30/8/17

Johnny 100 pesos, Capítulos dos - Por Carlos Correa

Fue un hecho policial que marcó la década de los noventa en Santiago. Probablemente muchos lo recordamos por haberlo visto en la televisión, en los diarios y por la película que Gustavo Graef Marino realizó pocos años después de sucedido. Hoy, después de 20 años, Johnny es liberado luego de cumplir su pena y sale a un mundo irreconocible para él. Todo ha cambiado y es completamente diferente a lo que conocía. La idea de hacer una secuela ficcionada a partir de un hecho real es muy interesante. Permite dimensionar la distancia temporal, relevar los cambios, mostrar las transformaciones materiales, las físicas, las distintas costumbres y los avances vertiginosos de la tecnología. También debería ser capaz de visualizar la evolución o involución de las personas y sus entornos. Todo aquello se transforma en un buen desafío y genera muchas expectativas las que, lamentablemente, quedan a mitad de camino.

Johnny -Armando Araiza- tiene 38 años. Nadie lo espera al salir del penal. Toma un rumbo incierto hasta que por sorpresa su hijo Juan García -Lucas Bolvarán- logra reunirse con él alcanzando un bus para contarle de su existencia. Juan vive en la casa de Bárbara -Luciana Echeverría-, una casa grande y moderna ubicada en el sector más acomodado de la ciudad, con lujos y comodidades desconocidas para Johnny. A poco andar el protagonista descubre que su hijo incursiona en el negocio de la droga y por cierto quiere evitar a toda costa que sea atrapado por una historia similar a la vivida por él mismo en el pasado. Sin embargo, este reencuentro familiar no es gratuito. Hay mucho dinero en juego, deudas y desarreglos por lo que Johnny es obligado a cometer un nuevo delito para poder destrabar una situación que podría escaparse de las manos y terminar verdaderamente mal. Debe secuestrar a la hija de un reconocido hombre público lo que lo aleja completamente del oficio aprendido en la cárcel como restaurador de libros antiguos, lo devuelve de bruces a la escena criminal y lo pone en la mira de la policía.

El relato construido por el guionista Patricio Lynch tiene elementos muy interesantes. Hay una mezcla de temporalidad, una historia con múltiples conexiones, personajes variados y bastante acción. La filmación de Graef Marino es acorde a la trama y posee un alto nivel de producción. ¿Qué sucede entonces? ¿Es la forma de narrar o hay otros elementos que hacen que la cinta no despegue? A mi modo de ver, la respuesta recae en las actuaciones. Partiendo por el protagonista, Araiza no logra transmitir la esencia de su personaje. Se observa fragmentado, sin vuelo, fingido e incómodo, no por el papel representado sino tal vez por ser demasiado rudimentario, sin herramientas. Lucas Bolvarán, quien brillara con luz propia en la serie “Los 80”, está lejos de su potencial y salvo pequeñas gotas, también se diluye con el correr del metraje. Francisca Gavilán, la excelente “Violeta se fue a los cielos”, queda en inferioridad de recursos en su rol de Comisario, donde es más que nada una caricatura que no alcanza relevancia ni profundidad. Y algo similar pasa con todo el elenco. Se siente la incomodidad, se percibe algo forzado, los diálogos no fluyen y las escenas tampoco. Existe fragmentación de la línea, no se logra construir una atmósfera “ad hoc” y todos esos elementos confluyen en un resultado que no se percibe logrado. Solo la resolución de la trama mantiene algo de tensión, sin embargo tampoco es suficiente.

Sin duda es valorable el esfuerzo de recrear un personaje que para muchos pudiera haber sido “de culto”. No obstante la sensación es que Gustavo Graef Marino pudo haber hecho algo mejor. Es posible que exijamos más a lo largo de los años. Es posible también que, a la distancia, el primer “Johnny”, se vea más grande de lo que en su momento fue. Tal vez el nivel de la trama -un guión más de serie televisiva que cinematográfico- no esté a la altura de su desarrollo y producción. Puede ser alguna de estas variables o la suma de un conjunto mayor. Por ello, me quedo con otro aspecto sustantivo de una realización: si el elenco no logra vivir realmente la representación, ni el relato, ni la historia, ni la forma por si sola, pueden elevar el resultado final. Y en este caso, parece suceder aquello, quitando sustento, base y fuerza a un proyecto que pudo ser pero que falló en el intento. Así y todo, las cartas se lanzan para una nueva historia. Veremos si se materializa o solo queda esbozado.

Ficha técnica

Título original: Johnny 100 pesos - Capítulos dos
Productores: Gustavo Graef Marino y Patricio Lynch
Productores Ejecutivo: Marcos de Aguirre, Peter Bandera, Fernando Bandera, Óscar Zenteno, Isabel Chávez, Luis Manuel Aguirre, Francisco Inostroza, Óscar Zenteno, Alex Pérez.
Guionista: Patricio Lynch
Fotografía y cámara: Vitoco Uribe
Dirección de Arte: Hugo Urtubey
Montaje: Camilo Campi
Música: Andrés Pollak
Vestuario: Loreto Vuskovic
Efectos visuales 3D: Eduardo Squella
Actores: Armando Araiza , Lucas Bolvarán, Luciana Echeverría, Francisca Gavilán, Valentina Vargas, Juan Pablo Bastidas, Ignacia González, Alberto Ellena, María Elena Duvauchelle, Víctor Montero y Daniel Antivilo.
Director: Gustavo Graef Marino

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