.: Francesco Frigeri 
Guionistas: Cosetta Lagani. Emanuele Imbucci Actores: Enrico Lo Verso, Ivano Marescotti 
Director: Emanuele Imbucci

La Odisea de los Giles - Por Juan Pablo Donoso

Estupenda tragicomedia argentina. Bien escrita, bien dirigida, excelentes actores, y con un drama social que hizo historia.

Se inspira en el lema: el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón.

Basada en la novela La Noche de la Usina, de Eduardo Sacheri, (Premio Alfaguara 2016). Antes, le conocimos por su guion de El Secreto de sus Ojos - Oscar a la mejor película extranjera en 2009, dirigida por Juan José Campanella

Esta vez, el ya consagrado director Sebastián Borenzstein (Un Cuento Chino - 2005), nos instala en un insignificante pueblito argentino donde cinco hombres sencillos invierten todos sus ahorros para formar una cooperativa agrícola. Comprarán una usina abandonada para convertirla en una bodega de trigo.

La crisis económica del 2000 dará origen al famoso “corralito”, que dejó a millones de personas sin acceso a sus fondos bancarios, cayendo la mayoría en extrema pobreza.

Por casualidad, nuestros protagonistas se enteran que un sagaz abogado (Andrés Parra) en concomitancia con un gerente bancario - sabiendo de antemano que venía la crisis - retiraron los dineros en dólares y los escondieron bajo tierra.

Se confabulan para hallar el tesoro, recuperar sus ahorros y beneficiar con el resto del dinero a todos los buenos pueblerinos que fueron estafados.

De ahí en adelante los acompañamos en la riesgosa odisea de hallar el escondite y, burlando las medidas de seguridad del ladrón, tratar de recuperar lo que les pertenecía.

Narrada en primera persona por Fermín Perlassi (Ricardo Darín) hace una clara diferencia entre ser ladrones y “giles”- hombres simplotes y buenos. Ante la dolorosa circunstancia optan por evitar ser “pelotudos”, y emprenden la aventura sólo con el ingenio y los medios a su alcance.

En todo momento deseamos verlos triunfar. Cada personaje está diferenciado y conquista nuestra simpatía. Compartimos con ellos sus temores, desalientos y esperanzas.

Un guion elaborado con talento de joyería, y diálogos graciosos por lo coloquiales, auténticos y espontáneos.

La mayoría de los actores son de larga y exitosa trayectoria. Y los jóvenes, como Chino Darín y Ailín Zaninovich (Florencia), también auguran buen futuro.

TRAGICOMEDIA ARGENTINA LLENA DE MÉRITOS, BASADA EN UN DRAMA REAL, QUE SERÁ UN DELEITE PARA TODO ESPECTADOR. MUY RECOMENDABLE.

Ficha técnica


Tragicomedia, suspenso y delito. 
Warnes Bros. Argentina - 1,56 hrs. 
Fotografía: Rodrigo Pulpeiro 
Edición: Alejandro Carrillo Penovi 
Música: Federico Jusid 
Diseño Prod.: Daniel Gimelberg 
Guion: Sebastián Borensztein, Eduardo Sacheri 
Actores: Ricardo Darín, Luis Brandoni, Rita Cortese 
Director: Sebastián Borensztein

Proyecto Géminis - Por Juan Pablo Donoso

A costa de un argumento trillado invirtieron millones de dólares para aplicar técnicas avanzadas de filmación.

El magnate productor Jerry Bruckheimer - (Armagedon - Piratas del Caribe - Duelo de Titanes) - para calcular sus ganancias elaboró la siguiente lista:

Director - ANG LEE: El Tigre y el Dragón 2000- El Secreto de la Montaña 2005 - Una Aventura Extraordinaria 2012, etc.

Protagonista: WILL SMITH: - Hancock 2008 - Hombres de Negro - Muhammad Ali 2001 - Aladdín 2019.

Guionista principal: DAVID BENIOFF: - Game of Thrones - X-Men orígenes - Wolverine - Troya, etc.

Fotografía: DION BEEBE - Chicago 2001 - Geisha (Oscar 2005) - Nine 2009 - Retorno de Mary Poppins 2012, etc.

Efectos Especiales y Ópticos: 298 técnicos

Locaciones: EE.UU. - Cartagena de Indias - Budapest y otras.

Además de una larga lista de actores secundarios y otra enorme de sonidistas y asistentes de Producción.

RESULTADO: Intrigas, persecuciones y crímenes de organismos secretos internacionales.

Para ocultar un error táctico, ordenan sacrificar a uno de sus más eximios francotiradores: Henry Brogan (Will Smith), y darle funeral de héroe.

Más, como es imposible atraparlo, envían a un clon suyo, más joven - gestado en laboratorio - y con idénticas habilidades para exterminar enemigos.

Será la carrera sin cuartel, por diversos países, de un sicario adulto perseguido por otro “sí mismo” menor, de quien ignoraba el origen y la existencia.

Como guion es convencional. Sus diálogos son elementales. Las locaciones son hermosas. Y los combates, ya superados en otros filmes, sin novedad. Hasta el remache final es blandengue.

¿Cuáles son entonces, los aportes de esta superproducción?
Fue filmada en 3D+. Es decir, en vez de 24 fotogramas por segundo, se hizo en 120 fps, y es proyectada a 60 fps para generar una sensación más vívida y clara para el ojo humano.
Will Smith debe luchar, dialogar y departir con sus clones más jóvenes. Para ello, mediante un arduo proceso técnico, utilizaron imágenes antiguas del actor, de películas muy anteriores, para que se integre a las escenas como “sí mismo” 30 o más años antes.
En un buen cine, la proyección en 3D también resulta superada en nitidez y cromatismo.

SUPERPRODUCCIÓN DE AVENTURAS CONVENCIONALES SÓLO PARA LUCIR MEJORES AVANCES TECNOLÓGICOS.

Ficha técnica


Título Original: Gemini Man 
Acción, drama, ciencia ficción 
Andes Films, Paramount China, EE.UU. - 1,57 hrs. 
Fotografía: Dion Beebe 
Edición: Tim Squyres 
Música: Lorne Balfe 
Diseño Prod.: Guy Hendrix Dyas 
Guion: David Benioff, Billy Ray Darren Lemke 
Actores: Will Smith, Mary Elizabeth Winstead, Clive Owen 
Director: Ang Lee

Michelangelo-Infinito - Por Juan Pablo Donoso

Uno de los recorridos más completos, hermosos y detallados de las obras de Miguel Ángel a lo largo de su vida.

Un semi-documental (porque incluye actores y reconstituciones) que, con razón, ganó el Premio David Donatello 2018, y fue nominada por Mejores Efectos Especiales.

A través de sus estatuas y pinturas nos internamos más en su espíritu creador que en aspectos personales de su vida. Y eso ya es suficiente.

Ningún turista podría acceder con tal minuciosidad - y antecedentes - al volumen de su obra esparcido por tantos lugares distintos de Italia y el mundo.

Dos actores italianos se encargan de ser nuestros guías: Ivano Marescotti (Bentornato Presidente - 2019) y Enrico Lo Verso (Alatriste - 2006).

Marecotti encarna al famoso arquitecto Giogio Vasari - (s.16) quien en su libro La Vite escribió la primera biografía de Buonaroti, cuando aún estaba vivo.

Enrico Lo Verso encarna al genio en plena labor, expresando sus sentimientos, anhelos, angustias e ideales religiosos. Si bien lo encarna con honestidad, luce tal vez demasiado atractivo en comparación con el rostro poco agraciado del verdadero escultor.

El mismo Miguel Ángel nos va mostrando sus obras y compartiendo las circunstancias históricas de cada una de ellas. Nos cuenta cómo siendo aún muy joven, un compañero mediocre de academia, llamado Torrigiano, tal vez por celos, ofensa o venganza, le quebró la nariz para siempre… siendo esa la única escultura exitosa de su agresor.

Vemos trabajos poco conocidos, en especial de sus primeros años. Y junto al detalle minucioso del fresco de la Capilla Sixtina, se toman su tiempo para describir, sin apuro, las referencias dantescas del Juicio Final.

La fotografía, los museos e iglesias, el vestuario y, muy en especial, la iluminación nos permiten acercarnos hasta los detalles más íntimos de muchas obras que hoy sólo pueden admirarse de lejos.

Recomendamos dejarse fascinar por sus imágenes, y escuchar el relato por boca de sus propios testigos.

En algún momento de su vejez dijo: “Maldito yo por haber querido ser como Dios, intentando darle vida al mármol, en vez de cuidar la mía propia”. Y agregó: “¿Para qué sirvió esta inmensa labor?”. Y Georgio Vasari responde: ““Ahí donde puso la mano resucitó lo que estaba muerto (el mármol), otorgándole vida eterna”.

“Todas las obras de Miguel Ángel están tan oprimidas por la angustia, que parecen querer romperse a sí mismas. De viejo llegó, en verdad, a romperlas. El arte no lo contentaba. Él quería el infinito”. Augusto Rodin

UNA JOYA IMPERDIBLE SOBRE EL GENIO DE MIGUEL ÁNGEL BUONAROTI.

Ficha técnica

Biografía, arte, semidocumental Arcadiafilms Italia, Ciudad del Vaticano - 1,37 hrs. 
Fotografía: Maurizio Calvesi 
Edición: Sara Zavarise 
Música: Matteo Curallo 
Diseño Prod.: Francesco Frigeri 
Guionistas: Cosetta Lagani. Emanuele Imbucci Actores: Enrico Lo Verso, Ivano Marescotti 
Director: Emanuele Imbucci

Terror a 47 metros: el segundo ataque - Por Juan Pablo Donoso

Torpezas adolescentes para angustiar a los aficionados al género de terror.

¿Qué podemos esperar cuando 4 muchachas escolares deciden bucear en un pozo profundo para conocer las ruinas de una ciudad maya sumergida?

Hallarán viejas columnas y altares de sacrificios humanos, una fauna marina de peces ciegos por falta de luz y, para asustarnos, enormes tiburones blancos ávidos de comida.

Las paredes se derrumbarán, quedarán atrapadas, acosadas por los escualos, y con cada vez menos oxígeno en sus tanques de reserva.

Del matonaje escolar pasan a divertirse - sin permiso de sus padres - en este infierno submarino.

El 80% de la película transcurre bajo el agua en las tinieblas del pozo. Su mayor mérito: filmar en esas condiciones (con o sin efectos especiales).

Al cabo de 45 minutos, a pesar de la angustia de las niñas, el relato va perdiendo suspenso debido a la cadena incansable de catástrofes y amenazas. Faltan momentos de distensión. El conflicto se debilita por falta de antagonistas pensantes (salvo que le concedamos inteligencia a los tiburones y a las ruinas que se desmoronan).

Debemos acumular golpe tras golpe de terror - y claustrofobia - para saber en qué termina esta pesadilla tan sádica y artificiosa.

ELABORADA REALIZACIÓN DE UNA CATÁSTROFE PROVOCADA POR LA TORPEZA DE 4 MUCHACHITAS INMADURAS. PUDO TENER PERSONAJES MÁS INTERESANTES.

Ficha técnica


Título Original: 47 Meters Down: Uncaged 
BFDistribution Aventuras, terror 
Inglaterra, EE.UU., República Dominicana - 1,30 hrs. 
Fotografía: Mark Silk 
Edición: Martin Brinkler 
Música: Tomandandy 
Diseño Prod.: David Bryan 
Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts 
Actores: Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Brianne Tju 
Director: Johannes Roberts

8/10/19

Guasón - Por José Blanco Jiménez

Arthur Fleck se disfraza de clown para hacer publicidad callejera y es víctima de la violencia de Ciudad Gótica, que ya presenta una realidad poco agradable con la presencia de ratas enormes. Vive con su madre enferma, que escribe cartas desesperadas al magnate Thomas Wayne para el que trabajó como sirvienta, pidiéndole ayuda. Pero, además de su aspecto insignificante, Arthur sufre de una lesión cerebral que lo hace reír sin motivo alguno. Y eso molesta a la gente, que se imagina que se está riendo de ella. Y eso a pesar de que afirma con dolor: “Es tan difícil estar Feliz todo el tiempo”.

Un compañero de trabajo le entrega una pistola y llegará un momento en que no soportará más agresiones y matará a tres individuos que lo agreden en el metro. De allí para adelante, la figura del “clown killer” se transforma en el símbolo del vengador de la prepotencia de los ricos y – cuando tendrá la oportunidad de presentarse en televisión – aprovechará la ocasión para desatar toda su amargura contra la sociedad maligna que lo ha humillado.

¡Pero, atención! No todo lo que se ve existe realmente, sino que puede ser lo que Arthur se imagina, como cuando – la primera vez - se ve en el programa televiso de Murray Franklin (Robert DeNiro) o expresa sus efusiones amorosas con su vecina Sophie (Zazie Beetz).

Todd Phillips entrega algunas pistas, sobre todo cuando muestra las conversaciones entre el Guasón y una asistente social. De hecho, la película es el mundo visto desde la perspectiva del psicópata, que se transforma de víctima en victimario. Pero sí parece conocido el mundo del “talk show” televisivo, incluso con una psiquiatra que participa como opinóloga.

Por el momento, no tiene un gran antagonista, pero se anuncia en el niño Bruce Wayne, cuyos padres serán asesinados por los vociferantes desadaptados, que ven en el “clown killer” al líder que expresa todas sus frustraciones y favorece su catarsis.

Excelente actuación de Joaquin Phoenix, que supera con creces a los otros guasones (partiendo por el caricaturesco televisivo de César Romero) tal vez con la única excepción de Heath Ledger que, bajo la dirección de Christopher Nolan, delineó un personaje más creíble y menos historietístico. Porque el cómic quedó atrás: ¡esto es sociopatía pura!

(Joker. USA, 2019)

6/10/19

Por Gracia de Dios -Por José Blanco Jiménez

Todo empieza cuando Alexandre Guérin, que vive en Lyon con su familia, descubre que un sacerdote que abusaba de él en el grupo de los scouts, todavía está en contacto con niños. Se trata de Bernard Preynat, que fue denunciado a las autoridades eclesiásticas, pero éstas nunca intervinieron. De hecho, el cardenal arzobispo Barbarin estuvo siempre en conocimiento y nunca hizo nada. Alexandre decide efectuar una denuncia en la policía, pero después no quiere seguir adelante, porque no quiere perjudicar a su Iglesia, puesto que es católico practicante, junto a su esposa y sus cinco hijos. En un encuentro con Preynat, es obligado a rezar el Padre Nuestro y el Ave María con su antiguo agresor, que ahora tiene más de 70 años y no se arrepiente de nada.

Sin embargo, como en una carrera de postas, la bandera de la denuncia va pasando de mano en mano. Los documentos que avalan la denuncia llevan a la policía a buscar a otra víctima, François Debord, que primero no quiere colaborar y después se transforma en el adalid de un movimiento que da origen a un sitio web para denunciar los abusos. Entran así en contacto con él un médico, Gilles Perret, y después Emmanuel Thomassin, un epiléptico cuya vida ha sido toda una frustración: padres separados, matrimonio fracasado, nueva pareja celópata. En los otros casos, todos tienen el apoyo incondicional de sus cónyuges; él lo encuentra en su madre.

Los que recuerdan la excelente investigación periodística de Spotlight (de Tom McCarthy, 2015) tal vez echen de menos un cierto suspenso. Lo más probable es que esperen malas noticias cuando suena un teléfono o teman un accidente en motocicleta o un suicidio. Nada de eso ocurre, porque en Francia los acontecimientos todavía están “en desarrollo” y los ritmos de vida son diversos a los de las películas norteamericanas. Y la Iglesia Católica Apostólica Romana “no tiene apuro”.

Es por ello también que François Ozon no realizó un documental ni una ficción panfletaria, como Pedro Almodóvar con La mala educación (2004). Al cardenal se le escapa un “gracias a Dios, todo está prescrito” y es reprobado de inmediato por un periodista presente en la conferencia de prensa, que interpreta la frase como “afortunadamente, está todo prescrito”. En realidad, resulta evidente que la jerarquía eclesiástica cree más en una imperfecta justicia laica que en una verdadera justicia divina. Es así como Preynat se considera “enfermo” e informa sin tapujos que sus superiores siempre han sabido de sus inclinaciones.

Lo que interesa al director es mostrar que los niños se consideraron siempre “culpables” y no “víctimas”, no encontrando además un ámbito familiar en el cual confiar. ¿Suena conocido?

(Grâce à dieu. Francia, 2019)

5/10/19

Guasón - Por Jackie O.

“¿Violencia? Sí, pero psicológica.” 

No es una película de comics convencional. Es un drama. Es una locura. Es cruda. Es incómoda. Es angustiante.

Esta cinta nos muestra a personas enfermas, y a una sociedad en general enferma. Una sociedad que abandona a los desfavorecidos y lo difícil de aceptar lo diferente. Una sociedad egoísta.

No hay palabras para elogiar la actuación de Joaquín, quien se mete en su personaje. Su caracterización tanto física como mental está sumida en el personaje, a él lo perdemos y eso es lo maravilloso de una actuación.

Su vestuario es impecable al igual que su maquillaje, donde te provoca miedo y empatía. Dualidad que no puedes evitar.

Un excelente estudio del personaje.

Tenemos a una ciudad Gótica que está sumida en la riqueza y miseria, donde las clases sociales están muy marcadas. Una ambientación oscura humanamente, una ciudad destruida, llena de ratas y acumulación de basura (creo, este dato nos puede ambientar a fines de la década del 60 y comienzo de los 70, donde existió una huelga de los recolectores de basura en Nueva York, y muchas otras protestas). Ahí, en medio de todo eso vive un hombre atormentado con su madre.

Él solo desea hacer reír a los niños y al público en general como “standapero”, pero también su risa es angustiosa, dolorosa, resentida y triste (sufre del síndrome de crisis gelástica). Donde debe soportar las burlas, decepciones y agresiones físicas.

Su dolor por las injusticias vividas lo lleva a manifestar esa locura existente, ya no más miedo. Él es caos y “el símbolo de lucha” que muchos buscaban.

Las tomas en planos generales nos insertan en este mundo y vemos esa ciudad detalladamente, los primeros y primerísimos planos nos muestra sus ojos y expresión en general de este Guasón, y el resto de los personajes.

Incluso podemos entenderlo: “Ya no quiero sentirme tan mal”, un grito de auxilio que no es escuchado.

La ambientación es maravillosa. Luces y sombras reflejan los momentos vividos, sus movimientos y diálogos reflejan sus estados de ánimos.

La banda sonora ayuda a construir la historia.

Su narrativa es totalmente coherente, no puedes dejar de mirar y escuchar. Estás ahí, participas.

¿Violenta? Sí y mucha, pero de la psicológica, donde vemos a un hombre desmoronarse día a día.

Es un criminal demente. El payaso más aterrador.

¿Pero qué es lo más aterrador de la cinta?:

Es que no sabemos de qué lado estar. ¿Y si los Wayne son los villanos y Guasón la víctima?

Es la mejor película que he visto este año, digna candidata a todos los premios que vienen a Joaquín Phoenix por su genial trabajo.

Películas así da gusto ver, donde se ve un trabajo bien hecho en equipo. Maravillosa, extraordinaria... No sé qué más decir, solo aplaudir.

Datos de comics que puedo resaltar:

Ciudad Gótica, Vemos a los Wayne, y el hospital psiquiátrico Arkham donde ha estado Harley Quinn y Harvey Dent.

Ficha técnica

Joker. Guasón
Dirección: Todd Phillips
Producción: Todd Phillips, Bradley Cooper y Emma Tillinger Koskoff.
Guion: Todd Phillips y Scott Silver
Basada en: Joker por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Lawrence Sher
Montaje: Jeff Groth
Vestuario: Mark Bridges
Protagonistas: Joaquin Phoenix, Zazie Beetz, Bill Camp, Frances Conroy, Brett Cullen, Robert De Niro, otros.

4/10/19

Guasón - Por Carlos Correa

Me encanta la historia de Batman desde pequeño, en las historietas y en las películas. Reconozco las magistrales caracterizaciones del Guasón, el archivillano del superhéroe, realizadas por Heath Ledger en “El Caballero de la noche”, de Christopher Nolan- y de Jack Nicholson en “Batman”, de Tim Burton. Pero esta versión de “Joker” no me la esperaba. Me ha dejado sin aliento, impactado y en shock, hasta ser los últimos en salir del cine el día de su estreno.

“Joker” es una película extraordinaria, como pocas del último tiempo. Sorprende, porque es impensado un drama de esta magnitud en un personaje del universo de los superhéroes. Corresponde a una jugada arriesgada de la alianza DC Comics y Warner Bros, una apuesta que supera cualquier expectativa incluso conociendo algunos detalles antes ver la película. La pregunta que nace es por qué sorprende e impacta. La respuesta no tiene una sola voz o un solo resultado. En general se trata de una suma de factores que se alinean para dar forma a un proyecto que cautiva y emociona. Y acá, en “Joker”, hay muchos; complementarios, sinérgicos, sensibles, enérgicos y también mágicos.

Arthur Fleck -Joaquin Phoenix cautivante y magistral- trabaja como payaso en promociones y actos. Cuida a su madre enferma, Penny -Frances Conroy- en el pequeño departamento donde viven juntos. Arthur aspira a ser comediante de “Stand Up” -ella le ha inculcado desde pequeño que debe hacer reír e incluso le llama “Happy”- y admira el show televisivo de Murray Franklin -Robert De Niro-, pero nada le resulta como desea y pasa de frustración en frustración. En su trabajo en la calle es objeto de burlas y agresiones; sus presentaciones en solitario no consiguen risas; su condición, carcajadas incontrolables en situaciones de apuro y angustia, son incomprendidas y la ayuda que recibe del servicio social de Ciudad Gótica lo tiene abrumado, cansado y para colmo se va a cerrar por rebajas presupuestarias en la alcaldía. Sophie Dumond, -Zazie Beetz- una madre soltera que vive en su mismo piso, es su amor platónico, pero es una figura tan lejana que a pesar de vivir a metros un abismo les separa. El escenario no puede ser más negativo y pesimista para una persona que se siente ignorada, invisible, pisoteada y humillada por todos quienes le rodean. ¿Qué sigue para él entonces? ¿Cuál es su esperanza, si es que aun existe?

Ver a Joaquin Phoenix interpretar al personaje resulta indescriptible. Joaquin Phoenix ES Arthur Fleck. Su actuación es sublime y tiene tanta profundidad que es difícil adentrarse en un análisis sin adelantar situaciones que cada uno debe descubrir por sí mismo. Phoenix debió bajar 23 kilos, debía parecer flaco y demacrado porque el personaje lo requería. Sus huesos se notan, su espalda y sus hombros muestran una delgadez extrema, al borde de desaparecer, tal como él mismo se siente, ignorado, invisible, inexistente.

Todd Phillips dirige y configura un relato que impacta de principio a fin. No hay cuadro dejado al azar ni detalle descuidado. Todo tiene un especial y agudo sentido. El guion escrito por él mismo junto a Scott Silver tampoco tiene puntos bajos. El trabajo de edición es de excepción y le da fluidez a una cámara que sorprende con su movimiento en cada encuadre, en cada primer plano y en cada secuencia como si fuera un verdadero descubrimiento. La música de Hildur Guðnadóttir es inquietante y oscura, apropiada para cada momento, con muchas terceras menores y quintas justas, una composición de estilo muy modal. Esta partitura se alterna también con canciones y el resultado es una banda sonora que potencia las imágenes y secuencias con una sincronía precisa y apasionante.

Como reflexión final sobre una película que recordaremos por mucho tiempo me queda el tema de la violencia. La vida de Arthur Fleck es tan miserable, con antecedentes de precariedad y abuso infantil, ausencia paterna, falta de cariño, carencia de autoestima y gran vulnerabilidad, que la transformación que presenciamos no es tan sorprendente. Más bien podría ser una respuesta esperada e incluso natural. Viene a ser un mecanismo de defensa, prácticamente una última capa de resistencia, ante una existencia que para él mismo no merece ser vivida. La fuerza que brota de su interior, inexplicable, y que se abre paso como un volcán, es la que produce nuestra cercana empatía, pero luego surge la violencia, el fanatismo y el caos. ¿Sucede solo como una respuesta? ¿Es lícito responder así, en una escalada que crece y crece, y a poco andar ya está fuera de control? ¿El fin justifica los medios? ¿Abordar esta temática, así crudamente, incita a más violencia?

Tenemos elementos interesantes para preguntarnos y reflexionar como sociedad. Viene a mi mente la recordada “Taxi driver” y otras cintas que abordan temáticas similares. Mientras más daño causamos a los más vulnerables, más fuerza tendrá una respuesta en masa, emocional, descontrolada y desquiciada. Esto es, en si mismo, un punto de inflexión vital que no está resuelto, porque como sociedad no tenemos aun las respuestas y estamos bastante lejos de poder generarlas.

Ficha técnica

Título original: Joker
Año: 2019
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Productora: DC Comics / DC Entertainment / Warner Bros. / Village Roadshow / Bron Studios / Creative Wealth Media Finance / 22 & Indiana Pictures. Distribuida por Warner Bros.
Género: Thriller. Drama | Crimen. DC Comics. Cómic. Payasos
Guion: Todd Phillips, Scott Silver
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Lawrence Sher
Reparto: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Frances Conroy, Zazie Beetz, Brett Cullen, Dante Pereira-Olson, Douglas Hodge, Jolie Chan, Bryan Callen, Shea Whigham, Brian Tyree Henry, Mary Kate Malat, Glenn Fleshler, Marc Maron, Bill Camp, Josh Pais, Leigh Gill, Adrienne Lovette, Sharon Washington, Mandela Bellamy, David Iacono, Matthias Sebastiun Garry, Mick O'Rourke, Evan Rosado, Caillou Pettis, Sondra James, Gary Gulman, Kim Brockington, Jamaal Burcher, John Cashin, Ryan Funigiello, Annie Pisapia, Ray Iannicelli, Tony D. Head, Scott Martin, Dj Nino Carta, Mark Lotito, Jason John Cicalese, Keith Buterbaught, Ray Rosario, Rose Maria Wilde, Ben Heyman, Emmanuel Rodriguez, Vincent Cucuzza, Celeste Pisapía, Marko Caka, Alexandra López Galán, Bob Leszczak, Rich Petrillo, Thomas W. Stewart
Dirección: Todd Phillips