8/7/17

Perfectos desconocidos - Por Carlos Correa

Esta cinta del director italiano Paolo Genovese retrata la reunión de siete amigos (tres parejas y un soltero) que se juntan a cenar en la noche de un eclipse de luna. Eva -Kasia Smutniak- y Rocco -Marco Giallini- son los anfitriones -ella analista y él médico especialista en cirugías plásticas- de Bianca, Cosimo, Carlotta, Lele y Peppe. La cita transcurre como un reencuentro de quienes se conocen por varios años, todos sub 50, amigos que han compartido muchas situaciones de sus vidas. Sin embargo, Eva propone un juego. El juego de la verdad, que significa dejar en la mesa los teléfonos celulares y desde ese momento compartir cualquier mensaje o llamado de forma pública como muestra que nadie tiene nada que ocultar. Todos aceptan pero con marcados reparos, pues claro, en este minúsculo aparato podrían ocultarse los secretos más importantes y trascendentes de nuestra vida secuestrada por la tecnología y el entorno digital.

Más cercana al teatro que al cine, el relato no tiene una definición tan clara. El guión, que sin duda es lo fuerte de la historia, combina inteligentemente variadísimos e intensos diálogos. Salvo un formal comienzo y un final desconcertante, la acción transcurre íntegramente en torno a la cena, en la mesa, en el living o en la terraza observando el fenómeno lunar. Y aquello que en un comienzo llama poderosamente la atención -que es la secuencia dramatúrgica- va perdiendo densidad pues lo observamos a través de un lente que por más que intenta variar de ángulo, no logra cautivar con elementos visuales propios.

Vamos al tema de fondo. La caja de pandora que se abre -predeciblemente- con cada llamado y mensaje va complejizando las relaciones a puntos de tensión que parecen salirse de control. Estos amigos comienzan a visualizar que en realidad no se conocen. Las parejas, todas en crisis por diversas razones, descubren realidades difíciles de mantener unidas y la decepción es el sentimiento más generalizado. El soltero, evidentemente también descubierto en un secreto trascendente, es el contrapunto a los casados en un conflicto que le supera con creces.

No es menor la cantidad de producciones actuales que giran en torno al mundo digital en el que estamos actualmente inmersos. No solo nos llama a reflexionar sobre el tema, sobre nuestra capacidad de relacionarnos cara a cara, sino que con claro acento crítico, pone de manifiesto una central preocupación referida a las decisiones que tomamos cotidianamente. Es cierto que el mundo digital no es sino una extensión de nuestro mundo personal, sin embargo las posibilidades que entrega y la forma en que nos desenvolvemos en dicho entorno marcan indudablemente nuestro comportamiento. Si hay secretos en las relaciones personales también los habrá en las relaciones virtuales. Y las mezclas entre ambos mundos producen aun mayor incógnita.

Tal vez si lo más interesante de este trabajo es su estructura dramática basada en el cuestionamiento a lo que estamos viviendo, lo más decepcionante es el tratamiento cinematográfico a la temática que es bastante plano y pobre en cuanto a elementos visuales y artísticos. No obstante lo anterior, y al más fiel espíritu italiano, una vez más es la comedia la que permite pone en relieve temáticas que de otra forma se harían muchísimo más densas y difíciles de abordar, lo que en si mismo ya es un mérito de Pablo Genovese. Pero no basta con el mérito, esperamos que vaya más allá y lamentablemente ello no se produce, al menos esta vez.

Ficha técnica

Título Original: Perfetti Sconosciuti
Diamond Films Chile
Tragicomedia Italia – 97 minutos
Fotografía: Fabrizio Lucci
Edición: Consuelo Catucci
Música: Maurizio Filardo
Guionistas: Filippo Bologna, Paolo Costella
Actores: GGiuseppe Battiston, Anna Foglietta, Marco Giallini
Director: Paolo Genovese

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