10/5/18

Un Viaje Extraordinario - Por Juan Pablo Donoso

Un filme con grandes méritos de realización, excelentes actores, pero que al final deja una impresión dramatúrgica insatisfactoria.

Es el caso verídico de Donald Crowhurst, un inglés testarudo que en 1968 quiso ser el primer navegante solitario en dar la vuelta al mundo, sin hacer escalas. Una competencia por el Globo de Oro organizada por el Sunday Times.

El mundo entero, y especialmente su condado de Teignmouth, Inglaterra, seguirían por radio, y durante meses, la heroica travesía.

Crowhurst, ex piloto de la RAF, empeñó la casa y consiguió auspicios para construir su yate, un pequeño e imperfecto trimarán llamado Mercy (que por extraña coincidencia significa “piedad”, “socorro” y también “alivio”).

Teniendo un hogar, trabajo seguro y una hermosa familia, ¿qué lo impulsó en tan arriesgada aventura? Diríamos que sólo el instinto primario por el peligro. Tal vez por hallarse en la mitad crítica de su vida quiso darse un banquete personal, e irresponsable, de adrenalina. Dejar un legado de orgullo para sus hijos y su esposa.

La historia tiene el ingrediente fundamental de toda gran tragedia: tomar una DECISIÓN, y afrontar sus consecuencias. Y fueron esas consecuencias las que debieron sufrir, precisamente, sus seres más queridos: la familia.

El relato muestra en paralelo el tormento de su mujer, cómo se manipulaban las informaciones a la opinión pública, y las penurias de Crowhurst luchando contra la soledad, las tempestades en alta mar, y el progresivo deterioro de su embarcación.

Y más adelante, cuando ya asediado por la impotencia, el abandono y las alucinaciones, deberá enfrentarse a sí mismo, a la verdad o encubrimiento de su propia existencia, y a la DECISIÓN DEFINITVA para culminar su odisea.

Excelentes actuaciones de Colin Firth y su mujer, Rachel Weisz (El Jardinero Fiel, Mi Prima Raquel), muy bien secundados por David Thewlis (Teoría del Todo, Harry Potter).

Si bien la producción es espléndida y cuidada, ¿Qué es aquello tan sutil que falta en esta tragedia? ¿Será que la motivación del protagonista – Crowhurst – era más caprichosa que necesaria y, por tanto, prescindible? ¿Será que las reflexiones existenciales de Donald en el barco demuestran, con los hechos, que los demás tenían razón y, por ello, el heroísmo en juego nunca valió la pena? ¿Será quizás por eso que las secuencias finales de la película decaen en dramatismo dejando sólo un testimonio de torpeza que pudo ser evitable?

Tales son las interrogantes dramatúrgicas que nos plantea una película que – previendo estos efectos anímicos en el espectador – debió ser eximia.

¿Dónde está el “cuesco” de este drama? ¿En el testimonio de una torpeza?

TRAGEDIA VERÍDICA DE EXCELENTE REALIZACIÓN, CUYAS MOTIVACIONES DRAMÁTICAS RESULTAN INSUFICIENTES.

Ficha técnica

Título Original: The Mercy 
BFDistribution 
Biografía, drama, aventura Inglaterra – 1,52 hrs. 
Fotografía: Eric Gautier 
Edición: Jinx Godfrey y Joan Sobel 
Música: Jóhann Jóhannsson 
Diseño Prod.: Peter Francis y Jon Henson 
Guionista: Scott Z. Burns 
Actores: Colin Firth, Rachel Weisz, David Thewlis 
Director: James Marsh

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