19/2/15

Ida - Por Juan Pablo Donoso

Una joya contemporánea del cine polaco.

La pureza de su argumento y el tratamiento fotográfico la hicieron merecedora de grandes premios internacionales.

Es una obra profunda que debe verse con la serenidad de estar contemplando más que una película interesante o entretenida, una gran creación en forma y contenido.

El argumento es aparentemente simple, pero es tal la profundidad de su tema, y tal la vulnerabilidad de sus dos personajes principales, que sólo pueden provocarnos  tolerancia y compasión universales.

En un convento una muchacha novicia está pronta a tomar sus votos perpetuos. Pero la Superiora le informa que es judía y que cuando muy pequeña las religiosas la acogieron como huérfana para protegerla del holocausto nazi. 

Antes de consagrarse, la Superiora la obliga a ir a la ciudad a conocer a su tía, y a enterarse de la sepultura de su familia. La novicia, así, conocerá a su única pariente: una mujer de edad mediana, funcionaria del Estado, de vida licenciosa, cuyo hijito también yace en una sepultura rural.

El largo viaje de ambas en auto les permite atisbar  sus distintas formas de vida, crianza  y  valores morales.

Ambas recuperan, de un hoyo disimulado en la tierra del campo, las osamentas de sus seres queridos y les dan respetuosa sepultura.

Durante el viaje de regreso la novicia tiene la oportunidad de asomarse el mundo laico, e incluso hallar un  enamorado. A la tía, por su parte, sólo le queda enfrentar  un futuro de soledad  y  alcoholismo, en un mundo marxista gris y sin esperanza.

La historia nos reserva un desenlace maduro y consecuente para cada una de las dos mujeres. En el mejor estilo del arte polaco, un típico “final feliz” es ajeno a su ADN  histórico y artístico. Sólo habrá luz en la trascendencia de la Fe y la Misericordia de Dios.

La belleza fotográfica es sobrecogedora en cada una de las tomas. Filmada deliberadamente en blanco y negro para recrear aquella atmósfera, su tratamiento nos evoca los más eximios trabajos de los maestros suecos Sven Nykvist y Gunnar Fischer, cuando crearon bajo la dirección de Ingmar Bergman. La composición plástica de cada cuadro, la distribución de hasta los objetos más pequeños, y el cromatismo de luces y sombras alcanzan niveles de la más alta perfección estética.

En lo anecdótico cabe mencionar que la joven actriz  Agata Trzebuchowska  jamás había actuado, y más sorprendente aún es que – siendo atea - nos entrega un retrato tan conmovedor  de la novicia. Y el carisma, dolor  y fuerza interior de Agata Kulesza, como la tía, nos acompaña mucho después de ver el filme.

Una obra de arte para percibir con el respeto y el reposo que se merece.

UN  BANQUETE  DE  VIRTUOSISMO  FOTOGRÁFICO  Y  UNA  TRAVESÍA  DE  DOLOROSA  INTIMIDAD ESPIRITUAL.

Premios y nominaciones: 
Globo de Oro Mejor Película Extranjera, Mejor Filme del European Film Award,  London Film Festival, Telluride Film Festival, Ganadora del Golden Lion en Gdynia Film Festival, Premio de la Crítica en el Festival Cinematográfico de Toronto. 

Ficha técnica

IDA
País: Polonia
Año: 2013
Calificación: Todo espectador + 7
Duración: 82 minutos
Elenco: Agata Kuleszca, Agata Trzebuchowska, Joanna Kulig, David Ogrodnik
Director: Pawel Pawlikowski

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