31/1/18

La forma del agua - Por Carlos Correa

“La forma del agua”, el último trabajo del director mexicano Guillermo del Toro, es una joya. Un original guión escrito por el mismo director junto a Vanessa Taylor nos seduce con una fábula mágica y envolvente. La madurez narrativa alcanzada en el relato es delicada y fina. La fotografía de Dan Laustsen es un verdadero acierto y la música de Alexandre Desplat, preciosa y refinada. Todos los personajes están excelentemente delineados y el reparto los interpreta con un nivel altísimo. No observamos puntos débiles y el resultado de ello es una obra de arte; CINE con mayúsculas.

Elisa -estupenda personificación y caracterización de Sally Hawkins- trabaja en el aseo nocturno de un laboratorio de investigación en Baltimore, a comienzos de la década de los sesenta. Ella es muda, sin embargo puede escuchar todo perfectamente y se comunica con los demás a través del lenguaje de señas. Zelda Fuller -Octavia Spencer- es su amiga y compañera de trabajo. Ella es afroamericana, de carácter fuerte, por lo que la protege y además le permite conectar con el mundo.

Con bastante revuelo llega al laboratorio un nuevo “objeto” de estudio. Se trata de una criatura extraña -recreada por Doug Jones- una especie de humanoide anfibio, recogido en un río sudamericano por el mismo Coronel Richard Strickland -Michael Shannon-, el autoritario y temido jefe de seguridad del lugar. Para el científico Robert Hoffstetler -Michael Stuhlbarg- un infiltrado espía soviético, este “activo” es inteligente, capaz de comprender el lenguaje y de sentir emociones. Sin embargo Strickland tiene órdenes de matar y diseccionar esta “cosa que parece humana” para estudiarlo a fondo y sacar ventajas en plena guerra fría.

Elisa vive sola en un departamento encima de una sala de cine. Su vecino Giles -Richard Jenkins-, un artista gay que trata de sobrevivir con sus obras en un mundo que está adoptando rápidamente la fotografía, la acompaña y la acoge. Juntos conversan, escuchan música y ven programas de televisión. Giles se entera de la criatura por las palabras emocionadas de Elisa, “cuando me ve, no sabe qué tan incompleta estoy. Él me ve como soy”. También se transforma en cómplice cuando ella le suplica “si no hacemos nada, nosotros somos nada”, al relatarle el plan para rescatar a la criatura de una muerte segura.

La cinta va más allá de las palabras. Esta historia de la “princesa sin voz” es empática y emotiva, parece dibujada a mano, tiene dosis precisas de humor y basa su centro en la especial conexión entre Elisa y la criatura. Florece el amor, los sueños, la imaginación y la convicción de que todo es posible. Hay varias capas con múltiples detalles. Quisiera contar más, analizar más, pero para no hacer “spoilers” debo contenerme.

Hay dos escenas filmadas en el agua que son maravillosas. La composición gráfica de las imágenes, los ángulos usados y los planos de cámara son transversales en todo el metraje. La textura de la cinta es delicadísima, y el color logrado es gracias al aporte de un gran trabajo de iluminación.

La belleza de esta cinta es extraordinaria. “La forma del agua” es un encantador despliegue audiovisual basado en una íntima y tierna historia de amor. Una fantasía que deslumbra y que logra que atesoremos de manera profunda en nuestro corazón lo que sentimos al verla.

Ficha técnica

Título original: The Shape of Water
Año: 2017
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Bull Productions / Fox Searchlight
Género: Fantástico. Drama. Romance. Thriller | Años 60
Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Dan Laustsen
Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly, Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill
Dirección: Guillermo del Toro

The Post - Por Carlos Correa

En junio de 1971 se destapa una bomba periodística. The New York Times publica los primeros documentos secretos del Pentágono sobre la Guerra de Vietnam y que detallan que la Casa Blanca ha mentido al respecto durante 30 años. Son más de 7.000 páginas con información ultraclasificada que comienzan a ver la luz y la reacción del Gobierno de turno -encabezado por Nixon- no se hace esperar. Decreta prohibir cualquier información basada en esos archivos.

The Washington Post que está a cargo de Katherine Graham -Meryl Streep- quién se había transformado en la primera mujer en dirigir este periódico familiar, y el jefe editorial, Ben Bradlee -Tom Hanks- están en una lucha menor con la Casa Blanca por el matrimonio de la hija del presidente, al que no le otorgan acceso a su cobertura. Además, Katherine está en pleno proceso de sumar recursos para potenciar los contenidos del diario con una arriesgada salida a la bolsa que tiene a todos los accionistas nerviosos y preocupados porque piensan que una mujer no es capaz de tomar decisiones difíciles, con lo que intentan disminuir y discriminar a Graham.

El director Steven Spielberg conduce este apasionante guión de Liz Hannah y Josh Singer con maestría. Sus cámaras nos llevan desde un inicio bélico que se remonta a la década anterior, con un corresponsal en plena guerra junto a los altos mandos militares, a los pasillos íntimos de la redacción del Post, encuentros secretos con fuentes de información, improvisadas oficinas de trabajo en terreno, reuniones sociales en momentos inoportunos, en horarios muy poco comunes y muchos otros elementos propios del periodismo de investigación.

La actuación de Meryl Streep es notable. Interpreta de forma magistral a esta mujer delicada y fina que debe tener el coraje de tomar oportunamente decisiones valientes y complejas. Hanks hace un contrapeso muy efectivo describiendo a un profesional directo, fuerte y decidido que, en un clima de máxima tensión, está convencido que su misión es dejar al descubierto la falta moral de este poder ejecutivo que ha conducido al país a una irresponsable guerra.

Al conocerse esta información, el centro neurálgico es el valor de la libertad y de la verdad, contra el poder político y militar que se encierra entre cuatro paredes y usa la censura como barrera de protección. La lucha contra el ocultamiento se transforma en un liderazgo que abre y construye el camino. Existe un cuestionamiento ético y moral de la información obtenida para tener el cuidado de no poner en peligro a personas particulares. Katherine tiene muy claro que arriesga su fortuna y la compañía de su vida. Por publicar esta información puede ir a prisión. Ben Bradlee tiene la convicción que las mentiras deben terminar, que si la prensa no exige cuentas al poder político nadie más lo hará y que si pierden esta lucha será la nación la que pierda finalmente.

Ante una historia tremendamente intensa, el humor es clave y la película lo tiene muy bien desarrollado. Rompe esquemas, interrumpe y relaja. Permite emprender rumbo hacia nuevas cumbres y hace que el relato fluya de forma muy natural. Los planos de Spielberg también son clave para mantener el suspenso y la atención en una historia de la que conocemos el final y que sin embargo nos mantiene atrapados y cautivados durante todo su metraje.

La cinta no oculta la natural competencia editorial entre los diarios, sin embargo muestra también el significativo consenso y la completa solidaridad en la defensa de la libertad de prensa por parte de los medios. Este clima está muy bien representado. Pone de relieve el trabajo profesional de periodistas y editores que incansablemente buscan revelar la verdad por un bien común mayor, con convicción, profesionalidad y una extraordinaria vocación de servicio público.

Ficha técnica 

Título original: The Post
Año: 2017
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Amblin Entertainment / DreamWorks SKG / Pascal Pictures / Participant Media.
Distribuida por 20th Century-Fox Film Corporation
Género: Drama | Años 70. Periodismo. Basado en hechos reales
Guión: Liz Hannah, Josh Singer
Música: John Williams
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Meryl Streep, Tom Hanks, Bruce Greenwood, Bob Odenkirk, Tracy Letts, Sarah Paulson, Matthew Rhys, Alison Brie, Carrie Coon, Jesse Plemons, Bradley Whitford, David Cross, Michael Stuhlbarg, Zack Woods, Pat Healy, Deirdre Lovejoy
Dirección: Steven Spielberg

Paddington 2 - Por Carlos Correa

Películas como esta secuela de Paddington nos recuerdan que la bondad es un valor que siempre debería estar presente en nuestra vida. Hacer el bien, hacer lo que es correcto, ser amables y educados, sin duda puede lograr generar un círculo virtuoso. Y la cinta lo tiene muy presente a través de una historia simple y tierna que, a través de grandes contrastes, nos lleva a sentir que aún tenemos esperanza en nuestro ajetreado y alocado mundo moderno.

El oso Paddington vive con los Brown en la comunidad de Windsor Gardens, en Londres. Su integración familiar y a la vida del barrio ha sido total. Su espontánea simpatía es realmente encantadora y alegra la rutina diaria a todos quienes encuentra en su camino.

Tía Lucy está de cumpleaños y Paddington quiere hacerle un gran regalo. Y parece que la elección es clarita, un precioso libro “pop-up” que ha encontrado en la tienda de antigüedades de Mr. Gruber. Es sin duda un maravilloso regalo pero tremendamente costoso, por ello nuestro protagonista está dispuesto a juntar el dinero necesario para comprar esta obra de arte haciendo los más diversos oficios, naturalmente con dispares -y jocosos- resultados. Tía Lucy soñó siempre conocer Londres, por lo que este libro caería como un anillo a un dedo. Sin embargo el libro es robado y Paddington injustamente acusado de ser el ladrón.

La cinta tiene un guión -obra de Paul King y Simon Farnaby- que está repleto de pequeños detalles. La edición y el montaje es un lujo. Pasamos de una escena a otra fluidamente, usando múltiples elementos que abarcan, cada uno, infinidad de situaciones. Por momentos es de un vértigo alucinante y en otros detiene el tiempo para generar el clima y el ambiente necesario para reflexionar.

El elenco es de altísimo nivel. Hugh Bonneville como Henry Brown, Sally Hawkins como Mary Brown y Brendan Gleeson como “Dedos” están estupendos en sus personajes. Qué decir de Hugh Grant como Phoenix Buchanan, un actor narcisista y algo agotado. Su caracterización es sencillamente notable, con dinámicas, tonos y luces propias que lo hacen divertido e irresistible.

El director Paul King logra en esta película británico-francesa algo siempre difícil de conseguir. Hacer de una cinta familiar, dirigida a los niños, una película llena de matices, detalles y finuras que divierten, conmueven y además nos hacen reír de buena gana. ¡Encantadora e imperdible!

Ficha técnica

Título original: Paddington 2
Año: 2017
Duración: 105 minutos
País: Reino Unido
Productora
Amazon Prime Instant Video / ACE / Canal+ / Studiocanal / Ciné+ / Heyday Films / Marmalade Films Ltd.
Género
Comedia. Fantástico. Infantil | Cine familiar. Secuela
Guión: Michael Bond, Simon Farnaby, Paul King, Jon Croker
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Erik Wilson
Reparto: Hugh Grant, Hugh Bonneville, Sally Hawkins, Brendan Gleeson, Jim Broadbent, Peter Capaldi, Julie Walters, Samuel Joslin, Daniel Stisen, Ben Miller, Sanjeev Bhaskar
Dirección: Paul King

25/1/18

Maze Runner, la Cura Mortal - Por Juan Pablo Donoso

Tremenda epopeya de acción y violencia; y más aún si la vemos en IMAX.

Al parecer, es el último capítulo de la saga homónima. Sólo si alcanzara desmesurado éxito comercial surgiría una nueva secuela.

En caso que fuera la última, tiran toda la carne a la parrilla. Así tenemos, desde el comienzo: asaltos a trenes, persecuciones, explosiones y disparos. Es decir, una síntesis de los elementos de acción que habrá más adelante. Después vienen las relaciones entre los personajes, provenientes de los filmes anteriores, el detonador del conflicto, y el descomunal despliegue de escenarios, extras, exuberantes efectos especiales. Gran eficacia en los paisajes filmados con drones desde el aire.

Los “malos” encabezados por Janson (Aidan Gillen) y Ava Paige (Patricia Clarkson) amurallaron completa una ciudad de rascacielos para protegerse de un virus que arrasa con la especie humana. Las víctimas se convierten en zombies antropófagos. Las multitudes que quedaron afuera del muro de protección se llamarán “cranks” y se irán desintegrando gradualmente.

El equipo de “jóvenes héroes” de los capítulos anteriores deberá ahora hallar la forma de ingresar a WYKD, la ciudad, para rescatar al compañero oriental llamado Minho. Éste fue secuestrado y sirve como conejillo de indias para los científicos que buscan obtener el antivirus en base a su ADN. Es obvio decir cuánto sufre con los experimentos.

Las dos horas y 22 minutos que dura la película serán las hazañas de los rescatistas, luchando contra los ejércitos interiores, y reconciliándose con aquellos antiguos camaradas que ahora prestan sus conocimientos científicos a los “malos”.

Entre ellos destaca la bella Teresa (Kaya Scodelario), que antes fue novia de uno de los héroes, y ahora la consideran traidora. Pero ella les demostrará su antigua lealtad colaborándoles.

Como género de aventura, vemos que cumple con todas las fórmulas de las antiguas películas de matinée. Y por eso mantendrá entusiasmado al público juvenil. Pero el avance tecnológico y narrativo del cine en los últimos decenios ha sido tan grande que los espectadores de más edad quedarán abrumados – y extenuados – tratando de seguir el ritmo de los combates, la parquedad de los diálogos, y la acumulación de secuencias narrativas; cada una daría tema para un filme completo de hace 50 o más años atrás.

Lo que le da el carácter de “espectacular” es la combinación de futurismo, ciencia ficción, experimentos de laboratorio, exterminio masivo de la humanidad, zombies y dominio político total del planeta por una pequeña élite de siniestros gobernantes. Sería raro que hubiésemos omitido algún ingrediente de tan suculento guiso audiovisual.

LA COMPROBADA FÓRMULA DE ACCIÓN Y FUTURISMO EXPRESADA HOY CON IMPACTANTE DESPLIEGUE DE EFECTOS ESPECIALES.

Ficha técnica

Título Original: Maze Runner, Death Cure 
FOX Acción, aventura y ciencia ficción 
EE.UU. – 2,22 hrs. 
Fotografía: Gyula Pados 
Edición: Paul Harb y Dan Zimmerman 
Música: John Paesano 
Diseño Prod.: Daniel T. Torrance 
Guión: T.S. Nowlin, James Dashner 
Actores: Kaya Scodelario, Rosa Salazar, Thomas Brodie-Sangster, Dylan O'Brien 
Director: Wes Ball

Apuesta Maestra - Por Juan Pablo Donoso

¿Es un homenaje o una crítica a la verdadera Molly Bloom?

Antes de cumplir 30 años, ya era multimillonaria rigiendo una empresa clandestina de póker.

El padre, exigente y competitivo (Kevin Costner), quiso que sus hijos fueran triunfadores. Uno fue campeón mundial de esquí, el otro un brillante cirujano cardiovascular y su hija Molly – de alto CI – por un desafortunado accidente casi fue también campeona olímpica.

En vez de estudiar Derecho se puso al servicio de apostadores profesionales y aprendió rápidamente los trucos del oficio.

Al poco tiempo su empresa secreta alcanzó notoriedad. Los clientes eran millonarios famosos del cine, la política y la industria. Su anzuelo radicaba en los créditos que les otorgaba a los perdedores. Así podían volver y seguir jugando. Por esta franquicia que Molly les otorgaba – y que ningún Banco haría – ellos la premiaban con generosas propinas.

La mina de oro que empezó en Los Ángeles se extendió hasta Nueva York donde los acaudalados clientes se multiplicaron. Pero la desventura llegó cuando integrantes de la mafia rusa se sumaron a los apostadores. Y por medio de bestial violencia intentaron integrarse al negocio.

La publicación de su autobiografía – falseando los nombres de los involucrados – la puso ante la opinión pública. Molly Bloom, después de varios rechazos, logró que un abogado negro defendiera tímidamente su causa. Y luego de un tormentoso juicio en el cual ella prefirió declararse culpable antes que perjudicar prestigios, carreras, y familias de los apostadores, logró una insólita salida judicial.

Es el argumento a muy grandes rasgos. El caso es real y su protagonista ni siquiera tiene hoy 40 años.

El guionista Aaron Sorkin (El Ala Izquierda, Red Social), esta vez además dirigió. Se sigue luciendo en los diálogos, pero filmar la adaptación del libro y sus consecuencias requerían de mayor oficio selectivo. Si nos mantiene atentos por 140 minutos, se debe más al talento de Jessica Chastain, de Idris Elba como el abogado negro, y a la pericia de los tres connotados editores. Quedó densa y abigarrada.

El relato tiene 3 niveles temáticos: a) la relación de Molly, desde chica, con su padre, b) la espectacular escalada de su multimillonario negocio de apuestas, y c) la defensa judicial ante la acusación del FBI.

El ritmo general es muy rápido. Pero es tal la abundancia de detalles en las secuencias de póker que para muchos espectadores resultará difícil de seguir. Aunque lo vaya narrando ella misma. Las escenas judiciales, un poco más reposadas, también requieren de mayores conocimientos legales. Y en la dimensión familiar – algo “mensajosa” al final de la película – podría estar la clave psicológica que motivó tan colosal odisea en una muchacha aún veinteañera: “Quiero ser más poderosa que los más poderosos”. “Siempre preferiste a mis hermanos”.

EXCELENTES ACTUACIONES PROTAGÓNICAS PARA UN CASO COMPLEJO DE AMBICIÓN Y TALENTO ENAJENADOS.

Ficha técnica

Título Original: Molly´s Game 
Diamond Films 
Biografía, drama China, EE.UU. – 2,20 hrs. 
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen 
Edición: Alan Baumgarten, Elliot Graham, Josh Schaeffer 
Música: Daniel Pemberton 
Diseño de Vestuario: Susan Lyall 
Actores: Jessica Chastain, Idris Elba, Kevin Costner 
Director y Guionista: Aaron Sorkin (basado en el libro de Molly Bloom)

La Rueda de la Maravilla - Por Juan Pablo Donoso

Es admirable que Woody Allen – a los 82 años – siga creando relatos tan cautivantes por su calidad humana.

Sus historias son siempre claras, amenas y, a la vez, denuncian eternas paradojas de la mente.

Suelen ambientarse a mediados del siglo XX, poco después de la 2ª Guerra Mundial, en un EE.UU. que huele a nostalgia cercana, pero ya pasada.

Ahora, en una estupenda reconstitución de época, 1950, nos ubica en Coney Island, popular balneario vecino a Nueva York, con su gigantesco parque de diversiones.

Nuestro anfitrión es Mickey (Justin Timberlake), un joven salvavidas que aspira a ser un gran dramaturgo, como su ídolo Eugenio O´Neil. Nos narra un trágico incidente que vivió entre los sencillos vecinos de la localidad.

Los personajes del conflicto son Ginny (Kate Winslett), la aburrida esposa cuarentona del operario de un carrusel (Jim Belushi). La hija del marido, Carolina (Juno Temple), de 25 años, que había huido del hogar con un gánster y ahora la buscan para liquidarla por delatora. Y un niño, Richie, hijo de un matrimonio anterior de Ginny, con grave declive por la piromanía.

La inclusión del salvavidas en las carencias amorosas de ambas mujeres desatará la escalada de celos conducente a la tragedia final.

La Rueda de la Maravilla es el giratorio de Coney Island, pero también son los carruseles de ilusión y esperanza instalados en el corazón de sus personajes

La madurez del guion y dirección de Woody Allen radican en la naturalidad con que va tejiendo la trama. Cómo los personajes se limitan a reaccionar ante situaciones tan cotidianas, y obvias, que van surgiendo.

El ambiente popular veraniego de Coney Island, la banda sonora con canciones de la época, y el enjambre humano del lugar, disfrazan el drama subterráneo que va creciendo en ese hogar de gente pobre y anónima.

Junto a la irresponsable participación amorosa de Mickey, somos tan impotentes como él de ejercer como “salvavidas” en aquel torbellino en que sucumbieron esas personas tan necesitadas de ilusiones y de afecto.

A diferencia de otras películas de Allen, llenas de ironía y frases sarcásticas, aquí pareciera que sólo el Destino se burla de sus criaturas envolviéndolo todo en un ambiente festivo.

Excelentes intérpretes, especialmente Kate Winslett que despliega un abanico de emociones.

UNA HISTORIA SIMPLE, DE SERES PEQUEÑOS, QUE CORRE FLUIDA POR FUERA Y TRÁGICA POR DENTRO.

Ficha técnica


Título Original: Wonder Wheel 
Cinecolor Films 
Tragicomedia EE.UU. – 1,41 hrs. 
Fotografía: Vittorio Storaro 
Edición: Alisa Lepselter 
Diseño Prod.: Santo Loquasto 
Actores: Jim Belushi, Juno Temple, Justin Timberlake, Kate Winslett 
Guionista y Director: Woody Allen

Maze Runner, la cura mortal - Por Carlos Correa

Vaya el primer agradecimiento a los realizadores del filme por no extender la tercera entrega de esta saga con la irresistible moda de la separación en dos partes. Y es bastante comprensible esta decisión. La historia final promete, pero es bastante floja en cuanto a ideas y relato. Por ello, el director Wes Ball toma la acertada decisión de basar esta última parte en espectaculares escenas de acción que en una pantalla como la recién inaugurada “Xtreme Láser” de CinePlanet en Santiago, lucen sorprendentes gracias a sus 18 metros de alto, 10 de ancho, sonido envolvente de gran calidad y una proyección láser que hace ver los efectos especiales como juego de niños.

Volvamos a la historia. Los muchachos que habían logrado salir del laberinto en la primera parte, que habían deambulado sin un claro rumbo y se habían enfrentado a CRUEL, esta misteriosa organización que les borra los recuerdos, los encierra y luego los persigue afanosamente en la segunda, comienzan un épico final con el gran rescate de muchos de sus compañeros en una secuencia muy completa y vibrante. Thomas -Dylan O'Brien- lidera el grupo y es secundado por Brenda que es interpretada por Rosa Salazar. Teresa -Kaya Scodelario- trabaja en CRUEL buscando el suero que pueda controlar la peste de la Llamarada y uno de los sujetos de experimentación es Minho -Ki Hong Lee- quien no ha podido ser rescatado y se transforma en la principal razón de volver a entrar en la fortaleza y en sus laboratorios.

Mientras hay acción, la película resiste muy bien el ritmo y concentra la atención. Las naturales pausas, como ya sucedió sobre todo en la extraviada segunda entrega, se hacen largas y carecen de sentido y unidad. Hay mucho tiempo que no logra mantener la tensión, inmoviliza y solo alarga la llegada de una nueva secuencia que esperamos ansiosamente se acerque cuanto antes.

La trama interesante del comienzo de la historia, nos remontamos al 2013, este laberinto sin explicación, sin recuerdos, un espacio de comodidad que solo se rompe por la audacia de los protagonistas, va decayendo en la medida que la trilogía avanza. La parte central es mejor superarla rápido y aunque en este cierre repunta bastante, la ausencia de un guión que permita mantener un mayor interés en la narración se resiente y mucho.

Los efectos especiales del comienzo de la cinta se ven como de juguete, sin embargo con el correr de los minutos son mucho más complejos e interesantes. Y hay una diferencia, los primeros son en exteriores y los siguientes corresponden a una elaboración en diversos set, lo que marca una diferencia en favor de estos últimos. También, en esta oportunidad, los personajes aparecen bastante menos marcados, menos intensos y tal vez por ello se diluyen poco a poco. El metraje se hace extenso, sobre todo porque parece ir a la conclusión y se arrepiente en el camino, un efecto extraño que podríamos atribuir a la falta de nervio en su composición argumental.

A pesar de todas las consideraciones anteriores, “La Cura Mortal” logra cerrar correctamente la trilogía, aunque deja un poquito abierta la puerta como para eventualmente continuar. No lo sabemos, pero podemos suponer que dependiendo de la taquilla y su éxito comercial, podríamos ver en el futuro algo más de la evolución de este mundo distópico que tiene la oportunidad de un nuevo comienzo y también de explicar mejor sus escenarios y sobre todo el por qué llegaron a este apocalíptico, destruido y amenazante futuro.

Ficha técnica

Título original: Maze Runner: The Death Cure
Año: 2018
Duración: 142 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Gotham Group / Temple Hill / 20th Century-Fox Film Corporation
Género: Ciencia ficción. Acción | Futuro postapocalíptico. Supervivencia. Distopía. Young Adult. Secuela
Guión: T.S. Nowlin (Novela: James Dashner)
Música: John Paesano
Fotografía: Gyula Pados
Reparto: Dylan O'Brien, Kaya Scodelario, Katherine McNamara, Thomas Brodie-Sangster, Nathalie Emmanuel, Barry Pepper, Giancarlo Esposito, Rosa Salazar, Dexter Darden, Walton Goggins, Jacob Lofland
Dirección: Wes Ball

24/1/18

Apuesta maestra - Por Carlos Correa

Aaron Sorkin hace su debut como director con esta adaptación cinematográfica de la novela biográfica de Molly Bloom, la llamada “princesa del póker”, quien organizaba exclusivos juegos con estrellas de cine, directores, famosos atletas, millonarios hombres de negocios e incluso con algún miembro de la mafia rusa.

Con un guión vertiginoso y vibrante, Sorkin elabora un relato perfectamente tejido. Molly -Jessica Chastain- narra en primera persona la historia de su vida desde que se frustra su sueño deportivo al sufrir un grave accidente compitiendo en esquí lo que le impide llegar a los Juegos Olímpicos para representar a Estados Unidos en su equipo de elite. Utilizando recurrentes saltos temporales, la forma utilizada por Sorkin para construir la historia resulta interesante a lo largo de todo el metraje. Vemos a la protagonista como niña y joven adolescente, con la figura tenaz y autoritaria de su padre -un preciso Kevin Costner-, alternando con el presente maduro que la muestra junto a un incrédulo abogado -Idris Elba- intentando enfrentar las acusaciones luego de un exagerado arresto del FBI. Entre ambos extremos, podemos observar su proceso de reinvención desde el deporte al mundo de los juegos privados de póker, un ambiente principalmente masculino donde las apuestas son temerarias, las tentaciones enormes y el alcohol y las drogas, el pan de cada día.

Esta historia de vida resulta atractiva por varias razones. La primera salta a la vista porque es la historia real de una deportista de excepción que termina siendo millonaria antes de los 21 años pero no precisamente gracias a desarrollar aquello que soñó desde pequeña. La segunda corresponde al excelente trabajo de escritura en el que Sorkin sin lugar a dudas no defrauda. Es cierto que sus diálogos son extensos, están llenos de intercambios y de mucha información, sin embargo son necesarios para dotar al filme de todos los elementos que se deben tomar en cuenta para comprender el real contexto de la historia. Esta vez, además tomando el rol de director de la cinta, Aaron Sorkin no permite tregua en ningún momento. Si nos desconcentramos mínimamente podemos perder fácilmente el hilo, que ya por su propia naturaleza se torna complejo de seguir. Una tercera razón del atractivo de esta película es la excelente y sólida actuación de su protagonista, Jessica Chastain, y de cada uno de los personajes secundarios que están perfectamente construidos y son interpretados por un elenco de altísimo nivel.

“Molly's Game”, su título original, es mucho más certero que su traducción al español. La palabra juego aplica tanto al deporte como al mundo de las apuestas y también naturalmente es posible asociarla a lo que Molly debe hacer con su vida, haciendo, rehaciendo, inventando y reinventando su camino en todo momento. Aun internándose en un terreno de dudosa legalidad, ética y moralmente cuestionable, Molly siempre intenta ser fiel a si misma y no caer en la comisión de diversos delitos. Incluso pudiendo delatar a gran parte de quienes participaban en sus exclusivos juegos, decide mantener la mayoría de las identidades en secreto. El jugador X -encarnado por Michael Cera- representa de alguna manera todos aquellos nombres que en su libro y en su testimonio ante la corte, Bloom no quiso mencionar.

“Apuesta maestra” es realmente una jugada arriesgada de su director. Un relato largo -141 minutos- que sin embargo fluye de manera natural sobre todo tomando en consideración los tiempos actuales, donde historias de este tipo podrían tener una mayor libertad narrativa en formato de serie de televisión abierta o entrega por capítulos en servicios de streaming. Mayor logro entonces el de Aaron Sorkin, cuyo lenguaje resulta envolvente -y si, por momentos incluso agobiante- pues posee un contundente objetivo, claro y preciso, que logra a cabalidad.

Ficha técnica

Título original: Molly's Game
Año: 2017
Duración: 141 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Entertainment One / The Mark Gordon Company / Pascal Pictures
Género: Drama | Póker. Biográfico. Basado en hechos reales
Guión: Aaron Sorkin (Memorias: Molly Bloom)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Reparto: Jessica Chastain, Idris Elba, Kevin Costner, Michael Cera, Samantha Isler, Chris O'Dowd, Graham Greene, Jeremy Strong, Bill Camp, Brian d'Arcy James, Claire Rankin, J.C. MacKenzie
Dirección: Aaron Sorkin

La rueda de la maravilla - Por Carlos Correa

La imaginación y tenacidad de Woody Allen parecen inagotables. Junto al mérito de conseguir su auto impuesta marca de generar una película por año, Allen se las arregla para, con naturales altos y bajos, entregarnos siempre alguna novedad dentro de su ya reconocida y característica filmografía.

Esta vez la historia se remonta a los años 50. Coney Island es el escenario de personajes disfuncionales y de relaciones dañadas. Humpty -Jim Belushi- encargado del carrusel del parque, y su esposa Ginny -Kate Winslet-, una frustrada actriz que trabaja atendiendo mesas en un frecuentado bar del lugar y que tiene un hijo de su primer matrimonio al que le fascina el fuego, reciben la inesperada visita de Carolina -Juno Temple-, la hija de Humpty y que no ve hace años. Ella viene de regreso de una situación terrible. Se casó con un gánster y ahora huye de las represalias por hablar más de la cuenta. Está marcada. Es pleno verano y la playa bulle. En la bahía siete trabaja como salvavidas Mickey Rubin -Justin Timberlake- un osado joven que aspira a ser escritor. La mesa está servida y podemos prever hacia dónde nos podría conducir el relato de Woody Allen.

Los elementos de sus películas y las características de sus personajes le son tan propios que sabemos conseguirá, en bastantes ocasiones, actuaciones potentes. Esta vez el turno es de Kate Winslet quien interpreta un papel de excelencia, lleno de matices, con una fuerza interior desgarradora y que además atrapa inmediatamente el foco de atención del relato. Bien conocemos los conceptos del director y “Wonder Wheel” no se aleja en absoluto. Las relaciones son el eje central, parece que nada logra encajar, todo es frustración y decadencia.

Sin embargo, Allen nos tiene reservada una sorpresa. Juega con nosotros, sus espectadores, y al menos nos va preparando para tres o cuatro posibles finales. Es impresionante lo que logra al hacernos imaginar de qué manera podría concluir la historia. Y sin adelantar nada, por supuesto que su firma es totalmente diferente a todo lo que pudiéramos pensar y en ello, su sello es inconfundible. Podremos entender el título, “Wonder Wheel” y también podremos seguir imaginando lo que viene a continuación. Y mientras nosotros nos quedamos divagando, seguramente Woody Allen debe estar pensando y probablemente ejecutando su siguiente trabajo.

Ficha técnica

Título original: Wonder Wheel
Año: 2017
Duración: 101 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Gravier Productions / Amazon Studios
Género: Drama | Años 50
Guión: Woody Allen
Fotografía: Vittorio Storaro
Reparto: Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple, James Belushi, Max Casella, Michael Zegarski, Tony Sirico, Marko Caka, Jack Gore, Dominic Albano, Evin Cross, Debi Mazar, Brittini Schreiber, Geneva Carr, Steve Schirripa, Matthew Maher
Dirección: Woody Allen

Tres anuncios por un crimen - Por Carlos Correa

Esta es una película magnífica no solo por la deslumbrante actuación de Frances McDormand sino por una construcción extremadamente fina y delicada de sentimientos, humor negro, crimen y misterio en un pequeño pueblo del estado de Missouri, Estados Unidos.

Mildred Hayes -McDormand- ha sufrido la pérdida de su hija adolescente. Fue asesinada, quemada y violada brutalmente hace siete meses y la policía aún no ha podido hacer nada. No hay sospechosos, no hay arrestos, no hay acciones y todo hace pensar que el caso será uno más de tantos otros que se archivan por falta de pruebas, pistas, negligencia policial o simple desidia. Pero Mildred no lo acepta. Paga con sus ahorros tres avisos camineros, justo en las afueras de la ciudad, en una ruta que ya casi no es transitada, aprovechando viejas estructuras que alguna vez sirvieron de publicidad. Los avisos son sencillos -grandes letras negras sobre fondo rojo- y tienen una significación gigante. Interpelan fuertemente a la policía y específicamente al jefe Willoughby, en un papel sólido de Woody Harrelson.

Desde ese momento la trama adquiere ribetes inusitados. Aparece la pluma de Martin McDonagh para dibujarnos cada escena y cada diálogo con una sencillez y profundidad asombrosa. Hay primeros planos conmovedores, contrapuestos con grandes extensiones y amplios paisajes que nos llevan a vislumbrar la enorme tragedia que viven los protagonistas. Aflora la empatía, la rabia ante el abuso de autoridad, lo inexplicable que resulta el racismo y sobre todo la búsqueda implacable y angustiosa que impulsa a esta madre a hacer justicia. Es una verdadera guerra desatada. Totalmente desequilibrada y en condiciones tremendamente desiguales. Ella está sola contra el mundo. El apoyo por lo sucedido a su hija es total, sin embargo el rechazo a su acusación al jefe de la policía es también radical.

Impactante y conmovedora. Esta es una historia narrada con un ritmo especialmente cadencioso sostenido por el implacable rostro de Mildred, que sin lugar a dudas no nos puede dejar indiferentes. Hay otro policía, Dixon, algo torpe y desubicado, que parece no entender nada y que está totalmente fuera de foco, interpretado estupendamente por Sam Rockwell, y que se transforma en un personaje vital en la consecuencia del relato. Sus acciones violentas, su insólita dependencia de una madre omnipresente y un giro totalmente inesperado del guión, nutren a la cinta de las dosis justas de comedia negra que nos permiten digerir un drama que en otras circunstancias sería absolutamente y totalmente desolador. Diálogos de antología como el que se produce con la visita del sacerdote a la casa de Mildred, o escenas tremendamente crudas y emocionalmente intensas, hacen de “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” una película extraordinaria en forma y fondo que se debe ver con calma y analizar en detalle, pues se va a quedar por mucho tiempo junto a nosotros.

Ficha técnica 

Título original: Three Billboards Outside Ebbing, Missouri
Año: 2017
Duración: 112 minutos
País: Reino Unido
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Blueprint Pictures.
Distribuida por Fox Searchlight
Género: Thriller. Drama. Comedia | Comedia negra. Racismo
Guión: Martin McDonagh
Música: Carter Burwell
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, Peter Dinklage, John Hawkes, Abbie Cornish, Brendan Sexton III, Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren, Michael Aaron Milligan, William J. Harrison, Sandy Martin, Christopher Berry, Zeljko Ivanek, Alejandro Barrios, Jason Redford, Darrell Britt-Gibson, Selah Atwood
Dirección: Martin McDonagh

21/1/18

Las horas más oscuras - Por Carlos Correa

Winston Churchill sin duda fue crucial en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Un personaje histórico sin igual y que ha marcado a generaciones y generaciones. El director Joe Wright se propone para este nuevo trabajo no contar nuevamente la historia que conocemos sino poner el foco en el proceso que llevó al parlamentario británico a asumir como Primer Ministro y los primeros desafíos que tuvo que enfrentar en un escenario tremendamente complejo, hostil y de mínimas opciones y esperanzas por el avance despiadado de Hitler invadiendo el continente europeo.

El actor elegido para representar a Churchill es Gary Oldman. Y a la luz del resultado, la elección es simplemente magnífica. Bajo capas de prótesis y maquillaje -un trabajo excepcional de Kazuhiro Tsuji- Oldman personifica magistralmente a este líder político no solo en gestos y acciones, sino bastante más allá, mostrando su faceta más humana, sus debilidades, su mal humor, sus extrañas costumbres y por sobre todo aquellas virtudes que lograron guiar a una nación a través de un camino que estaba prácticamente perdido, con las fuerzas alemanas a punto de aniquilar la resistencia y con la amenaza cierta de una inminente invasión a Inglaterra.

Oldman da vida a quien en ese preciso momento tenía “al mundo sobre sus hombros”. La guerra avanzaba, resistirse parece imposible y ante este crudo escenario todo hace prever que negociar la paz es la única salida. Sin embargo, Churchill tiene una convicción profunda, por cierto no exenta de dudas, que el camino no es otro que luchar por los ideales británicos y por la liberación de Europa. Oldman deja de ser un actor. Oldman se convierte en Winston Churchill, no lo interpreta, se transforma en él. La tensión del guión entrega a esta cinta los elementos propios de un drama de proporciones épicas. La caracterización del premier saliente, de los adversarios, del clima bélico, de los momentos más inciertos y del clima político imperante en mayo de 1040, están tan bien logrados que por momentos la cinta transcurre casi a modo de documental. Pero es ficción, aunque por momentos se nos olvide por completo si realmente nos dejamos seducir.

Tal es el nerviosismo y la gran cantidad de signos negativos, que el punto de inflexión de la película se produce en un extraño encuentro del Rey Jorge VI con Churchill. En esa escena clave, es vital la empatía que se produce entre ambos. Gracias a ello la cinta se encamina a sus momentos más logrados.

“Darkest Hour” -la hora más oscura, su título original- es perfectamente asimilable a lo sucedido la noche previa a la operación “Dínamo” que tiene como fin la evacuación marítima de Dunkerque (cerca de 300.000 tropas británicas, francesas y belgas que están acorraladas y probablemente perdidas) gracias a la participación no solo de la flota británica sino también de barcos mercantes y de pasajeros. Del resultado de esta operación secreta depende el futuro. Y aquí es donde apreciamos la estatura, el liderazgo, la valentía, el honor y el manejo político por el que Winston Churchill ha sido reconocido a nivel mundial, trascendiendo la historia. Y Gary Oldman, a la altura de las circunstancias, nos regala un trabajo que recordaremos por muchos años más.

Ficha técnica

Título original: Darkest Hour
Año: 2017
Duración: 125 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films
Género: Bélico. Drama | II Guerra Mundial. Años 40. Histórico. Política
Guión: Anthony McCarten
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Bruno Delbonnel
Reparto: Gary Oldman, Ben Mendelsohn, Kristin Scott Thomas, Lily James, Stephen Dillane, Richard Lumsden, Philip Martin Brown, Brian Pettifer, Tom Ashley, Jordan Waller, David Olawale Ayinde, Michael Bott, Danny Stewart, John Locke
Dirección: Joe Wright

18/1/18

Las Horas más Oscuras - Por Juan Pablo Donoso

Esta producción inglesa nos aporta tres elementos de valor: a) educativo por su reconstrucción histórica, b) su elaborada producción, c) sus magníficas actuaciones, en especial la de Gary Oldman.

Cuando, durante la 2ª Guerra Mundial, es inminente que Alemania invadirá Inglaterra, Winston Churchill asume el cargo de Primer Ministro ante el fracaso diplomático de Lord Chamberlain. Para evitar mayores derrotas se rumorea la posibilidad de rendirse ante Hitler, como ya había sucedido con Francia. Churchill, con la mayoría del Parlamento en su contra, y frente a un vacilante rey Jorge VI (Ben Mendelsohn), decide resistir hasta las últimas consecuencias.

La Horas más Oscuras serán estas en que acompañamos al Primer Ministro para enfrentar a los opositores de su mismo partido, y donde su inteligencia, arrojo y tozudez hacen posible la victoria final en el plazo de muy pocos días de mayo de 1940. Es el mérito educativo, en especial para las nuevas generaciones, y para que los mayores vuelvan a recordarlo. Aunque hasta hoy existan opiniones contrapuestas a los criterios políticos, -vgr. Gallipoli y/o Dunkerque – sin duda cambió el curso de la historia.

Como es habitual con las películas inglesas, las reconstituciones de época están cuidadas hasta los últimos detalles: escenarios externos e interiores, vehículos, utilería, vestuarios y maquillajes.

Al vibrante guion de Anthony McCarten se suma la musicalización de Dario Marianelli dando el perfecto equilibrio entre elegancia y tensión.

El director Joe Wright (Atonement – Expiación – 2007) recreó esos momentos históricos, tan críticos, con exhilarante claridad, humor y vehemencia. Pudieron significar la caída del ideal democrático de Europa occidental.

Y al mencionar el humor, es imposible evadir el carácter sarcástico de Churchill que, unido a su tremenda intuición de estadista, salpica el drama con frases y respuestas de agudísimo ingenio.

Magistral escena de Churchill en un vagón del Metro indagando sobre lo que el pueblo inglés realmente desea frente al peligro de invasión nazi. Tal vez nunca ocurrió de esa forma, pero en lo dramático cumple el propósito del relato: animarlo a tomar la decisión definitiva de resistir.

Y como guinda de la torta resaltamos la caracterización de Gary Oldman. Su extraordinario talento actoral nos hace olvidar que es un hombre delgado, de altura y edad medianas. Es capaz de crear los más variados personajes. Además de la propiedad con que transmite los estados y matices anímicos de Churchill, gracias al eximio trabajo protésico de Kazuhiro Tsuji consigue transformar su cuerpo, mejillas, mentón, cuello y cuero cabelludo hasta quedar tan parecido al personaje que cuesta reconocerlo. Oldman logra el prodigio de comunicarnos su personaje de manera íntegra: física, mental y emocionalmente.

CRUCIAL MOMENTO HISTÓRICO DE INGLATERRA CON UNA ACTUACIÓN INOLVIDABLE DE GARY OLDMAN.

Ficha técnica

Título Original: Darkest Hour 
Andes Films 
Historia, drama, biografía Inglaterra – 2,05 hrs. 
Fotografía: Bruno Delbonnel 
Edición: Valerio Bonelli 
Música: Dario Marianelli 
Maquillaje: Kazuhiro Tsuji, Vincent Van Dyke 
Diseño Prod.: Sarah Greenwood Guion: Anthony McCarten 
Actores: Gary Oldman, Lily James, Kristin Scott Thomas Ben Mendelsohn, Ronald Pickup 
Director: Joe Wright

Tres Anuncios por un Crimen - Por Juan Pablo Donoso

Apasionante y absolutamente lograda.

Magnífico tratamiento del tema, guion, actuaciones, diálogos, y dirección general: Martin McDonagh (In Bruges –Escondidos 2008).

Trata de la IMPOTENCIA y la FURIA ante la injusticia. Demuestra que el odio engendra más odio, y que la furia y la venganza pueden destruirnos cuando evitamos detenernos a tiempo.

Missouri, centro oeste de EE.UU., con planicies verdes y boscosas montañas. Mildred, separada, de edad mediana, oriunda de Ebbing, un pueblito rural, perdió a su hija que murió violada a los 19 años. Han pasado 6 meses y la policía ha sido incapaz de hallar al asesino. Cuando el crimen pareciera enfriarse, la madre decide tomar la justicia en sus manos. Contrata una firma publicitaria para que instale 3 gigantografías camineras a la entrada del pueblo. En ellas interpela públicamente al Jefe de Policía (Woody Harrelson), a su equipo de subalternos y a toda la población.

Los letreros provocan y desprestigian a la autoridad. Pero la ley respalda la justa demanda de Mildred. Muchos notables del pueblo intentarán que se retracte. Mientras más intentan disuadirla, más crece su furia, su odio y su afán de venganza. Despertará oscuros instintos de represión y violencia en los acusados.

Admirable mezcla de dolor con giros de humor negro que también son naturales de la idiosincrasia de esos seres tan simples y elementales. Perfecta fórmula de “tragicomedia”.

Merecido tuvo su reciente Globo de Oro 2018 la actriz Frances McDormand, ahora muy diferente a la “buena” de Fargo (1996). Brillante su diatriba cuando retruca al hipócrita y acomodaticio sacerdote. El guionista/director escribió el papel pensando en ella.

Cada mirada de Frances exuda fuerza visceral. Excelentes también Harrelson, como el vulnerable Jefe de Policía, y su abyecto subalterno Dixon (Sam Rockwell), sometido a una madre posesiva, en un rol muy difícil y multifacético.

Cada personaje, con sus luces y sombras, se justifica y está bien elaborado. Incluso del ex combatiente de Irán, que pareciera estar de más, al final descubrimos sus motivaciones.

Seres menores de zonas rurales que abusan de su mínimo poder y, a la vez, son impotentes ante el dolor y la maldad.

Frases punzantes y graciosas, lenguaje inevitablemente obsceno, y momentos de violencia desbocada. Sólo se eximen de la coprolalia las dos hijitas del policía y un enano cómplice con erotismo frustrado.

Excelente selección de canciones y música propia de esas áreas rurales.

Tiene giros inesperados, pero lógicos, la duración exacta, y termina en el momento preciso para entregarnos con claridad el mensaje del autor.

UNA ESTUPENDA PELÍCULA DE FURIA E INELUDIBLE HUMOR NEGRO.

Ficha técnica

Título Original: Three Billboards outside Ebbing, Missouri 
FOX Tragicomedia, humor negro 
EE.UU. – 1,55 hrs. 
Fotografía: Ben Davis 
Edición: John Gregory 
Música: Carter Burwell Diseño Prod.: Jesse Rosenthal 
Actores: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell 
Guionista y Director: Martin McDonagh

El Pasajero - Por Juan Pablo Donoso

Para entretenerse sin sutilezas ni deducciones.

Su propósito es 100% comercial: con algunos actores conocidos crear un conflicto de tensión, elaborar una fórmula narrativa – ya comprobada - que mantenga el interés, y todo esto aderezado en una producción cara y cuidada.

Un “commuter” (pasajero habitual de un transporte público) –Liam Neeson -que un día como cualquiera llega a su trabajo y le avisan que sus servicios ya son innecesarios. A los 60 años deberá enfrentar la cesantía con deudas hipotecarias e hijos universitarios.

En un bar cercano, donde solía departir con ex compañeros policías, le confidencia sus amarguras a un antiguo amigo (Patrick Wilson). Éste le ofrece ayudarlo en lo posible.

En su regreso a casa en el tren habitual, una misteriosa mujer desconocida le hace una oferta. Si cumple determinadas instrucciones durante el trayecto, recibirá una suma de dinero que resolverá sus deudas. Como aliciente le indica dónde hallar un adelanto en el WC del vagón.

Nuestro héroe confirma la promesa y, poniendo en práctica su oficio de ex policía, recorrerá los carros del tren buscando al sospechoso incógnito del que le dan pistas parciales a lo largo del trayecto.

La trama se va complicando porque Michael sospecha de varios pasajeros nunca antes vistos en ese tren. Será agredido, hallará viajeros asesinados y, a medida que se cierra el círculo de los posibles objetivos, se multiplicarán las peleas, los golpes, hasta culminar con el catastrófico descarrilamiento del tren completo.

Nos hacen sospechar de casi todos, como en las clásicas novelas de misterio, mientras el recorrido se acorta. El factor tiempo da el efecto de suspenso. Poco a poco los motivos de violencia serán más gratuitos y forzados, para concluir revelándonos quiénes eran en realidad los “malos”. Y dejarnos conformes, al final, con el “viejito bueno” que, aporreado y maltrecho, se demostró a sí mismo que aún era un súper-detective.

Típica intriga de policías corruptos, con actores famosos, en una trama actualizada de las antiguas matinées.

Faltó la perversa finura de Agatha Christie o la burlona crueldad de Hitchcock. A cualquiera de ellos les habría quedado mejor.

MUCHA ACCION Y SUSPENSO: POCA LÓGICA

Ficha técnica


Título Original: The Commuter 
BFDistribution Acción, crimen, suspenso 
Inglaterra, EE.UU. – 1,44 hrs. 
Fotografía: Paul Cameron 
Edición: Nicolas de Toth 
Música: Roque Baños 
Diseño Prod.: Richard Bridgland 
Guión: Byron Willinger, Philip de Blasi, Ryan Engle 
Director: Jaume Collet-Serra

Sapo - Por Juan Pablo Donoso

Relato sórdido que rememora la complicidad de algunos periodistas, y medios de comunicación, con la violación a los derechos humanos durante el gobierno militar en Chile.

La película denomina “sapo” al personaje central – Jeremías Gallardo – un oscuro y débil reportero que se prestó para que la policía secreta torturara a compañeros, hombres y mujeres, conocidos suyos.

Mientras su esposa da a luz un hijo en 1985, y él viaja desde Valparaíso a Santiago va recordando, por medio de “raccontos”, lo que fueron sus tiempos de colaboración con los excesos cometidos, y luego oficialmente encubiertos por la prensa.

Esta temática ha sido exhaustivamente tratada en decenas de filmes nacionales, incluso a fines del régimen militar. ¿Cuál fue entonces el propósito de revivir, otra vez, tan dolorosas memorias del pasado?

La respuesta la hallaríamos más en la Forma que en el Contenido. Nos llega como un ejercicio estético de narrativa cinematográfica. Como una búsqueda atmosférica, que por medio de iluminación casi siempre nocturna, con cámara en mano, y una edición asmática, nos instala muy cerca de la cabeza del protagonista. Y decimos “cabeza” porque en ningún momento hay una clave de lo que pasa por su mente, y menos aún por su conciencia moral. Deambula, antes y ahora, como un sonámbulo sin voluntad ni escala de valores. Desconocemos sus motivaciones psicológicas y sus antecedentes familiares. Sólo alcanzamos a percibir un constante desconcierto cuyo único síntoma es la sequedad y la picazón de sus ojos asombrados.

La actuación de Fernando Gómez Rovira consigue transmitirnos el abismo anestesiado de su alma en contraste con el naturalismo vulgar e irresponsable de los demás personajes insertos en la vida diaria. Ni asistir al fusilamiento de los carabineros Sagredo y Tom Collins le permiten a Jeremías reconocer su propia identidad, ni menos la de quienes lo rodean.

A diferencia de los personajes más confundidos de Dostoievsky, aquí ni siquiera logramos intuir el corazón – perverso o equivocado – de Jeremías… para abominarlo o, en el mejor de los casos, compadecerlo.

PROLIJO EJERCICIO DE ESTÉTICA CINEMATOGRÁFICA PIVOTEADA EN UN PROTAGONISTA AMORFO, PUSILÁNIME E INSONDABLE.

Ficha técnica


Drama 
Zapik Films Chile – 71 minutos 
Fotografía: Francisco Obradors 
Edición: Javier Estévez y Francisco Inostroza Lara 
Música: Juan Pablo Ternicier y Andy Casablanca 
Diseño Prod.: Francisca Marshall 
Guión: Camilo Torres, Constanza Ternicier y Juan Pablo Ternicier 
Actores: Fernando Gómez Rovira, Loreto Aravena, Mario Horton, Ingrid Isensee, Víctor Montero
Director: Juan Pablo Tecnicier

17/1/18

El Pasajero - Por Carlos Correa

Rutina. Así comienza esta película que una vez más tiene a Liam Neeson en un rol que pasa del anonimato absoluto al héroe máximo de toda la acción. Neeson ya ha anunciado que no quiere seguir interpretando estos papeles y de verdad podemos entenderlo y empatizar con él. Esta vez es un vendedor de seguros que tiene la misma rutina hace al menos 10 años. Michael regresa todos los días a su casa, en tren y a la misma hora, sin embargo este es un día especial. Una misteriosa mujer se le acerca abordo para ofrecerle un delicado trato que definirá qué tipo de persona es, si acepta o lo rechaza, o bien si participa o no. Sin embargo, el protagonista ya está envuelto en una conspiración en la que se juega la vida; la de sus seres queridos y la suya propia.

La cinta es literalmente “de manual”. Construida de forma clásica, genera un logrado y tenso suspenso desde el inicio. No sabemos mucho de qué se trata la historia, sus antecedentes, los involucrados ni hacia donde se desarrolla la trama, incluso en su comienzo, que muestra una rutina diaria y que es incómodamente especial. Neeson tiene oficio y el director Jaume Collet-Serra usa correctamente todos los recursos del género para lograr con ello puntos altos y entretenidos.

Tomando en cuenta que nunca es sencillo tener un escenario en movimiento, los efectos especiales y los detalles del guión hacen transitar los minutos por altos y bajos que nos mueven, nos hacen dudar y finalmente nos regresan a un nuevo punto de partida. Y así transcurre la mayor parte del metraje, con un destino incierto, con más dudas que certezas. Por eso, a quienes nos gustan este tipo de películas, podemos perfectamente denominarlas como nuestro placer culpable.

Ficha técnica

Título original: The Commuter
Año: 2018
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Lionsgate / StudioCanal / Nvizage / Ombra Films
Género: Thriller | Trenes/Metros
Guión: Byron Willinger, Philip de Blasi
Música: Roque Baños
Fotografía: Paul Cameron
Reparto: Liam Neeson, Patrick Wilson, Vera Farmiga, Sam Neill, Jonathan Banks, Elizabeth McGovern, Dean-Charles Chapman, Clara Lago, Florence Pugh, Letitia Wright, Shazad Latif, Killian Scott, Andy Nyman, Roland Møller, Colin McFarlane, Dilyana Bouklieva, Adam Nagaitis, Kingsley Ben-Adir, Kobna Holdbrook-Smith
Dirección: Jaume Collet-Serra

Los que aman, odian - Por Carlos Correa

Esta cinta del director Alejandro Maci es una adaptación de la novela del año 1946 de Adolfo Bioy Casares y Victoria Ocampo. Enrique Hubermann -Guillermo Francella- es un homeópata que viaja de vacaciones a un hotel solitario y por esas cosas del destino se reencuentra con un viejo amor que desea olvidar. Mary -Luisana Lopilato- tiene un comportamiento extraño, sin rumbo claro y tremendamente manipulador. Enrique no sabe a qué atenerse con ella y mucho menos de qué manera actuar. También alojan en el hotel la hermana de Mary, Emilia -Justina Bustos- y su cuñado Atuel -Juan Minujín- quienes comparten con ella este pequeño tiempo de descanso familiar.

La película no define muy bien su género. Comienza como un drama que es más bien tratado como obra de teatro, con muchos interiores, escuchas indiscretas y encuentros ocultos. Hay que esperar casi una hora para que la cinta se transforme en un thriller, y es allí donde se desenvuelve bastante mejor. Agrega esa dosis de tensión que antes solo estaba en el ambiente y que ahora pasa a ser el motor del relato y lo que realmente anima el guión.

La música de Nicolás Sorin ayuda mucho a recrear cada uno de los ambientes, cuadros y escenas de la película. Las actuaciones funcionan bien, aunque varios diálogos y pasajes carecen de una convicción real que las haga más vigorosas e interesantes. La cinta logra nuestra atención recién en el último tercio del metraje, básicamente porque presenta un puzzle policial del que naturalmente queremos conocer su solución. Al activarse el relato dejamos atrás una suerte de vacío planteado en su extenso comienzo y así logra construir hacia el final los mejores minutos del filme.

Título original

Los que aman, odian
Año: 2017
Duración: 101 minutos
País: Argentina
Productora: Patagonik Film Group / Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales
Género: Drama - Thriller
Guión: Alejandro Maci, Esther Feldma (Novela: Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo)
Música: Nicolás Sorin
Fotografía: Julián Apezteguia
Reparto: Guillermo Francella, Luisana Lopilato, Marilú Marini, Juan Minujín, Justina Bustos, Carlos Portaluppi, Mario Alarcón
Dirección: Alejandro Maci

12/1/18

Victoria y Abdul - Por Juan Pablo Donoso

Basado en un hecho histórico, este filme se hizo para enternecer y deslumbrarnos con una realización fastuosa y con excelentes actores.

El talento del director inglés Stephen Frears (Relaciones Peligrosas, Susurro en tus Oídos) suele combinar la elegancia y el boato con la sordidez espiritual de sus personajes.

Esta vez confronta los altos intereses protocolares con sentimientos básicos – y casi inconfesables – que yacen ocultos en el corazón de las personas.

El Tema es la dolorosa necesidad de Amistad; sin ligarla a conveniencias materiales ni tampoco a derivaciones eróticas. Un canto de Amistad que por su propia pureza puede llenar rincones olvidados del alma.

Fines del siglo 19, apoteosis del Imperio Británico, poderío indiscutible sobre naciones de Asia y África. Su paradigma es una reina que ha gobernado por más de 60 años y ante la cual millones de pueblos se inclinan: Victoria.

Pero detrás de la ostentosa parafernalia palaciega respira una anciana aburrida de ser tratada más como una institución que como una mujer.

Entre sus múltiples obsequios recibe un día una moneda de oro que le envían desde la India. Se lo trae un muchacho escogido entre los escribanos simplemente porque era más alto que la mayoría de sus compatriotas. La autenticidad del joven hace que la reina intuya en él - ¡por fin! – un rasgo de pureza sin otra vivencia que el asombro.

Le pedirá que la sirva en tareas menores, sintiéndose cómoda, y disfrutando de su compañía. Se entera que en la India su padre era un “munshi”( profesor). Y solicita que Abdul sea un “munshi” para ella, informándola de las costumbres y tesoros de su país, hasta pedirle que le enseñe a escribir con los caracteres de aquel idioma.

Adopta el rol de amiga y madre para él. Su presencia le trae un aire nuevo y refrescante. Le habla de su viudez, de su maternidad, de su adorado esposo fallecido, y lo invita a conocer otras regiones de Inglaterra y Europa donde vivió hermosos momentos de su juventud. Le hace traer a su esposa y suegra dándoles una cómoda residencia, y respetando sus costumbres de familia musulmana.

Esta obsecuencia hacia un hombre de otra “raza” generará escándalo entre sus chambelanes y ministros. Más aún en su hijo Bertie, sucesor al trono, y de quien ella tiene una opinión peyorativa.

A diferencia de lo que significó Rasputín para la zarina de Rusia, Adbul fue un cordial compañero que alivianó sus últimos años de vida. Y para defenderlo, siendo anciana, recurrió a su tremenda majestad para impedir que cundiera la maledicencia y las conspiraciones en su contra.

Dame Judi Dench que ha interpretado este rol en películas anteriores domina a la perfección su personaje. Nos transmite verdad y emoción.

UN HECHO VERIDICO QUE COMBINA TERNURA, HUMOR, SARCASMO, EN UNA DESLUMBRANTE PRODUCCIÓN DE ELEGANCIA , VESTUARIOS Y MAQUILLAJES.

Ficha técnica


Cine Arte Galería Patricia Ready
Biografía, drama, historia Inglaterra – EE.UU. – 1,51 hrs. 
Fotografía: Danny Cohen Edición: Melanie Oliver 
Vestuario: Consolata Boyle 
Música: Thomas Newman 
Diseño Prod.: Alan MascDonald 
Guión: Lee Hall – Shrabani Basu (libro) 
Actores: Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott Smith, Michael Gambon 
Director: Stephen Frears

Olé, el viaje de Ferdinand - Por Juan Pablo Donoso

Filme de animación muy logrado. Encantador para público de todas las edades. Educativo y cómico de principio a fin.

El personaje principal es el TORO FERDINANDO, de la famosa novela infantil escrita en 1936 por Munro Leaf, e ilustrada por Robert Lawson.

Es un toro muy cariñoso que, ignorante de su provenir en la plaza, prefiere dedicarse a oler las flores del campo.

Ajeno a la violencia de la lidia, opta por ser un semental pacífico y amigable.

Leaf, fue un literato académico de las Universidades de Maryland y Harvard. Pese a su hermoso mensaje, la publicación de Ferdinando, el Toro en su época fue muy polémica en determinados lugares. Por su carácter antibélico lo prohibieron en el país donde se ambientaba el argumento – España, inmersa en la Guerra Civil– y asimismo en la Alemania nazi. En 1938, Walt Disney estrenó la versión animada con éxito internacional.

Desde ternero Ferdinando fue criado por una niñita que lo trató como su mascota llenándolo de amor por todas las criaturas de la naturaleza. Hasta que un día otras personas descubrieron que era un enorme y poderoso ejemplar bovino, digno de enfrentar en el ruedo al más invencible de los toreros de España.

El resto de la epopeya es cómo tratan de raptarlo y cómo él, con la ayuda de sus graciosos amiguitos animales, intenta escapar del fatal destino de luchar y finalmente morir en la Plaza de Toros, para gloria y lucimiento del Gran Matador.

Cada personaje - humano o animal – se comporta según su naturaleza. Por eso, en vez clasificarlos en “buenos” o “malos”, nos invitan a comprenderlos atendiendo a sus respectivas escalas de valores.

Excelente guion, muy bien estructurado; nos va entregando diversos episodios que, uno tras otro, ascienden hacia el gran clímax final: el encuentro frente a frente con el mejor torero del mundo. ¿A quién le corresponderá sobrevivir?

Lo importante es que por encima de las diversas tradiciones, identidades e intereses, lo que verdaderamente nos une es el AMOR y la SOLIDARIDAD con toda la Creación. “No juzgues a un toro por sus cuernos”.

Recomendamos quedarse viendo los créditos finales. En ellos, además de la bella música, los personajes siguen contándonos cosas.

Con películas recientes como COCO, elaborada con la técnica de Pixar, el tratamiento en este caso de Blue Sky Studios compite en igualdad de excelencia; basta ver la inmensa cantidad de profesionales que trabajaron en la realización de esta obra, cosa que muy pocos espectadores se imaginan.

TIERNA, SABIA Y MUY GRACIOSA. IMPERDIBLE.

Ficha técnica


Título Original: Ferdinand 
FOX Animación, aventura, comedia EE.UU. – 108 minutos 
Fotografía: Renato Falcao 
Edición: Harry Hitner 
Música: John Powell 
Diseño de Arte: Thomas Cardone 
Guión: Ron Burch, David Kidd, Don Rymer, Munro Leaf (libro) y Robert Lawson (libro) 
Voces: John Cena, Kate McKinnon, Bobby Cannavale 
Director: Carlos Saldanha

El Niño y el Mundo - Por Juan Pablo Donoso

Largometraje brasileño de animación distinto, y a la vez alucinante, por la forma en que entrega su mensaje.

Viene precedido por los siguientes premios: 

 - Nominada al Oscar 2015 como mejor largometraje de animación 
 - Ganadora Mejor película independiente Premios Annie 2015 
 - Mejor película animada Premios Platino 2015 
 - Mejor película y Premio del Público Festival de Annecy 2014 
 - Mejor largometraje de animación Festival de La Habana 2013

Historia sencilla pero exuberante en colores y efectos en op-art.

Animación en base a dibujos que parecen infantiles.-

Reminiscencias plásticas de Paul Klee, Joan Miró, y collages postmodernos. Aprovecha influencias de Hayao Miyasaki en la animación y de Andréi Tarkovsky en su modo de entender la facturación cinematográfica.

Personajes trazados con líneas elementales contra fondos generalmente blancos o lisos. Como hechos por niños muy pequeños y coloreados con grayones gruesos, que a ratos estallan en caleidoscopios de color.
Confunde el horizonte de los espectadores, gracias a la óptica de las manchas, a las combinaciones cromáticas y a la forma en que se inclinan hacia un lado u otro.

Es un tipo de animación diferente a la habitual (Pixar, Blue Sky, o a la línea que inició Disney). Aquí toman vida y emoción los dibujos infantiles que hallaríamos en las paredes de un kindergarten.

Un niño muy pequeño abandona su hogar en el campo y va a la ciudad en busca de su padre. Descubre un mundo hecho de máquinas que parecen animales y animales que son máquinas. El relato presenta saltos de tiempo – pasado y futuro – casi sin aviso previo, como sucede con la fantasía psicológica infantil.

Música sincrética latinoamericana, que también guiña sutilmente al neofolclore chileno.

La vimos en una sala repleta de familias con hijos muy pequeños. Y durante la hora veinte de duración mantuvo a ese público en silencio y atento a la pantalla. Predomina el factor hipnótico de lo visual unido a la simpleza de la historia.

Carece de diálogos. Y si los hay son dichos deliberadamente en camelo (jerigonza). Tiene la duración justa para evitar el cansancio o la saturación.

Mensaje ecologista que denuncia la deshumanización urbana e industrial. Los obreros manuales son desplazados por complejas maquinarias y retroexcavadoras que devoran árboles con apetito insaciable. En medio de la fastuosidad del progreso y la tecnología, se asoman indiscretos basurales habitados todavía por niños y ratones.

Nos pide recuperar el contacto con la tierra, con las semillas y la familia. Nos previene contra la masificación alienante de la economía, del pensamiento y, por último, del alma.

UNA HISTORIA PARA LA HUMANIDAD CONTADA CON LOS DIBUJOS DE UN NIÑO.

Ficha técnica


Título Original: O Menino e o Mundo 
Red Sala Cine Chile 
Animación, aventura, familia Brasil – 1,20 hrs. 
Música: Ruben Feffer y Gustavo Kurlat
Diseño Prod.: Fernanda Carvalho
Voces: Vinicius Garcia, Marco Aurélio Campos, Lu Horta 
Escrita, Editada y Dirigida por Alé Abreu

10/1/18

Victoria y Abdul - Por Carlos Correa

Lo más interesante de esta cinta no es solo su historia sino todo aquello que la rodea. Hay un trabajo muy interesante de fotografía, los escenarios, los eventos y la música. Sin embargo el relato está lejos de la épica promesa y es bastante limitado en lenguaje y desarrollo.

La Reina Victoria -Judi Dench en un papel que interpreta deliciosamente- luce cansada y algo enferma. Se aproxima a sus últimos días y es retratada como una gobernante solitaria, aislada por quienes la rodean y totalmente manejada por las circunstancias y por todo el aburrido protocolo de la casa Real Británica. En una de las tantas recepciones oficiales, la Reina recibe un especial obsequio desde la India donde ella aún es su emperatriz. Quien se lo entrega, Abdul Karim, un humilde criado elegido para la ocasión, llama la atención de la monarca lo que se traduce en un nuevo encuentro que es el punto de partida a una relación de afecto y amistad que concluye con “el munshi” -así lo llamó la Reina, es decir en una palabra hindi-urdu un maestro real- de secretario personal, consejero y confidente de Victoria durante sus últimos años de vida.

La cinta, en todo caso, va de menos a más. Desde un comienzo bastante flojo, con un trato curioso y algo grotesco, comienza a desarrollar detalles que naturalmente llaman la atención. La vida privada de la Reina, los deseos de poder de Bertie, su hijo mayor y heredero, la distancia y desprecio de la corte hacia la figura de Abdul y este denominado “capricho” de Victoria van dando forma a una narración que no tiene un punto de llegada claro. En esto es clave el tratamiento que el director Stephen Frears entrega al relato pues no alcanza la credibilidad y fuerza necesaria, sino más bien lo nutre de varias caricaturas y actuaciones un poco exageradas.

“Victoria y Abdul” mantiene la expectativa hasta el final. No obstante aquello, el Palacio de Buckingham es bastante más de lo que nos muestran y la Corona, una Institución mucho más compleja. El mérito si está en que la película se encarga de dejar en claro que muchas veces basta una mirada a los ojos, profunda y honesta, para abrir la puerta a una estrecha relación. Y sin duda, podemos suponer que mientras más poder tiene una persona, menos miradas profundas y honradas tendrá, por lo que algo así se trata de una situación verdaderamente muy especial. El guionista Lee Hall basa la historia en el libro Victoria & Abdul de Shrabani Basu que se inspira en los escritos de Abdul. Resulta interesante su versión cinematográfica, y se percibe que la novela está dotada de una particularidad esencial que lamentable no se siente transmitida por el filme.

Ficha técnica

Título original: Victoria and Abdul
Año: 2017
Duración: 112 minutos
País: Reino Unido
Productora: BBC Films / Cross Street Films / Working Title Films / Perfect World Pictures
Género: Drama | Histórico. Siglo XIX. Amistad
Guión: Lee Hall (Novela: Shrabani Basu)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Judi Dench, Ali Fazal, Stephen Graham, Adeel Akhtar, Paul Higgins, Michael Gambon, Tim Pigott-Smith, Olivia Williams, Robin Soans, Jonathan Harden, Sukh Ojla, Kemaal Deen-Ellis
Dirección: Stephen Frears

7/1/18

No estoy loca - Por Juan Pablo Donoso

Tragicomedia chilena inteligente, sensible, entretenida, bien actuada y de prolija realización.

Logra un perfecto equilibrio entre el tono de comedia bajo la cual fluye un doloroso drama humano.

Estupenda actuación de Paz Bascuñán, que supera con creces su ya eficaz desempeño en la farsa anterior SIN FILTRO.

Ella encarna a una periodista que junto con cumplir 38 años experimenta el derrumbe de todo lo que era importante en su vida. Se entera que es infértil, que su marido la abandona con su mejor amiga, y aunque la deja bien financiada sólo el alcohol puede llenar ese vacío emocional. Y, precisamente, cuando está más borracha y solitaria decide lanzarse desde lo alto de su departamento a la calle.

Aquello constituye el prefacio, la motivación de lo que será el desarrollo posterior de la película. Como su intento de autoeliminación fracasó, la internan en una clínica psiquiátrica para que recupere la cordura. Y mientras más se resiste al tratamiento, más inflexibles son las medidas para mantenerla allí.

El periodo de reclusión será un tortuoso viaje que la llevará desde la enconada rebeldía hasta, por fin, vislumbrar su madurez como persona y como mujer.

Durante el proceso nos parecerá que todo lo que sufre es injusto y cruel, y quisiéramos su liberación. Pero a diferencia de Atrapado sin Salida, donde el protagonista sucumbe ante la brutalidad del manicomio, aquí terminamos agradeciendo este calvario que nos aporta una luz redentora.

Paz Bascuñán con sus ojos y los rictus de sus labios dice mucho más que con palabras. Es una actriz que comprende a cabalidad las facetas de su personaje, y lo expresa con más elocuencia uterina que racional. Los secundarios también asumen sus roles con ingenio, humor, y logrando una galería de ejemplares psicóticos bien diferenciados.

Por la complejidad de la trama y la gran variedad de personajes pintorescos, incluyendo al psiquiatra y la grotesca caricatura antagónica de la madre (Gaby Hernández), el tema daría para una larga y multifacética teleserie. Deja mucho material anecdótico apenas esbozado.

Lamentamos que, hacia el final, ciertos diálogos bordean lo “mensajoso”. Con más sutileza, e incluso silencios, pudieron decir lo mismo, y su efecto elíptico habría sido más sugerente y eficaz.

Critica las convenciones sociales alienantes. La mejor terapia es atreverse a reconocer y disfrutar de la propia LOCURA, mientras sea inofensiva para otros. Porque contra los golpes de la vida la Felicidad es la mejor Venganza.

UNA INTELIGENTE Y LOGRADA TRAGICOMEDIA CHILENA. MUY RECOMDENDABLE.

Ficha técnica

Tragicomedia 
BFDistribution Chile
1,55 hrs. 
Fotografía: Antonio Quercia 
Edición: Diego Macho Gómez 
Música: Manuel Riveiro 
Diseño Prod.: Amparo Baeza 
Guión: Guillermo Amoedo, Nicolás López 
Actores: Paz Bascuñán, Fernanda Urrejola, Antonia Zegers, Luis Pablo Román, Carolina Paulsen, Ignacia Allamand Gabriela Hernández 
Director: Nicolás López

4/1/18

La Versión de Browning - Por Juan Pablo Donoso

Esta famosa obra teatral inglesa de Terence Rattigan ha sido llevada al cine seis veces. Y siempre con éxito y excelentes actores.

La más recordada fue aquella de 1951 protagonizada por Sir Michael Redgrave y dirigida por Anthony Asquith.

Es recurrente en Rattigan la temática de la decadencia por motivos de edad, de las flaquezas del espíritu (Mesas Separadas, El Mar Profundo y Azul), y muy en especial de conflictos pedagógicos entre maestros y alumnos (El Caso Winslow). Suelen sus dramas confrontar a los que comienzan sus vidas con aquellos que, agobiados y débiles, ya vislumbran el ocaso.

En la Versión de Browning el peso trágico recae sobre los hombros del protagonista, Andrew Crocker-Harris. Y por eso lo suelen encarnar eximios actores. Esta vez lo interpretó Albert Finney.

Luego de 20 años de docencia el Prof. Crocker –Harris debe abandonar su cátedra de latín y griego por motivos de salud, sin siquiera recibir pensión. Su severidad lo ha hecho impopular con los alumnos, quienes se burlan a sus espaldas. Su matrimonio con un mujer mucho menor también está zozobrando. Sólo la gratitud tardía de un joven estudiante le aporta relativo consuelo.

Es la historia sensible del fin de una vocación educativa y de una relación conyugal marchita y estéril.

Como es habitual con los buenos filmes ingleses, tanto los personajes secundarios como la ambientación, son impecables.

Una obra triste y hermosa que nos prepara el ánimo para afrontar las inevitables torpezas de la inmadurez, las ingratitudes e injusticias, pero que. al reconocer los propios errores, descubrimos los momentos de luz y ternura que siempre estuvieron allí, silenciosos, sin que nos diéramos cuenta.

BELLA Y TALENTOSA VERSIÓN DE UN CLÁSICO DE LA DRAMATURGIA INGLESA CONTEMPORÁNEA.

Ficha técnica

Título Original: The Browning Version 
Cine-Arte Galería Patricia Ready 
Inglaterra – 1,37 hrs. 
Fotografía: Jean-Francois Robin 
Edición: Hervé Schneid Música: Mark Isham 
Diseño Prod.: John Beard 
Guión: Terence Rattigan (obra teatral), Ronald Harwood 
Actores: Albert Finney, Greta Scacchi, Matthew Modine, Michael Gambon 
Director: Mike Figgis