26/6/15

La Dama de Oro - Por José Astorga

Finas láminas de oro, tratadas con la delicadeza del amor a lo que se hace, van perfilando los sutiles rasgos del retrato de Adele Bloch-Bauer en las manos del pintor austríaco Gustav Klimt (1862-1918), reconocido por su trabajo modernista y de ornamentación, y también por haber pertenecido al grupo de Secesión vienés.

La dama de oro –The Woman in Gold–, película del director inglés Simon Curtis (Mi semana con Marilyn), recrea en dos frentes la historia, haciendo paralelismos entre épocas, sentimientos, valores, intereses y creencias. Analogías equidistantes que en un momento determinado llegan a fundirse como las finas láminas de oro sobre el lienzo, creando y formando una nueva existencia, pura, elocuente y trascendente.

María Altmann –encarnada extraordinariamente por Hellen Mirren, Óscar Mejor Actriz por The Queen, La reina y The Last Station, La última estación–, busca la restitución del retrato de su tía Adele, robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y, en la actualidad fílmica, en propiedad del museo Belvedere en Viena, Austria. Ésta, no sabe a ciencia cierta si podrá recuperar no sólo la pintura, sino la justicia que significa el que le devuelvan el cuadro de su tía, fallecida cuando ella era una niña, y su memoria familiar. Ayudada en su empresa por Randol Schoenberg –Ryan Reynolds, Green Lanter, Linterna verde–, un novel abogado descendiente de un afamado compositor austríaco y de un prestigioso abogado, que, a diferencia de María, va tras el escurridizo éxito y el valor económico de la obra.

La poesía visual y narrativa de Curtis –amparada en el excelente guion de Alexi Kaye Campbell, la fotografía de Ross Emery (El dador de recuerdos, The Giver), y la música de los compositores Martin Phipps y Hans Zimmer, este último reconocido por Gladiador, Gladiator–, va armando su relato en una sinfonía de imágenes que mezclan el pasado y el presente, la Viena de 1948 y la de 1998; la arquitectura barroca contra la modernista; las calles y callejuelas medievales contra las contemporáneas; la Viena imperial contra el frío hormigón de Los Ángeles. Sin embargo, este duro contraste, armoniza, ensambla, arma un conjunto único de sentimiento contra la ambición; el miedo del niño a ser arrastrado por el viento a una terrible aventura pero que al final se fusiona con su propio pasado y descubre en su pueril inocencia el camino del héroe, ese viaje iniciático y mítica metáfora helénica, lugar común en muchas películas, donde los protagonistas mediante la travesía física e interior se van reencontrando consigo mismos y con su etéreo pasado, hasta alcanzar, muchas veces, objetivos inesperados, hasta el ansiado nuevo lavaplatos.

Ficha técnica
Titulo Original: Woman in Gold
Duración: 105 minutos
Calificación: TE
Género: Drama
Año: 2015
País: Inglaterra - Estados Unidos
Elenco: Helen Mirren, Ryan Reynolds y Daniel Brühl
Director: Simon Curtis

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