5/12/18

La Casa que Jack Construyó - Por Juan Pablo Donoso

Un manjar para quienes disfrutan con el arte complejo.

Para muchos cineólogos el director danés Lars Von Trier está sacralizado. Por suerte él hace lo posible por derrumbar su mito haciendo declaraciones públicas políticamente blasfemas (a favor de los nazis, por ejemplo).

Siempre habrá artistas endiosados por los medios y otros, magníficos, ignotos o minimizados. Los medios se hacen eco de las consignas de grupos minoritarios influyentes, y las masas repiten como papagayos las grandezas de figuras que nunca han leído, y que menos aún entienden. Este es el caso.

La trayectoria de Von Trier tiene grandes hitos: Bailando en la Oscuridad (2000), Dogville (2003), Manderlay (2005), Anticristo (2009) y Melancolía (2011). Junto a Vinterberg, Levring y Kragh-Jacobsen crearon Dogma 95 y el Voto de Castidad: sistema de reglas que obligaban a usar cámara en mano y filmar sólo en locaciones, sin escenarios artificiales (Los Idiotas – 1998). Pero el recurso se hizo claustrofóbico y volvió a un lenguaje fílmico más convencional.

Este filme– dividido en 5 capítulos – se introduce en la mente de un asesino serial en Estados Unidos, durante la década de los setenta. Un solitario, económicamente solvente, que sufre de TOC (Trauma Obsesivo Compulsivo). Todo debe ser perfecto e impoluto.

Con ese mismo rigor se pone a la tarea de construir una casita intachable a orillas de un lago y, en paralelo, ir asesinando meticulosamente mujeres sin dejar el más mínimo rastro. Más, por todo lo eximio que son sus crímenes, jamás queda contento con la edificación de su cabaña. Pulveriza cada maqueta y demuele los tijerales.

Durante la película escuchamos el diálogo reiterativo en su cabeza con Verge (Bruno Ganz), una especie de Caronte mitológico - barquero del Hades, encargado de trasladar los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte - con el cual intercambia las mismas reflexiones filosóficas una y otra vez.

Su talento perfeccionista, unido a los golpes de suerte, lo van acercando psicóticamente al río del infierno. Como Raskolnikov, de Crimen y Castigo, hasta se arriesga a dejar huellas para ser descubierto. Y hasta en eso es imbatible.

Como Von Trier es un buen narrador, y Matt Dillon entrega un comprometido Jack, la cinta nos mantiene atentos esperando saber en qué concluye esta cadena de siniestros virtuosismos. ¿Hasta qué profundidades llegará junto a Verge, su alter ego espiritual? La respuesta es una alegoría aún más profunda.

Para algunos espectadores es una sátira refinada (lo confirma la canción de los créditos finales). Para otros, son borrosos dilemas artísticos del director, que proyecta en las lucubraciones de su protagonista.

“En literatura el virtuosismo mayor es la claridad. La oscuridad verbal y argumental esconden el vacío”. (Carlos Franz)

A PESAR DE SU CREATIVIDAD, ESTA VEZ LARS VON TRIER SE ENREDÓ EN SU PROPIO LABERINTO.

Ficha técnica

The House that Jack Built 
Drama, terror, suspenso Cinetopia Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia – 2, 32 hrs. 
Fotografía: Manuel Alberto Claro 
Edición: Jacob Secher Schulsinger, Molly Malene Stensgaard 
Diseño Prod.: Simone Grau Roney 
Actores: Matt Dillon, Bruno Ganz, Uma Thurman 
Guionista y Director: Lars von Trier

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