16/1/14

DIANA - Por Juan Pablo Donoso

Dejará satisfechas a las espectadoras que vibran con las historias de amor, con los avatares de reyes y princesas, con los elegantes decorados, con vistosos vestuarios y, mejor aún, con un personaje contemporáneo tan paradigmático como Lady D.

Como película de alto presupuesto, y con un tema tan controversial, terminó siendo un melodrama con más posibilidades de éxito en televisión que como una obra digna de mayor análisis y profundidad cinematográfica.

Naomi Watts encarna a una agobiada Diana, dos años antes de su muerte, que sucumbe al amor por un cirujano cardioavascular de origen pakistaní llamado Hasnat Khan. Se amarán intensamente pero la popularidad de la princesa y la exitosa carrera del médico musulmán son incompatibles para concretar un matrimonio. Alguno de los dos debería renunciar a sus vocaciones: ella a las labores filantrópicas, o él a su ascendente carrera.

Una clásica historia real de “amor imposible”.

Para un tema con personajes tan prominentes y cercanos a nuestro tiempo, se habría requerido un guión menos sentimental y, tal vez, más conflictivo hacia las autoridades monárquicas de Inglaterra, y sus resonancias políticas y mediáticas.

De Oliver Hirschbiegel, director del notable filme LA CAÍDA (2004), se esperaba algo menos dulzón y convencionalmente comercial. 

UNA NUEVA IDEALIZACIÓN DE LA VIDA AMOROSA DE LADY D. POCO ANTES DE FALLECER. 

Ficha técnica

Calificación: Todo espectador
Género: drama
Duración: 113 minutos
Año: 2013
País: Gran Bretaña, Francia, Bélgica
Elenco: Naomi Watts, Naveen Andrews, Douglas Hodge, Juliet Stevenson, Geraldine James.

Director: Oliver Hirschbiegel

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